sal kimchi

Contaminación en la mesa

Tu sal de mesa viene mezclada con partículas de plástico

Estamos llenando los océanos de plástico que se confunde con la sal marina y llega a nuestros platos. La única solución es reducir el consumo de plásticos.

Manuel Núñez

Cada día te tragas inevitablemente varias fibras de plástico con la sal que usas en la cocina. Después de un largo camino, las botellas de plástico o las bolsas del supermercado acaban mezcladas con la sal marina, que solo debiera servir para añadir sabor a los alimentos.

La sal es el alimento más afectado por la contaminación con plásticos debido a su proceso de producción, al obtenerse en buena parte por deshidratación del agua marina. En España, en torno al 40% de la sal de mesa procede del mar y el 50% de depósitos interiores de sal (el 10% restante es sal gema).

Cada día ingerimos varias fibras de plástico junto con la sal

Según el estudio coordinado por Sherry Mason, de la Universidad de Nueva York, ingerimos aproximadamente una partícula de plástico por cado 2 g de sal que consumimos. En España se consumen una media de 10 g diarios, según la Federación Española de Nutrición.

Análisis realizados en países de los cinco continentes han reunido las evidencias de un tipo de contaminación que había pasado desapercibido y que representa un riesgo para la salud.

En España, el equipo científico liderado por María Iñiguez, Juan Conesa y Andrés Fullana, de la Universidad de Alicante, analizó 21 muestras de sal procedentes de las costas de 10 provincias y encontró plásticos en todas.

El tipo que se halló con más frecuencia fue tereftalato de polietileno, PET, el material más utilizado en la fabricación de botellas (llevan el símbolo de reciclaje con el número 1), seguido de polipropileno (PP) y polietileno (PE).

Los resultados obtenidos en China, Japón, Reino Unido, Suráfrica o Estados Unidos son similares.

Las partículas tienen un tamaño medio de 0,002 mm (50 veces más finas que un cabello). Su efecto en el cuerpo tras ser ingeridas no se conoce bien y la investigación se complica por el hecho de que ya no se puede formar un grupo de comparación con personas libres de esta contaminación que comienza durante la gestación y continúa toda la vida.

El plástico libera compuestos tóxicos en el cuerpo

Algunos gobiernos están empezando a reaccionar frente a la nueva amenaza. El Reino Unido, por ejemplo, ha encargado un informe a Tamara Galloway, investigadora de la Universidad de Exeter y una de las mayores expertas mundiales en contaminación marina y en toxicología ambiental.

Galloway considera que el plástico en los alimentos es una amenaza a escala planetaria para la salud del ser humano. En un artículo publicado en Nature Scientific Reports, explica que pueden causar microheridas y liberar compuestos contaminantes del propio plástico o que este ha absorbido del agua marina.

Los investigadores advierten que la sal no es el único alimento contaminado. Se encuentra también en el agua de beber, la cerveza y especialmente en moluscos como el mejillón. Este animal se comporta como un filtro de agua y uno solo puede contener hasta 200 fibras de microplástico.

Cada año se vierten en los océanos casi 13 millones de toneladas de plástico, lo que equivale a volcar en los mares un camión cada minuto, según un informe de la Organización de las Naciones Unidas. Lo peor es que estas cifras se multiplicarán por 4 en 2050.

¿Qué puedes hacer para reducir el problema del plástico?

  • No uses bolsas de plástico ni para pesar la fruta. Lleva contigo bolsas de tela fina para pesar la fruta y la verdura antes de pasar por caja.
  • Compra todo lo que puedas a granel. Observa todo lo que tienes en casa y que está envasado en plásticos y busca alternativas. Existen tiendas que venden cereales, legumbres, frutos secos, pasta alimentaria, detergentes o productos de limpieza a granel. Lleva tus propias bolsas.
  • No compres botellas plástico. El agua embotellada produce 1,5 millones de toneladas de residuos plásticos por año. Sustitúyela por agua filtrada y lleva siempre contigo una botella reutilizable o una cantimplora de acero inoxidable. No rellenes las botellas de plástico, pues sus componentes tóxicos pueden pasar al agua.
  • Lleva tu propia taza a la cafetería. Un empleado de oficina gasta una media de 500 vasos desechables al año. Puedes ir con tu propia taza a la cafetería, seguro que no te ponen inconvenientes. Lógicamente, di también adiós a platos, vasos y cubiertos de plástico desechables. En Francia se prohibirán en 2020.
  • Evita la ropa sintética. Al lavar las prendas de poliéster en la lavadora se liberan fibras. También es buena idea evitar los pañales y las compresas que llevan plásticos.
  • Mantente alerta. Cada vez que un plástico amenace con colarse en tu vida, obsérvalo bien y pregúntate si es imprescindible o si no existe una alternativa más saludable y sostenible.
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