nevera vegana

Práctica y saludable

Cómo organizar una nevera vegana

El contenido de la nevera refleja a la perfección la calidad de tu dieta y probablemente tu salud actual o futura.

Las proporciones de cada categoría de alimentos o el tipo de envases dicen mucho al respecto, y también de cuánto disfrutas de las comidas. ¿Cómo es la nevera de un vegano que sigue una alimentación saludable?

Cómo conservar las frutas y verduras en el frigorífico

Los alimentos frescos de temporada debieran ocupar el 70% del volumen de la nevera.

Son los alimentos que contienen más vitaminas y sustancias antioxidantes y protectoras cuyo consumo se relaciona con una incidencia menor de muchas enfermedades. Procura que haya alimentos de al menos cuatro colores:

  • Amarillos y anaranjados (ciruelas, zanahorias, albaricoques...)
  • Rojos (pimientos, frambuesas, cerezas...)
  • Verdes (coles, lechugas, espinacas…)
  • Morados (arándanos, remolacha, lombarda…), los más ricos en sustancias protectoras.

¿Quién dijo que una nevera vegana es triste?

La mejor manera de conservar las verduras

Conviene que las lechugas y otras verduras y hortalizas no vayan directamente de la cesta de la compra a la nevera.

Separa las hojas de la lechuga, lávalas con agua fresca, centrifúgalas y disponlas en capas, separadas por papel de cocina, dentro de un táper. Se conservarán más tiempo y más crujientes, y estarán listas para consumirlas.

Puedes hacer lo mismo con espinacas, coles, rúcula, canónigos, hierbas aromáticas y otras verduras, y las tendrás listas para añadirlas a tus smoothies verdes.

Por otra parte, quita las hojas de los manojos de zanahorias, pues de lo contrario continúan absorbiendo nutrientes.

El estante de los restos y "comidas para mañana"

El estante superior –el más alejado del congelador– suele ser el menos frío y donde los omnívoros colocan los productos lácteos y la charcutería.

En la nevera de un vegano es un lugar apropiado para guardar los restos de comida o las preparaciones que te facilitan las comidas de los días siguientes (por ejemplo, arroz o legumbres cocidos).

Utiliza para ello tápers de cristal que te permitan descubrir el contenido con un simple golpe de vista. Recuerda que la comida hecha no debe conservarse más de 2-3 días.

El cajón de la proteína

Las neveras vienen equipadas con un cajón para carnes y pescados. No lo llenes con cualquier cosa. Aprovéchalo para colocar los alimentos ricos en proteína, como los yogures de soja, el seitán, el tempeh y el tofu en todas sus formas y presentaciones.

Cuanto menos complejas sean las preparaciones comerciales, con pocos ingredientes y conocidos, mejor.

En la puerta

En el estante de las botellas de una nevera vegana no hay refrescos comerciales llenos de azúcar o edulcorante, ni leche de vaca.

En su lugar, un vegano saludable coloca una variedad de alimentos y bebidas sanas: leches vegetales (de soja, avena, arroz, etc), gazpachos y smoothies caseros.

Encima de las bebidas, en el estante que tiene un accesorio para los huevos, puedes poner las mermeladas ecológicas sin azúcares añadidos ni aditivos y los patés vegetales a base de soja o de frutos secos (de almendra, anacardo o cacahuete, mejor hechos en casa que comerciales).

También puede ser un buen lugar para los alimentos fermentados que aportan bacterias vivas a tu microbiota intestinal, como el tamari (salsa de soja), el miso, el tempeh, el yogur de soja o el chucrut y el rejuvelac hechos en casa.

Y en el estante superior de la puerta puedes guardar el “parmesano” vegetal y la botellita con aceite de lino (por cierto, no es cierto que a temperatura ambiente se estropee en pocos días y se desnaturalicen sus apreciados omega-3, pero el frío no le hará daño y alargará su conservación).

Mejor bandejas de cartón que plástico

No estropees la foto de tu nevera llenándola de plástico. Este material siempre tiene efectos secundarios sobre la salud y el medioambiente. Además aísla del frío, así que nada de plástico film, bandejas de poliestireno u otros envases.

En su lugar utiliza bolsas de papel, bandejas de cartón y tápers de cristal.

La temperatura ideal: no te pases con el frío

Si tu frigorífico posee la opción de regular la temperatura con precisión, elige los 6-8 °C y los –18 °C para el congelador.

Por cada grado que bajes tu factura aumentará un 6% y no conseguirás mayores beneficios.

En las neveras sin termómetro estas temperaturas se consiguen situando el termostato en los puntos 1 o 2.

Alimentos que no necesitan nevera

Recuerda que muchos alimentos frescos no necesitan conservarse en la nevera. De hecho, es mejor que estén fuera para conservar sus propiedades y su sabor.

Por ejemplo, los tomates sufren con el frío, responsable de que la pulpa pierda sabor y adquiera una textura harinosa.

Las frutas y hortalizas veraniegas y tropicales (melocotones, melones, nectarinas, aguacates, plátanos, berenjenas, calabacines o pimientos) con una gran proporción de agua tampoco llevan bien las temperaturas inferiores a 10 °C.

Una razón añadida en el caso de las frutas que estén un poco verdes es que se inhiben las enzimas que les permiten madurar.

Compra cantidades pequeñas de estos alimentos para que no se estropeen si los dejas a temperatura ambiente, en un lugar oscuro y ventilado.

Si prefieres guardar estos alimentos en el frigorífico, que sea en el estante menos frío (el más alejado del congelador o en los cajones para las verduras, donde la temperatura ronda los 8-10 °C).

Otros alimentos que debes guardar fuera del frigorifico:

  • Los alimentos de panadería porque se estropean más rápido que fuera.
  • El chocolate y el café no necesitan del frío, excepto cuando la temperatura ambiente es tan elevada que el primero amenaza con derretirse (por encima de 30 °C).
  • Las harinas y los granos de cereales y legumbres se conservan durante el tiempo suficiente en la despensa (en tarros herméticos de cristal o latas para protegerlos de las polillas).
  • Por supuesto, ya sabes que patatas, cebollas y ajos deben guardarse fuera, en un lugar oscuro y fresco.
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