Come con ciencia
Lucía Martínez
Dietista-nutricionista
Lucía Martínez
Retos nutricionales redes sociales

Mala influencia

Contra los nutri-retos en las redes sociales

Reto detox de 21 días, reto de cuatro semanas sin azúcar, reto de un mes de comida real, reto de 7 días de zumos verdes, reto de diez días veganos, ¡parad!

Mirad, los 2987 primeros que lanzaron un reto en redes sociales sobre su paranoia particular tuvieron su gracia. Pero ya.

Por si acaso me está leyendo algún alma cándida que no sabe a qué me refiero, voy a explicar lo que son los “retos”: se trata de marcar un objetivo a cumplir, generalmente relacionado con la temática de la cuenta que lo lanza, y animar a los seguidores a realizarlo durante los días que el o la influencer de turno tenga a bien establecer y usando siempre determinados hashtags y etiquetas para publicar tus resultados.

Según lo elaborado del reto en cuestión, puede exigir suscribirse a una newsletter, seguir unas cuentas determinadas, puede que se envíen materiales a esa lista de correo que solo recibirán los inscritos o que se vayan publicando en esas cuentas objetivos menores dentro del propio reto. En definitiva, el fin último es ganar visibilidad y seguidores y/o suscriptores.

Hay retos de todo tipo, desde los de leer tres libros cada mes, retos de moda, de maquillaje, de control de emociones, de actividad física o de ordenar la casa. Yo me estoy centrando en los relacionados con la alimentación por aquello de que es mi campo.

El peligro de los retos nutricionales

Del mismo modo, hay retos totalmente absurdos e incluso peligrosos, y otros cuya idea es en principio buena. No parece que estar X días sin azúcar, comiendo vegano o huyendo de los ultraprocesados pueda perjudicar a nadie. No diré lo mismo de los retos détox, los retos de ayuno, de licuados o de pérdida de peso con dietas milagro. Pero de lo que estoy hablando no es del contenido de los retos, si no del concepto en sí.

Evidentemente puestos a hacer retos, prefiero que hagas el de nosecuántos días sin azúcar que el de desintoxicarte durante una semana tomando solo batidos de col. Sí.

Pero, por buena que sea la idea, o por alineada que esté con los principios de una alimentación saludable, no me gusta el enfoque “reto”. Por estos motivos:

  1. Plantean cosas que en principio deberían ser sencillas como si fuera algo que requiere un gran esfuerzo y por eso hay que mentalizarse y hacerlo en forma de reto, dándole un aire épico y de sacrificio. Aunque estemos hablando de tomar los cafés sin azúcar. No parece la mejor manera de divulgar hábitos saludables que quisiéramos que pasaran a formar parte de la rutina de la gente.
  2. Por su propia configuración, se plantean como algo con principio y fin abruptos. Ni el reto más saludable vale de nada planteado en esos términos. Ni en general suelen funcionar los cambios bruscos, ni enfocar algo que debería ser permanente, como por ejemplo evitar los ultraprocesados, como algo especial que vamos a hacer unas semanas, parece la mejor idea.
  3. Ahonda en la idea de gurú que tan flaco favor nos hace a los sanitarios que nos dedicamos a la divulgación. Va en la línea del “sigue mi método”, “conviértete en uno de los míos”, “sígueme en el camino de la verdad”… no creo que sea la mejor imagen para profesionales. Ni creo que sea la manera de intentar difundir hábitos saludables, que, por cierto, no son patrimonio de nadie, ni nadie debería intentar apropiarse de ellos.

Puedo entender el argumento de que los retos son buenos porque una vez acabado el reto, se mantenga alguna buena costumbre (en el caso de los retos con algún sentido desde el punto de vista nutricional) o se instaure algún hábito nuevo que mejore la dieta de esa persona. Pero no creo que sea en absoluto la norma, y tampoco creo que sea la intención de este tipo de acciones. Ni desde luego la actuación más efectiva para tal fin.

También conviene recordar que este tipo de actuaciones igualan a todo el mundo instándolos a realizar una misma cosa. Y probablemente esa cosa, no sea la mejor para todos tus seguidores, ni un reto la mejor manera de conseguirlo. Incorporar cambios, aunque sean cambios indiscutiblemente buenos como comer más sano, también depende de las circunstancias personales.

Se puede dar el consejo, pero el cómo hacerlo debería ser individualizado en consulta, ya que influyen tanto factores de salud, como de estilo de vida, circunstancias y la propia situación psicológica de la persona.

Para unos el cambio radical es lo mejor, y otros fracasan estrepitosamente con ese enfoque y necesitan hacerlo en pequeños pasos. Puede que a los segundos, los retos de los que hablamos les hagan el efecto contrario: se vean incapaces de cumplirlo y concluyan que “esto no es para mi”. O incluso que haya una sensación de fracaso en aquellos que se apunten al reto y no puedan realizarlo, pero vean como el resto lo consigue con aparente facilidad ¿es eso lo que buscamos?

Estaría bien recordar que es lo que pretendemos conseguir con la divulgación en salud: ¿mejorar las elecciones de la gente y darles información para tomar mejores decisiones o ganar seguidores? Porque si nuestra intención es la primera, igual lo de los retos no es la mejor manera de conseguirlo.

O al menos empaña y distrae demasiado del que debería ser el principal objetivo: dar herramientas para mejorar lo que se come.

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