Cómo reducir la inflamación

Buenos hábitos

4 hábitos sencillos para reducir la inflamación

La inflamación crónica está en el inicio de muchos trastornos de la salud, entre ellos el cáncer. Pero puedes hacerle frente con pequeños cambios en tu vida cotidiana

Dra. Natalia Eres

La inflamación de bajo grado mantenida en el tiempo acorta la esperanza de vida, acelera el envejecimiento y promueve enfermedades degenerativas como diabetes, depresión, deterioro cognitivo, osteoporosis, pérdida de masa muscular, fibromialgia, enfermedades cardiovasculares, enfermedad renal y cáncer.

Cómo reducir la inflamación de forma natural

Reducir la inflamación no es tan difícil cómo parece y podemos conseguirlo de forma natural cambiando algunos pequeños hábitos.

1. Haz ejercicio físico

Una actividad física moderada, placentera y adecuada a las necesidades de cada persona tiene un efecto antiinflamatorio e inmunoestimulante. Es decir que estimula tus defensas de forma natural. El músculo activado se comporta como una glándula que libera en la sangre sustancias antiinflamatorias y frena la producción de células grasas.

2. No te estreses

Practica actividades como la meditación, la relajación, el yoga, recibir masajes o la sanación energética… Hay muchas actividades que te ayudan a reducir el estrés y conectar contigo mismo en profundidad, puedes elegir la que mejor se adapte a tu personalidad y a tu estilo de vida.

También es eficaz pasear por un parque o junto al mar y respirar conscientemente. Y siempre que puedas sonríe y abraza.

3. Duerme bien

Levantarnos descansados es reflejo de un sueño reparador. Un adecuado patrón de sueño protege de la inflamación a través de la melatonina, hormona que se segrega durante el sueño en oscuridad y que modula la inflamación y la oxidación. Para no inhibirla, evita el trabajo ante pantallas antes de dormir, la luz durante la noche y la exposición a microondas procedentes de teléfonos móviles, inalámbricos y redes wifi.

La mejor postura para dormir

Sueño reparador

La mejor postura para dormir

4. Acude a la naturaleza

El contacto con las plantas y los entornos naturales regula los ciclos neurohormonales. Un paseo por el bosque, por ejemplo, provoca cambios fisiológicos con efectos antiinflamatorios, sedantes e inmunoestimulantes.

Haz un hueco en tu rutina para conectar con la naturaleza, tu cuerpo te lo agradecerá.

Artículos relacionados