Aliados de la Salud
Chitosán, ayuda para perder peso

Esta fibra, obtenida de los crustáceos, favorece la eliminación de grasas.

Empiezan los calores y cada vez se oye hablar más del chitosán como complemento para perder peso. El chitosán es un mucopolisacárido extraído del caparazón de los crustáceos, compuesto de quitina, sobre todo de langostas, gambas y cangrejos. Se obtiene de la desacetilación de esa quitina y está formado por una fibra dietética modificada que parece tener una especial afinidad por las grasas más viscosas y, por tanto, nocivas, lo que le otorga una capacidad de absorción muy selectiva.
Secuestrador de grasas
Su uso es muy amplio. Se vende como un «secuestrador» de las grasas de los alimentos. En presentación farmacéutica, absorbe grasas en proporción de tres a seis veces su propio peso, facilitando su expulsión por las heces, por lo que puede reducir el aporte calórico de las comidas. Así, para absorber de 10 a 20 gramos de grasa (lo habitual en una comida ligera) hay que tomar de dos a cuatro gramos de chitosán.
Según algunos estudios clínicos, el chitosán disminuye la capacidad del íleon para absorber la grasa y reduce la secreción de esteroles. Además tiene facilidad para unirse a la bilis, principal vía de excreción del colesterol, y neutralizar parte de sus ácidos grasos. En caso de insuficiencia renal, puede reducir la urea y el colesterol, pues «secuestra» sus moléculas grasas y facilita su eliminación.
Con chitosán se hacen también apósitos con la finalidad de cortar las hemorragias y en odontología se usa en el tratamiento de la periodontitis.
Dosis. Suele presentarse en cápsulas de 250 a 350 mg. Se recomiendan de 2 a 4 cápsulas con las comidas.

Dr. Josep Lluis Berdonces