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Alimento estrella
Melocotón
Bajo su piel aterciopelada se esconde un tesoro vitamínico de efecto antioxidante. No en vano los chinos lo adoptaron como símbolo de la longevidad. Fruta sensual y delicada, depara postres muy sabrosos.
Dulce como la miel (mel), suave y aterciopelado como el algodón (coton), los orígenes del melocotón se sitúan en China, donde se encuentran referencias a su cultivo de más de tres mil años de antigüedad. Su contenido en agua es muy elevado, se sitúa sobre el 87% de su peso. Y sus grasas, prácticamente nulas. Estas dos circunstancias, mucha agua y pocas grasas, explican el bajo valor calórico del melocotón, que aporta entre 35 y 45 calorías por cada 100 g. Los azúcares (carbohidratos), del orden del 9%, son su nutriente más importante desde un punto de vista cuantitativo y los responsables de su dulzor. Como ocurre con todas las frutas frescas, el valor proteico del melocotón es bajo, del 0,7%. En cambio, su contenido en fibra, del 1,4%, lo sitúa en una zona intermedia en relación con otras frutas. Sus puntos más fuertes se relacionan con su contenido en vitamina A (gracias a su contenido en carotenos) y vitaminas C y E, de las que aporta cantidades significativas, por lo que constituye una excelente fruta antioxidante. Sus aportes de potasio, fósforo, magnesio y hierro se encuentran también entre lo más destacable desde el punto de vista nutricional. El contenido en fibra del melocotón es del 1,4%. La mayor parte de esta fibra es de tipo soluble, que ayuda a mantener bajos los niveles de colesterol. Su consumo habitual puede contribuir, pues, a reducir el riesgo de padecer una enfermedad cardiaca. La fibra mejora también el tránsito intestinal y se recomienda en caso de sufrir estreñimiento. Tomar uno o dos melocotones al día (en función del tamaño) es una forma apetitosa y sana de incorporar a la dieta una de las dos raciones de fruta recomendadas al día. Deportistas, mujeres embarazadas y madres lactantes, todos ellos con necesidades nutricionales especiales, se pueden beneficiar de la presencia de los melocotones en su dieta durante toda su temporada.
Compra y consumo Para elegir bien los melocotones en el momento de la compra, conviene fijarse en que las piezas estén enteras, limpias y exentas de partículas extrañas visibles, podredumbres o alteraciones. El color es un buen indicador de su grado de madurez; así, cuando la última mancha verde empieza a adquirir un tono amarillento es señal de que ya está listo para el consumo. Una vez en casa, es conveniente mantener los frutos que no todavía no estén del todo maduros a temperatura ambiente, hasta que alcancen el grado de madurez ideal para el consumo.Se pueden conservar también en la nevera durante algunos días, separados de otras frutas y productos que puedan alterar su aroma, y en ningún caso apilados, pues se dañan fácilmente. Sin embargo, para consumirlos crudos y disfrutar de su delicado aroma hay que sacarlos del frigorífico como mínimo una hora antes de comerlos. Los melocotones son muy versátiles: se pueden tomar al natural, solos, en ensaladas o en macedonias. Cocinados se utilizan para preparar guisos, flambeados, al horno... También se aprovechan en rellenos de verduras con cereales como el arroz, la sémola de trigo y el maíz.
Francesc J. Fossas (salud) Mª Pilar Ibern «Gavina» (cocina)
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Recetas
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Una fruta muy saludable |
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Su consumo habitual puede ayudar a reducir el riesgo de padecer cáncer o enfermedades cardiacas.
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