A voz alzada
Amanda Romero
Activista por los animales
Amanda Romero
Perros ppp

Cuestión de educación

¿Perros peligrosos? Una ley cruel e ineficaz

La Ley PPP determina y regula la convivencia con algunas razas de perro que se han ganado la (injusta) fama de ser agresivos o peligrosos.

Por si ser perro en el país con más abandonos de Europa no fuera suficiente, todavía puede empeorar la cosa. Sí, se puede ser perro en España y encima pertenecer a una raza de las consideradas “potencialmente peligrosas.”

400 animales abandonados al día

No compres, ¡adopta!

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La Ley 50/99 de 23 de Diciembre sobre tenencia de animales potencialmente peligrosos, que fue desarrollada por el Real Decreto 287/2002 de 22 de Marzo, cataloga como potencialmente peligrosas 8 razas de perros y sus cruces, incluyendo también un listado de características como: pelo corto, peso superior a 20kg, marcado carácter y gran valor, aspecto robusto, agilidad...

Bajo estos criterios subjetivos, se genera una situación de inseguridad jurídica para cualquier familia, que no puede saber si en algún momento el perro con el que vive será categorizado como peligroso.

Pero además de esta ley nacional, las comunidades autónomas tienen competencia para legislar en materia de animales, así que hay que tener en cuenta la normativa de cada comunidad que en todos los casos aumenta el número de razas consideradas peligrosas, 14 en la Comunidad Valenciana y hasta 16 en Galicia.

Nos encontramos así ante un auténtico caos legislativo que se ha ido generando sin contar con el asesoramiento de veterinarios, etólogos o juristas especialistas en la materia.

¿Qué implica la Ley PPP para estos animales y sus familias?

En primer lugar, la exigencia de disponer de una licencia (para la cual la persona ha de presentar un certificado de sus aptitudes físicas y psicológicas) y que, como explica Amparo Requena, Presidenta de la Sección de Derecho Animal del Colegio de Abogados de Valencia:

“No podemos dejar de plantear los problemas que se presentan cuando el propietario de un perro potencialmente peligroso, que es la única persona que tiene licencia, y por lo tanto el único que puede hacerse cargo del animal, es por ejemplo hospitalizado… nadie más puede ni tan siquiera sacar a pasear al animal. O si la persona fallece… y como casi siempre, el animal acaba en los servicios municipales de recogida, donde, si tiene la suerte de que la gestione una protectora esperará (con poca esperanza por la mala fama y por las exigencias legales) que lo adopten y si no, en una perrera donde será sacrificado sin ninguna opción.”

Incluso las protectoras se encuentran con la situación de no poder sacar a pasear ni socializar a los animales pertenecientes a estas razas por no disponer en muchas ocasiones de profesionales ni voluntariado con la pertinente licencia.

Otra de las obligaciones que implica la tenencia de estos animales es un seguro de Responsabilidad Civil a terceros que cubra un mínimo de 120.000 euros y, además, impone que los perros pertenecientes a estas razas y sus cruces han de pasear siempre atados y con bozal.

Es decir, por el mero hecho de pertenecer a una raza, estamos poniendo en la salud de los animales riesgo en muchos casos, obviando que los perros tienen su sistema de refrigeración en la boca y un objeto como un bozal lo dificulta seriamente, conociéndose casos en los que en época de altas temperaturas muchos animales se han desmayado y otros han llegado a perder la vida por este motivo.

Pero es que además esta ley condena a los perros a no ser perros. A no poder nunca jugar, saltar, correr ni socializar libremente. En definitiva, prohíbe que estos animales puedan satisfacer sus necesidades según su etología de raza y especie como recogen las leyes de protección animal.

Un perro necesita relacionarse con otros animales y con la sociedad en la que vive de forma natural, además de disfrutar de estímulos suficientemente variados para, precisamente, poder tener un comportamiento normal y adaptado a su entorno. Por lo que esta enorme limitación supone no solo una contradicción respecto a las leyes que protegen el derecho de estos animales a desarrollarse según las necesidades de su especie, sino que contribuye a generar problemas de conducta en ellos.

Como afirma el psicólogo especialista en comportamiento animal, Nacho Sierra:

La raza no determina el carácter de un animal o persona y por lo tanto no puede determinar la peligrosidad. Dentro de una misma raza cada ejemplar tiene diferente genotipo, temperamento y por supuesto distinto carácter”.

Según los expertos y expertas, los ataques de estos animales son excepcionales, esta ley fue una respuesta precipitada para calmar la alarma social generada durante un período concreto en el que se sucedieron determinadas agresiones y que sea un fracaso radica en que el foco se puso en la raza y no en la responsabilidad educativa de las familias sobre esos animales.

Es evidente que la mordida de un perro grande es más lesiva que la de uno pequeño, pero no es su tamaño ni su raza lo que determina las probabilidades de agresión. Por ello nos encontramos ante una ley a todas luces injusta que nada tiene que ver con la gestión que se hace de la situación en los países de nuestro entorno.

Encontramos que por ejemplo Holanda, Reino Unido o Italia, han derogado las leyes que tenían al demostrarse ineficaces y están siendo sustituidas por normativas que persiguen a los “propietarios” irresponsables independientemente de la raza o el tamaño del animal que tengan a su cargo.

Numerosas asociaciones, colectivos y protectoras llevan años denunciando la urgencia de modificar esta normativa por estar resultando absurda e ineficaz, organizándose desde recogidas de firmas a manifestaciones para visibilizar la situación.

¿Qué podemos hacer?

En primer lugar apoyar a los proyectos que están luchando por terminar con la Ley PPP, pero también acoger y adoptar a estos maravillosos animales que están siendo tan injustamente estigmatizados y que esperan durante demasiado tiempo una oportunidad en los refugios.

Porque cualquiera que haya vivido con un perro de cualquiera de estas razas sabe que son potencialmente pesados, potencialmente pegajosos, potencialmente besucones. Y que lo único realmente peligroso es la irresponsabilidad humana.

suscribete Julio 2017