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Alimento estrella
Calabacín
Esta hortaliza ligera de la familia de la calabaza, de sabor delicado y algo dulzón, proporciona vitaminas, minerales y fibra sin aportar apenas calorías. El verano es su mejor época y en la mesa combina bien con infinidad de alimentos.
El calabacín es una hortaliza saludable y con múltiples posibilidades culinarias. No sólo puede comerse el fruto, sino también sus flores. A nivel nutritivo, su gran riqueza en agua, escasez en proteínas y grasas, y su contenido en fibra (1,1%), vitaminas (A, C y del grupo B) y minerales (potasio, sodio y hierro) hacen de él un ingrediente ideal en dietas para personas con sobrepeso, hipertensión, problemas digestivos, estreñimiento o retención de líquidos. Es, además, una gran fuente de antioxidantes y resulta especialmente indicado para la época estival por su efecto refrescante.
Aprovechar sus propiedades La mayoría de los nutrientes del calabacín se encuentran en su piel, suave y comestible, por lo que no conviene pelarlo. En caso de que se cueza, tampoco hay que olvidar que para aprovechar todas sus ventajas nutritivas es aconsejable no tirar el agua resultante. Lo mejor es reutilizarla para hacer sopas o cremas, ya que una buena proporción de las vitaminas contenidas en la piel del calabacín se disuelven en el agua. El calabacín se encuentra entre una de las hortalizas más versátiles en la mesa, porque puede ser la base de la preparación pero también puede ser la guarnición de un segundo plato o incorporarse como complemento en arroces, pasta, ensaladas, tortillas o cremas. Como estrella del plato se puede presentar relleno, cortado en tronquitos o barquitas. En cambio, si lo cortamos en bastoncitos, rodajas o láminas finas, se complementará sabrosamente con salsas y aliños de todo tipo. Con el calabacín combinan desde carnes y pescados hasta quesos y otras verduras. En cuanto a las especias, se puede condimentar con comino, cúrcuma o curry y acompañarlo entonces con arroz, cuscús o cereales hervidos. Y en el caso de las hierbas aromáticas, casa muy bien con la menta y la albahaca, pero también el cebollino, el estragón, el eneldo e incluso el clásico perejil le serán sumamente complementarios. Compra y conservación En el frigorífico es mejor conservar los calabacines en el verdulero, en el que se mantendrán en perfecto estado 3 o 4 días. Después su textura se volverá algo flácida, aunque seguirán siendo aptos para el consumo. En ese caso es mejor dedicarlos a la preparación de sopas y cremas o tortillas. Al guardarlos, conviene también mantenerlos separados de frutas y tomates, ya que estos últimos desprenden el gas llamado etileno, que puede acelerar el deterioro del calabacín. Otra opción es escaldarlos entre tres y cinco minutos para destruir su carga enzimática, que puede alterarlo, y a continuación introducirlos en el congelador.
Iker Larre (salud) Amanda Laporte (cocina)
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Recetas
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Muy ligero |
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Su alto contenido en agua es ideal para conseguir llenar el estómago sin ingerir una elevado aporte calórico (19 calorías por 100 g).
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