Come con ciencia
Lucía Martínez
Dietista-nutricionista
Lucía Martínez
Errores adelgazar

Con cabeza

Los 5 errores que todos cometemos al intentar adelgazar

Los meses de calor, mucha gente recurre a la llamada "operación bikini", cayendo en auténticos despropósitos nutricionales para adelgazar.

Me vais a permitir que empiece este artículo con una llamada a la cordura: si necesitas perder peso, acude a consulta con un/a dietista-nutricionista de tu confianza. No busques soluciones mágicas en internet, ni en métodos “milagro”, ni en elixires.

Busca un cambio a largo plazo que mejore tu salud, que se adapte a ti, a tus necesidades y a tu historia clínica y circunstancias. Lo único que sabemos seguro que sirve para perder peso y mantener la pérdida a largo plazo, es la adherencia (el poder mantener los cambios en el tiempo).

Los errores más comunes al intentar perder peso (y cómo solucionarlos)

Este párrafo debería haber sido en realidad el último, el que cerrara el post a modo de conclusión. Sin embargo existe tantísima desinformación y tantísima gente haciendo negocio con el peso de los demás que he preferido ponerlo el primero, por si acaso te aburre el texto y no llegas hasta la última línea.

1. Olvídate de las dietas milagro

Por tanto, el primer error garrafal a la hora de querer perder peso es precisamente ese: buscar un milagro o un resultado a corto plazo, cayendo para ello en dietas absurdas o, peor aún, gastando nuestro dinero en productos y métodos que puedan perjudicarnos.

Este sería el error principal y que sin duda debe ocupar el primer lugar. Los que siguen no van por orden de importancia, es más bien una enumeración de despropósitos habituales.

2. No te centres en un nutriente concreto

El segundo error es enfocarnos en un nutriente concreto, por ejemplo en no consumir o reducir mucho los hidratos de carbono (Dukan), o en consumir sobretodo proteínas (pronokal). O en reducir al máximo las grasas (la solución del almidón).

Sí, que haya tantas “soluciones definitivas” que se contradigan entre sí, ya no debería dejarnos demasiado tranquilos al respecto de estos métodos. Dejemos de fijarnos en nutrientes para fijarnos en alimentos.

3. No te fíes de los alimentos light

En el tercer puesto voy a colocar la estrategia de basar nuestra alimentación en productos “light”, “ligeros” o “0’0%”. Todos esos productos son por definición ultraprocesados, si no, no tendrían una etiqueta en la que estampar esas leyendas. Son productos que por definición no deberían tener peso en una alimentación saludable.

El uso del término “light”, según el Reglamento europeo 1924/2006, exige que el producto conlleve al menos una reducción calórica del 30% respecto a la versión no-light del mismo. Eso no convierte en sano a un producto que no lo sea.

Por ejemplo unas patatas fritas de bolsa “lights” seguirán llevando un exceso de sal y grasa de mala calidad que no encontramos en una patata al horno o cocida. O un refresco “light” nos habrá sustituido el azúcar por edulcorantes, que están lejos de ser inocuos, y en ningún modo se equiparará al agua, que es lo que deberíamos estar bebiendo en su lugar.

Por su lado, los productos 0% también suelen tener gato encerrado. Es de lo más habitual encontrarse un yogur 0% grasa, cargado en su lugar de azúcar, cuando la grasa no era el problema en ese producto. O unas galletas con un 0% azúcares añadidos, hechas a base de harinas refinadas y con grasa de palma hidrogenada, además, de nuevo, de edulcorantes.

4. No substituyas la comida por barritas o batidos

Ocupando el cuarto lugar de este desordenado ranking tenemos el error de pretender bajar de peso con barritas o batidos sustitutivos de comidas.

Son productos cuyo primer ingrediente suele ser, ¡oh sorpresa! azúcar. Qué no mejoran nuestra dieta en ningún punto, ni contribuyen a mejorar nuestra salud a largo plazo con elecciones más saludables, que son caros y que además, su aporte calórico no dista mucho del de una ensalada bien planteada.

En comparar el valor y la calidad nutricional de, por ejemplo, una ensalada con un puñado de garbanzos y una barrita sustitutiva, ni entro, porque sería un insulto para la primera.

5. Asume que no vas a perder 10 kg en 5 días

La quinta posición se la voy a dejar a las soluciones desesperadas: me voy a la playa en una semana y tengo un michelín, o faltan diez días para la boda de mi prima y el vestido me aprieta.

Caldo de cultivo para semiayunos tipo la dieta del sirope de arce, tomar solo batidos, pasar el día con un té verde y una manzana, estar toda la semana comiendo piña y cualquier otra solución similar que se os ocurra. Este tipo de locuras solo consiguen hacer trizas nuestro metabolismo, hacernos perder agua y masa muscular, y que volvamos a recuperar el peso en cuanto dejemos de hacer barbaridades. Eso como poco.

Sostener ese tipo de actitudes con la comida a largo plazo puede provocarnos carencias más importantes o ser un buen caldo de cultivo para desarrollar un trastorno de la conducta alimentaria.

Y cerrando el círculo voy a volver al inicio ¿de verdad os parecen más sensatas este tipo de soluciones que dejar que un profesional cualificado os aconseje, os enseñe a mantener una dieta saludable a largo plazo, os de herramientas, os haga autosuficientes para gestionar vuestra alimentación en cualquier circunstancia y os ayude a mejorar no sólo vuestro aspecto, si no también vuestra salud? Permitidme que no lo entienda.