Alimento estrella
Mandarina

Aromática y dulce, la mandarina es un cítrico que aporta muchos beneficios para la salud.

Las mandarinas son unas mensajeras del otoño. Las primeras presentan la piel verde brillante y un notable sabor ácido. Más adelante el color naranja y el sabor dulce irán ganando terrreno hasta que llegue la época de las naranjas.

Una familia muy saludable
La mandarina comparte con la familia de los cítricos muchas virtudes. Éstas son algunas de las más destacadas:
  • La mandarina ayuda a mantener las defensas del organismo, sobre todo gracias a su alto contenido en vitamina C.
  • La pectina que contienen este tipo de alimentos es una forma
    de fibra soluble que ayuda a reducir el colesterol «malo».
  • Sus flavonoides protegen las paredes de los capilares sanguíneos, ejerciendo una importante acción antiinflamatoria.
  • Los cítricos ayudan a reducir el riesgo de algunos tipos de cáncer.
  • La mandarina es rica en potasio y folatos. Consumirla de forma regular ayuda a equilibrar la dieta occidental actual.


  • Aporte nutricional
    La mandarina contiene algo más de
    hidratos de carbono que la naranja: 10,2 g/100 g y 9,5 g/100 g respectivamente. La cantidad de grasas es escasa (0,2 g) en ambos casos. Respecto a las calorías hay que destacar que se trata de dos frutas poco calóricas ya que 100 g aportan sólo 44/45 calorías.
    Contiene cantidades importantes de minerales, especialmente calcio y potasio.Sólo 100 g de esta fruta cubre el 5% de las necesidades diarias de estos minerales. También destaca el contenido en fósforo, magnesio y hierro.
    En cuanto a las vitaminas, la mandarina proporciona 32 mg de vitamina C por cada 100 g, lo que significa que cubre la mitad de nuestros requerimientos diarios de esta vitamina. Y también aporta mucha vitamina A.

    En la cocina
    Aunque se suele consumir generalmente fresca, como fruta de mesa o como un ligero y refrescante tentempié, la mandarina puede ser muy útil en cocina, como por ejemplo, en la elaboración de salsas agridulces para ensaladas, o preparados de arroz con hortalizas hervidas.
    Para tomarla en forma de zumo se deben escoger las variedades de piel más fina y consistente, pues suelen ser más jugosas.

    Compra y conservación
    A la hora de la compra se deben elegir ejemplares que se noten pesados, pues éste es un indicativo de jugosidad. La piel ha de ser lisa y bien adherida sin puntos negros ni manchas.
    La mandarina suele aguantar bien, especialmente si se conserva en el frigorífico, colocada en el cajón de las verduras.

  • Dr. Jose Luís Berdonces (salud)
    Santi Ávalos (cocina)









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    Recetas
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      Origen incierto  
     


     
      Como el de otros cítricos, el origen del mandarino es incierto, aunque se cree que crecía silvestre en algún lugar entre China y la India. El mandarino se ha cultivado en China (de ahí su nombre) durante milenios, y la primera referencia a este fruto se remonta al siglo XII a.C.