Desayuno zen

Atención plena

Haz del desayuno tu momento zen

No es lo mismo cumplir con el desayuno como un trámite que convertirlo en la magnífica oportunidad que es: un momento para disfrutar con todos los sentidos y marcar el tono con el afrontarás el día.

Núria Roura

En lugar de desayunar de pie o a toda prisa, o saltarte el desayuno para no perder tiempo, te propongo todo lo contrario, que pongas todos tus sentidos en el acto de comer mientras desayunas.

La comida te sentará mejor y empezarás el día de una manera mucho más pausada y centrada.

Habrás convertido el desayuno en una pequeña meditación zen cuyos beneficios se reflejarán en todo aquello que hagas durante el resto de la jornada.

Las 9 claves de un desayuno mindful

Lo que te propongo, en realidad, es practicar el mindful eating en tu primera comida del día. Tener una relación más consciente con los alimentos. Hacerlo es tan sencillo como seguir estas pautas:

  1. La preparación es parte del proceso: prepara el desayuno disfrutando del momento, casi como un momento espiritual de conexión.
  2. Guíate por la intuición: prepara un desayuno u otro siguiendo tu intuición y lo que te apetece saludable en cada momento, más allá de seguir modas, dietas específicas o teorías de otros.
  3. Elige el lugar del desayuno y cuida los detalles: desayuna en un espacio agradable. Esto incluye sentarte en una silla cómoda y detalles como servirte el batido en una taza bonita, no poner la tele ni mirar cosas de trabajo o contestar el email mientras disfrutas del desayuno.
  4. Mastica bien: tómate tiempo para masticar los alimentos, ya que en ese momento es cuando empieza la digestión.
  5. Sin prisas y con naturalidad: entre bocado y bocado respira tranquilamente de forma natural, para no comer con ansiedad, demasiado deprisa y tragando aire. Tampoco hace falta hacerlo de manera artificial y forzada. Masticar y tragar tiene que ser algo natural, dinámico y armonioso.
  6. Saborea y observa: presta atención a los sabores de los alimentos, a su textura, a cómo se transforman en líquido en la boca, a cómo se mezclan los sabores y, por supuesto, a cómo le sientan a tu cuerpo, es decir, si sientes pesadez o ligereza, cuanta energía tienes después de comer, etc.
  7. Atención a las señales de saciedad: deja de comer cuando empieces a sentirte llena, intentando no llegar a un estado de pesadez o hinchazón. Guarda la comida que te haya sobrado para otro día u otro momento.​
  8. Dedícate el momento aprovechando para conectar contigo misma: toma el acto de desayunar como una señal para darte cuenta de cómo estás en otros aspectos de mi vida, como los pensamientos que tienes, si estás desayunando con calma o con prisas, qué es lo que te hace levantarte de buena mañana con tanto estrés y qué puedes cambiar al respecto.
  9. No te juzgues: no es momento ahora de juzgarte por cómo estás desayunando actualmente, porque las transiciones y adaptaciones llevan su tiempo.
suscribete Julio 2017