Alimentos desnaturalizados

Comer sano

¿Comes alimentos de verdad? Comer y nutrirse no es lo mismo

Para nutrirse adecuadamente no es necesario seguir complicadas dietas. Basta con elegir productos más naturales, ecológicos y llenos de vida.

Mariano Bueno

Sin duda, la ciencia de la nutrición realiza aportaciones muy interesantes. Sin embargo, a pesar de los miles de estudios publicados en las últimas décadas para establecer unas pautas dietéticas idóneas, no existe un consenso científico sobre lo que se puede considerar una "dieta saludable" o "equilibrada".

Existen cientos de libros y artículos científicos que realizan recomendaciones a menudo contradictorias. En realidad solo existe evidencia científica para fijar un consumo recomendado diario de proteína (0,80 g por kilo de peso), pero existe poca evidencia para establecer mínimos y máximos en el consumo de grasas y de hidratos de carbono.

La recomendación habitual de que las calorías deben proceder en un 50% de los hidratos de carbono, en un 30% de las proteínas y en un 20% de las grasas no es rigurosa desde el propio punto de vista científico.

Además esta recomendación mete en el mismo saco los diferentes tipos de cada nutriente. ¡No son lo mismo los hidratos de carbono de un pastel lleno de azúcar que los de una legumbre, ni las grasas de una margarina que las del aceite de oliva!

Para nutrirse adecuadamente lo ideal es elegir los alimentos más naturales, llenos de vida y preferentemente ecológicos.

5 tipos de alimento desnaturalizado que debes evitar

Algunos procesos de transformación de los alimentos restan propiedades y suman riesgos.

Irradiados

Determinados alimentos (patatas, cebollas, ajos...) se irradian para desinfectarlos y evitar su germinación. De esta manera se alarga el tiempo de conservación en almacenes.

Debido a este proceso se pueden producir alteraciones en el material genético y a nivel molecular.

Procesados

Los ingredientes se procesan con el objetivo de reducir costes, alargar el tiempo de conservación, facilitar la distribución y, por todo ello, aumentar los beneficios económicos.

Esto provoca que los alimentos pierdan los nutrientes y otras sustancias beneficiosas (enzimas, flavonoides…) que son sensibles al calor o el tiempo. Estas sustancias son sustituidas por versiones sintéticas (de vitaminas, por ejemplo, cuyos efectos no son idénticos a las naturales) y aditivos de todo tipo.

Transgénicos

Las empresas agrícolas esperan que las semillas transgénicas resulten más rentables.

Pero realmente los transgénicos no son más productivos, resultan una amenaza para la sostenibilidad de la agricultura tradicional y se desconocen los efectos a largo plazo del consumo sobre el entorno y sobre la salud. Los animales de granja son a menudo alimentados con piensos a base de granos transgénicos.

Agrícolas industriales

La industrialización de la agricultura permite producir cantidades mayores con menos mano de obra, con menos medios y en menos tiempo.

Para que esto sea posible se utilizan plaguicidas (neurotóxicos, cancerígenos, disruptores endocrinos, alérgenos) que contaminan los alimentos y el agua. Los abonos químicos sintéticos alteran la fertilidad de la tierra.

Falsos naturales

Por desgracia la palabra natural no está protegida legalmente y se promocionan como "naturales" productos que no lo son.

Esto significa que el consumidor cree equivocadamente que elige productos más saludables.

Los alimentos ecológicos son la mejor opción

Los alimentos eco no contienen residuos de plaguicidas sintéticos derivados del petróleo. Para garantizarlo, las producciones son controladas por inspectores oficiales que obedecen una normativa de nivel europeo. Se aplica a los productos etiquetados como "bio", "eco", "biológico", "ecológico" u "orgánico". Estas palabras no pueden ser utilizadas en alimentos que no estén certificados.

El control de las plagas se realiza con la atención constante, el uso de sustancias naturales seguras, trampas de feromonas e insectos que las combaten.

No se pueden emplear semillas ni ingredientes transgénicos o que se hayan irradiado. En lugar de fertilizantes químicos sintéticos se utiliza compost (materia orgánica) para mejorar la composición de la tierra.

Los productos ecológicos resultan más nutritivos porque contienen menos proporción de agua, más sustancias antioxidantes y un perfil graso más sano.

La actual normativa no considera la distancia recorrida por el alimento. Sin embargo, el transporte implica emisiones de CO2 (gas del cambio climático) y un mayor consumo de recursos naturales que puede ser insostenible. La preferencia por los alimentos de proximidad forma parte de la cultura ecológica y de la buena adaptación de la persona al medio.

Pero siempre estamos expuestos a sustancias tóxicas

Por bien que seleccionemos los alimentos, estamos expuestos a la acumulación de sustancias tóxicas –presentes en el entorno– en nuestro cuerpo.

Por eso resulta adecuado comer sin excesos, hacer ejercicio de forma regular y realizar periódicamente dietas depurativas o ayunos.

Cuando el cuerpo no recibe alimentos se activan procesos de autoconsumo o autolisis para obtener materiales estructurales y recursos energéticos a partir de los depósitos almacenados.

Pero lo más importante es que toda la energía que el cuerpo deja de emplear en la digestión se dirige a la autorreparación y puesta a punto. Incluso se estimula la inmunidad.

Las curas de ayuno duran de una a cuatro semanas y se puede beber solo agua o tomar zumos y caldos. Estos ayunos, que deben realizarse bajo el control de un especialista, pueden estar indicados como tratamiento ante muchos problemas de salud.

Etiquetas:  Ecológico Nutrición

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