Tomamos 4 veces más azucar del que necesitamos

Cantidades recomendadas

Tomamos 4 veces más azúcar del recomendado

Muchos productos llevan azúcar de forma oculta y no se aprecia en el etiquetado

Los españoles consumimos cuatro veces más azúcar que los 25 gramos diarios recomendados por la Organización Mundial de la Salud, un verdadero disparate del que no siempre somos conscientes.

Consumimos mucho más azúcar del que deberíamos

Gran parte del azúcar que consumimos forma parte de otros productos alimentarios y pasa desapercibido en el etiquetaje. La OMS recomienda 25 gramos diarios.

El exceso de azúcar en los alimentos está asociado a la obesidad, la diabetes, alteraciones vasculares y algunos tipos de cáncer, entre otras enfermedades. Son trastornos y causas principales de mortalidad que podrían disminuir si se redujera el consumo de azúcar, también del oculto.

Además, el trabajo en las plantaciones de caña de azúcar es uno de los más duros del mundo y se encuentra entre los peor pagados. En algunos países las jornadas de 16 horas se pagan a dos euros y no se ponen reparos a la mano de obra infantil.

Hay también un perjuicio ambiental: la demanda de azúcar provoca que las plantaciones de caña invadan y destruyan selvas tropicales, manglares y otros ecosistemas, lo que reduce la biodiversidad y favorece el cambio climático. Las importaciones de azúcar realizadas desde España representan la emisión de 130.000 toneladas de CO2 al año.

Campaña 25 gramos

VSF Justicia Alimentaria tiene en marcha la campaña "25 gramos" para que las leyes españolas protejan a los consumidores.

Las 5 peticiones que exigen al Gobierno (a las que te puedes sumar en vsf.org.es) son:

  1. Que se regule la publicidad de los alimentos nocivos para la salud (sobre todo de la que se dirige al público infantil).
  2. Que se obligue a informar con claridad en las etiquetas de la cantidad de azúcar que contienen los alimentos, así como de los efectos que el consumo excesivo produce en la salud (como se hace en las cajetillas de tabaco).
  3. Que se garanticen las opciones alimentarias saludables en los colegios y desaparezca la publicidad de productos perjudiciales para niños.
  4. Que se fijen impuestos sobre los alimentos malsanos y que se bonifique la alimentación saludable.
  5. Que se incluya a las industrias alimentarias en la Ley de Transparencia y de acceso a la información para que los ciudadanos puedan controlarla.

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