salsas sanas y cardiosalubles

Sin gluten, sin huevo

Di sí a las salsas sanas

Convierte tus salsas caseras favoritas en cardiosaludables

Santi Ávalos

Emulsionar es clave

Al preparar salsas, tenemos que crear una emulsión para unir dos elementos que en teoría no se mezclan bien, el agua y una grasa.

Además esta emulsión tiene que ser estable, pues no queremos tener la desagradable experiencia de que la salsa se nos «corte».

Otras veces, a lo que es simplemente un caldo con sabor, hay que darle cuerpo y una textura untuosa.

Tenemos alternativas

Lo habitual es que para dar espesor a las salsas se eche mano de la harina de trigo; como materia grasa, de la mantequilla. Para dar estabilidad, del huevo o la crema de leche.

Por suerte, aparte del aceite de oliva, disponemos de un buen arsenal de ingredientes sanos que ayudan a crear salsas tan ricas como las tradicionales sin recurrir a productos de origen animal o harinas indigestas.

Espesantes vegetales

El agar-agar, con su poder de gelificación, es ideal para espesar, otorga brillo a la salsa y la enriquece con fibra soluble.

Con tofu sedoso podemos dar cohesión, cuerpo y textura sin recurrir a harina, y con lecitina de soja es fácil crear una emulsión donde se suele emplear huevo o leche.

Otro espesante es el kuzu, el almidón de una raíz que se usa en Oriente por su poder medicinal.

Un extra de salud

Estos ingredientes dan un valor añadido a las salsas. Las hacen más saciantes y, al mismo tiempo, ligeras, suman valor nutricional al conjunto y les otorgan un perfil graso más cardiosaludable.

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