Come con ciencia
Lucía Martínez
Dietista-nutricionista
Lucía Martínez
bebés vegetarianos

Alimentación infantil

Los vegetarianos tienen derecho a buenos consejos sobre alimentación infantil

Es frecuente que las familias vegetarianas y veganas reciban advertencias inoportunas cuando acuden en busca de consejo a su Centro de Salud o su profesional de referencia. Lo que necesitan son buenos y sencillos consejos adaptados a su opción dietética.

Es habitual que, cuando una familia vegetariana tiene un bebé que está en edad de empezar a comer, se encuentre con que los consejos que le facilitan en su Centro de Salud o su profesional de referencia no contemplen su estilo de vida y no se le proporcionen indicaciones específicas.

También puede ser que, incluso, se le desaconseje mantener su opción dietética o se le alarme con pronósticos de déficits nutricionales o problemas de salud inminentes.

Estas situaciones se deben, por lo general, a la falta de conocimiento o de actualización por parte de los profesionales sanitarios. En otros países, como Estados Unidos, Reino Unido, Australia, Canadá o Portugal, se dispone de consejos adaptados para familias vegetarianas y veganas, y la cosa no tiene mayor transcendencia. Pero aquí aún nos falta algo de camino para normalizar la respuesta a esta demanda por parte de las familias.

Bebés vegetarianos: ¿qué pueden comer?

En primer lugar, la OMS aconseja la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses. Esto por supuesto es aplicable también a los bebés de familias vegetarianas, recordando que es imprescindible que la madre lactante se esté suplementando la B12 adecuadamente.

Alrededor de los seis meses, los bebés suelen estar preparados para empezar a comer sólido y a alternar la comida con la lactancia. Esta no es una fecha exacta y cada bebé tiene su propio ritmo; podemos fijarnos en cuatro signos que denotan que el bebé está listo para empezar a comer:

  1. Que haya perdido el reflejo de extrusión (que no empuje los alimentos fuera de la boca con la lengua)
  2. Que se sostenga derecho, aunque sea apoyado.
  3. Que sea capaz de coger algo y llevárselo a la boca
  4. Que muestre interés por la comida.

A partir de ahí, las recomendaciones no distarían mucho de las que le daríamos a una familia tradicional. Simplemente a la hora de ofrecerle alimentos proteicos, le ofreceremos legumbres (empezar por la lenteja pelada es una buena opción), frutos secos en crema, tofu y otros derivados de soja, seitán… en lugar de los alimentos de origen animal.

Recordemos que lo aconsejable es no ofrecer más de un alimento nuevo al día, para valorar la tolerancia, y evitar añadir sal y azúcar u otros endulzantes a la comida del bebé al menos hasta que haya cumplido el primer año. A partir de entonces añadiremos una pizca de sal yodada.

Asimismo serán de aplicación las recomendaciones generales sobre la limitación de consumo de verduras ricas en nitritos (sobre todo espinacas y acelgas) y de bebidas de arroz por su contenido en arsénico. Podemos encontrar información detallada en la web de la AECOSAN.

Como con cualquier otro niño, evitaremos al máximo ofrecerle alimentos insanos: cualquier cosa azucarada, incluidas las papillas y las galletas especiales para bebés, los productos muy procesados tipo hamburguesas o nuggets vegetales industriales u otros precocinados, y los productos muy ricos en sal como snacks o patatas de bolsa.

En el momento en que se inicia la alimentación complementaria es muy importante empezar a suplementar la B12 directamente al bebé. Existen suplementos en gotitas que son muy fáciles de administrar.

Los bebés vegetarianos no necesitan ningún otro suplemento de manera general. Su conveniencia en determinados casos debe ser valorada de manera individual como haríamos con cualquier otro niño.

Existen en el mercado suplementos veganos de DHA y de vitamina D para el caso de que se necesiten (es habitual el suplemento de vitamina D en recién nacidos). Si nuestro profesional de referencia no sabe aconsejarnos marcas veganas, podemos consultar con un dietista-nutricionista especializado para que nos ayude, pero no dejemos nunca de darle un suplemento recomendado por este motivo.

Con una alimentación basada en alimentos saludables (frutas, verduras, aceite de oliva, frutos secos molidos, legumbres y derivados, cereales integrales, semillas molidas…), en ausencia de productos insanos y con un suplemento de B12, hay pocas probabilidades de que un niño normal presente algún tipo de déficit que no sea habitual también en población general como la típica anemia ferropénica que presentan muchísimos bebés.

Por tanto, en lugar de alarmas injustificadas, lo que los profesionales de la salud deben ofrecer son buenos consejos.

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