Nanopartículas en el material de cocina

Riesgo en la cocina

Nanopartículas: ¡evita estas sustancias peligrosas!

Su diámetro hace que puedan atravesar órganos, mucosas y células, con efectos inciertos sobre la salud. Aun así, las nanopartículas han llegado a la mesa.

Claudina Navarro

La conciencia del riesgo que implica consumir alimentos transgénicos está extendida en la sociedad, pero ¿qué pasa con los alimentos que contienen nanopartículas?

Sus riesgos están documentados, pero apenas hay debate social sobre la cuestión, la mayoría desconoce qué son y legalmente su situación es muy confusa.

Las nanopartículas se encuentran en alimentos tan comunes como las galletas de chocolate de la marca Lu o en una mezcla de especias para guacamole de Carrefour, según ha denunciado la organización ecologista francesa "Agir pour l’Environnement".

Piel al sol, ¡sin riesgos!

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En estos alimentos las nanopartículas son la forma de presentación del dióxido de silicio (aditivo estabilizante, E 551) o del dióxido de titanio (E 171), colorante muy utilizado en muchos productos alimentarios, en infinidad de medicamentos, en pastas de dientes o en cremas solares.

La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer lo considera, por cierto, un posible cancerígeno cuando entra en el cuerpo por vía respiratoria.

Los efectos negativos de las nanopartículas

Las propiedades de cualquier sustancia pueden cambiar cuando pasa de su habitual presentación "macro" a una forma "nano". La intensidad de las reacciones químicas se multiplica o se producen efectos nuevos porque las nanopartículas llegan donde las sustancias normales no pueden.

Por tanto, su efecto en el cuerpo es prácticamente desconocido.

En la atmósfera hay nanopartículas de origen natural a las que el ser humano se ha adaptado a lo largo de la evolución.

El problema son las nanopartículas producidas industrialmente, pues se desconocen todos sus efectos en el cuerpo humano y en el entorno.

Pueden atravesar la mucosa intestinal, meterse en las células y en el cerebro o los órganos internos. Pueden interferir en la absorción de minerales y vitaminas. La forma de nanopartícula puede ser eficaz para un medicamento o un nutriente, o resultar muy tóxica si se trata de una sustancia no fisiológica.

Un estudio francés publicado en la revista Scientific Reports mostró que el E171 nano atraviesa la pared intestinal, altera la inmunidad y provoca lesiones precancerígenas en animales. Varias autoridades de salud francesas han solicitado que se evalúe su efecto cancerígeno.

Las nanopartículas están en nuestra cocina

El E171 (dióxido de titanio) como nanopartícula es un colorante blanco frecuente en chicles, pastillas de chocolate, salsas, gelatinas o leches de fórmula infantil. También se halla en pastas dentífricas y en cremas solares con filtro mineral. Es muy frecuente en los fármacos en comprimidos y cápsulas.

El E551 "nano" (dióxido de silicio) es un antiaglomerante y a menudo no se declara porque es el soporte del aditivo o ingrediente funcional. Se agrega a la sal, chocolate, azúcar glas, salsas, cafés cremosos instantáneos o hamburguesas. Es frecuente que vaya asociado al colorante E171.

La mayoría de nuevas superficies antiadherentes cerámicas recurren a materiales en forma de nanopartículas que pueden liberarse a los alimentos. En la web nanodb.dk se encuentran más de 3.000 productos de consumo que las contienen.

¿Qué dice la normativa europea?

El reglamento europeo considera nanopartículas aquellas con un diámetro menor de 100 nanómetros (100.000 veces menos que un cabello). Pero las partículas de 120 nanómetros, por ejemplo, ya exhiben propiedades diferentes del material a granel.

Los expertos discuten sobre dónde deben comenzar las exigencias especiales de seguridad.

Desde 2015 la norma europea obliga a añadir la palabra "nano" tras los "nuevos alimentos" con más de un 50% de nanopartículas. El Parlamento Europeo pidió en 2014 que se reduzca al 10% la proporción y que afecte también a los ingredientes tradicionales. Organizaciones ecologistas piden más estudios o su prohibición hasta que no se pruebe su seguridad.

Cuando no representa más del 50% del volumen del ingrediente no existe la obligación de declarar que contiene nanopartículas. Por otra parte, es muy probable que muchos fabricantes ni siquiera sepan que están adquiriendo ingredientes con nanopartículas para sus productos.

Las leyes no establecen límites que garanticen la salubridad del alimento. Los expertos de la Comisión Europea han considerado hasta ahora que no existe información suficiente sobre la toxicidad de las nanopartículas para el ser humano y no les afectan más límites que a cualquier otro ingrediente o aditivo normal.

Su uso para todo tipo de aplicaciones, no solo las alimentarias, se ha disparado en los últimos años. No todas serán peligrosas, pero ¿estamos dispuestos a actuar preventivamente?

suscribete Julio 2017