Pasteles raw

Alternativas deliciosas

Pasteles raw: dulces sin azúcar y sin grasas poco saludables

La cocina crudivegana nos propone recetas golosas que nutren y enamoran. No necesitan cocción y muchas son increíblemente sencillas de elaborar.

Javier Medvedovsky y Gloria García Lerma

Dentro del universo de la gastronomía crudivegana, las preparaciones dulces tienen un protagonismo especial, y es que suponen toda una nueva manera de concebir la pastelería sin necesidad de cocción.

Existen multitud de combinaciones con las que se logran resultados totalmente gourmet. Y lo más importante: muchas son increíblemente fáciles de elaborar.

Los pasteles raw se elaboran con ingredientes más sanos

Así como en la mayoría de recetas de pastelería tradicional y convencional se utilizan huevos, mantequilla, harina y azúcar, en las preparaciones dulces crudiveganas se emplean principalmente frutas, frutos secos, endulzantes naturales y grasas vegetales.

Según la receta, esos ingredientes son activados, remojados, triturados, mezclados, deshidratados… Se evita así someterlos a altas temperaturas, lo que permite preservar sus nutrientes y propiedades, con resultados a su vez deliciosamente impresionantes.

Dulces y saludables

Ya sabemos y vemos los efectos sobre la salud que tienen alimentos como el azúcar blanco. Sin embargo, muchos deciden ignorarlo. Otros tantos vamos con muy buenas intenciones, intentando cuidarnos, pero permitiéndonos de vez en cuando golosas tentaciones. "Total, por una vez no pasa nada", nos decimos.

En cambio, cuando se trata de nuestros hijos, el asunto cambia. Nos esforzamos al máximo en alimentarlos lo mejor posible, es decir, en darles aquello que necesitan para crecer sanos y fuertes como robles. Lo cierto es que, sea por desconocimiento o por la influencia de la publicidad, esto no resulta nada sencillo. El hecho es que los niños consumen a diario mucho azúcar refinado.

Pero el inocente acto cotidiano de calmar a un niño que llora o que está inquieto con un caramelo, una chuche o una chocolatina tiene consecuencias.

Sí, tal vez se quede tranquilo un rato, pero obviamos que lo estamos volviendo adicto a una sustancia que puede provocar hiperactividad, cansancio, falta de concentración, sobrepeso, deterioro dental, hambre descontrolado… por nombrar algunas de sus muchas virtudes.

Por eso queremos dar aquí algunas alternativas saludables y placenteras y animar a evitar el azúcar refinado, sin dejar por ello de saciar nuestra necesidad de dulce y la de nuestros pequeños.

La base es la fruta

Para empezar con lo más simple, proponemos ir a la esencia, a los dulces más naturales que existen: las frutas. Ellas por sí solas son una receta, un regalo de la naturaleza que no necesita de ningún agregado.

Cada una es única, con una forma y un color que la hacen diferente, con una textura y un sabor inequívocos. Nos aportan la placentera experiencia dulce, nos hidratan y nos nutren. Son como hermosas cartas de amor escritas por la naturaleza: solo tenemos que saber leerlas para poder absorber y saborear con todos nuestros sentidos el amor que albergan.

Así que ya sea solas, cortadas en formas divertidas, bañadas en salsa, trituradas como batido, congeladas en forma de helado o como nos apetezca, la fruta fresca es nuestra primera recomendación.

A partir de ahí, el abanico de posibilidades es amplio. Usando nuestra creatividad y combinando los ingredientes que mencionábamos al inicio, podemos obtener creaciones espectaculares: pasteles, helados, bombones, trufas, mousses, cremas..., sabores y consistencias para chuparse los dedos y que nada tienen que envidiar a la pastelería convencional.

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