alergia a los frutos secos

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Pequeños pero matones: alergias a los frutos secos

La alergia a los frutos secos es una de las más comunes. Descubre qué puedes hacer si tienes alguna sospecha.

Claudina Navarro

Dentro de las alergias, una de las más habituales es la producida por los frutos secos. ¿Se puede ser alérgico a los frutos secos en general o solo a algunos de ellos? ¿Todas las alergias tienen síntomas similares? ¿Es posible curar las alergias a los frutos secos? Intentaremos despejar estas dudas.

¿Existe una alergia a los frutos secos en general?

En la mayoría de casos la alergia se produce a uno o a unos pocos frutos secos. Es exagerado rechazarlos todos porque no pertenecen a la misma familia botánica y no comparten un mismo alérgeno.

No se tiene alergia a un alimento en concreto sino a alguna molécula, a algún alérgeno que se puede hallar en otros alimentos, en pólenes o en el látex.

La reacción inmunitaria a algún fruto seco es una de las alergias alimentarias más frecuentes. La incidencia varía en función de la edad, factores hereditarios o ambientales (por la mayor exposición durante la infancia, por ejemplo). Se calcula que la alergia a algún fruto seco afecta a una de cada 100 personas.

Almendras y nueces son los alimentos que más frecuentemente causan problemas en España. En Francia y Estados Unidos es el cacahuete (aunque no es un fruto seco, sino una legumbre).

El anacardo y el pistacho pertenecen a la misma familia botánica y presentan «reactividad cruzada». Los alérgicos a las nueces también pueden serlo a la avellana y a la almendra. Las personas que reaccionan a las castañas lo hacen frecuentemente a los plátanos, el aguacate y el látex. Hay personas alérgicas a la vez a la avellana y al polen de abedul (este provoca reacciones entre marzo y mayo).

Aparte de las alergias, los frutos secos en mal estado pueden contener mohos productores de toxinas. Hay que rechazar los que no tengan buen aspecto o no huelan bien.

Los síntomas más frecuentes

Con frecuencia los síntomas son intensos e inmediatos. Pueden aparecer al primer contacto con el alimento durante la infancia o después de años de haberlo consumido sin problemas.

Las señales de alergia a los frutos secos pueden ir del picor en la boca o todo el cuerpo, con estornudos, goteo nasal y lagrimeo, vómitos, calambres abdominales o diarreas, hasta síntomas más intensos de angioedema e incluso shock anafiláctico (que puede ser fatal si no se actúa a tiempo).

Los primeros síntomas pueden aparecer en segundos o hasta dos horas después de ingerir el alimento. En la mayoría de los casos se quedan ahí, pero en algunos empeoran y puede aparecer, incluso, dificultad para respirar. En este caso es importante acudir a urgencias cuanto antes.

Si alguna vez se ha sufrido una reacción, conviene tomar medidas preventivas consultando con el alergólogo la posibilidad de llevar adrenalina autoinyectable, y que familiares y cuidadores tengan entrenamiento para administrarla.

También puede ser recomendable que el alérgico porte, en un brazalete, pulsera o chapa identificativa, con letra clara y bien visible, su calidad de alérgico y a qué alimento en concreto lo es.

¿Esta alergia se puede prevenir y tratar?

En el caso de los niños atópicos (con antecentes familiares de alergia y tendencia a sufrir eccema, asma, rinitis u otros síntomas de alergia), conviene retrasarles la introducción de los frutos secos en la dieta. Además las raciones deben ser moderadas y no demasiado frecuentes.

Tras la aparición de síntomas, para realizar un diagnóstico correcto es necesario realizar una prueba cutánea con extractos de frutos secos y determinar la presencia de anticuerpos IgE en sangre.

Una vez se ha declarado la alergia, la única posibilidad es excluir el alimento causante. No obstante, estudios recientes muestran que el 20% de niños alérgicos pueden dejar de serlo con el paso de los años. Por eso conviene hacer pruebas periódicas para comprobar si ha desaparecido la sensibilidad.

Los frutos secos pueden encontrarse ocultos en multitud de productos

Hay que prestar especial atención a los ingredientes ocultos. Los frutos secos se hallan inadvertidamente en productos de repostería y panadería (bizcochos, panes de semillas y otros productos horneados). A veces se encuentran en forma de «ingrediente misterioso», como la «proteína vegetal hidrolizada», incluida en algunos cereales.

Cada vez es más fácil encontrar frutos secos en salsas (barbacoa, pesto, salsas inglesas o «satay», a base de cacahuetes, muy utilizada en restaurantes asiáticos), así como en cereales para el desayuno, galletas saladas y helados.

Si se es alérgico, conviene evitar los frutos secos causantes incluso entre los ingredientes de los cosméticos y productos de higiene. Son capaces de provocar reacciones al entrar en contacto con la piel.

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