Zumos  - Respondemos tus dudas

Mitos alimentarios

Zumos, ¡saludables sin duda!

Son una de la tendencias saludables de la temporada. Contestamos a las preguntas más habituales sobre ellos

Dr. Pablo Saz

1. ¿El zumo reemplaza a la fruta entera?

El zumo es tan solo una parte de la fruta, que siempre es más rica si está entera, con la piel y la fibra. Además, entera aporta más taninos y más vitaminas.

Sin embargo, los zumos caseros y los que no proceden de concentrados resultan muy interesantes tanto por su sabor, solos o combinados adecuadamente, como por su utilidad: son muy refrescantes en verano y constituyen una forma fácil y rápida de ingerir fruta durante todo el año.

2. ¿Es saludable tomar zumos en ayunas?

Es muy saludable. Hay personas que prefieren la fruta entera pero otras, al tomar solo el zumo y posponer el desayuno, alargan el periodo de ayuno nocturno y favorecen la desintoxicación del organismo.

Además, el zumo es diurético, contribuye a la función renal, protege los uréteres, es alcalinizante, remineralizante, reconstituyente, hidratante y laxante.

Este último efecto se produce sobre todo por un estímulo sobre la vesícula biliar. De ahí que el zumo de naranja en ayunas resulte desagradable a algunas personas, sobre todo si tienen una vesícula biliar perezosa o con piedras.

3. ¿La fruta licuada conserva la vitamina C?

Muchas de las vitaminas de los zumos se oxidan en contacto con el aire, por lo que deben elaborarse poco antes de beberse y no guardarse mucho tiempo preparados.

En el frigorífico la oxidación es la misma y siguen perdiendo propiedades. Además, al licuar la fruta sobre todo pierde la fibra y las pectinas, que se quedan en la licuadora. Para aprovecharla mejor es preferible triturarla sin más.

4. ¿Qué se entiende por zumo 100% natural?

El zumo recién exprimido de la fruta, sin ningún aditivo ni conservante. Los zumos industriales son triturados y filtrados para eliminar la corteza, la pulpa y las semillas, a veces tratados con enzimas o peptidasa para eliminar la pectina, con gelatinasa para precipitar los taninos.

En ocasiones, estos zumos son calentados para evaporar el agua, concentrarlos y luego, al final del proceso, añadirles agua y reconstituirlos.

Su calidad es pues mucho menor que la del zumo recién exprimido. A los zumos en conserva a veces se les añade además azúcares, lo que hace que tampoco resulten muy naturales.

Artículos relacionados

suscribete Julio 2017