Come con ciencia
Lucía Martínez
Dietista-nutricionista
Lucía Martínez
Substitutos veganos carne

Marketing alimentario

Productos alternativos a la carne, ¿panacea para veganos?

La etiqueta "vegano" tiene connotaciones saludables. La industria alimentaria lo sabe y lo explota, pero recuerda: no es oro todo lo que reluce.

Según datos de la Plant Based Foods Association, en 2016 la venta de “carnes vegetales” aumentó más de un 15% a nivel global (1). Esta es a grandes rasgos una buena noticia, significa que cada vez hay más oferta de productos alternativos a la carne porque cada vez hay más demanda que cubrir. Y cuando una demanda sube, la otra (la de a carne) baja. Además parece que la proyección es positiva y seguirá aumentando en los próximos años.

Aunque ese informe se refiere sobre todo a datos de EEUU, basta con darse una vuelta por cualquier supermercado patrio para ver que la oferta también se está disparando aquí. Empezamos teniendo bebida de soja y tofu, y hoy hay hamburguesas vegetales de varios tipos, seitán y embutidos veganos en cadenas nacionales de supers de barrio. No digamos ya en los grandes hipermercados, que cuentan incluso con ofertas de varias marcas e incluso de marca blanca.

Tofu o seitán, ¿qué es mejor?

Decisión informada

Tofu o seitán, ¿qué es mejor?

La parte no tan buena, es la tendencia a creer que todo producto vegetal o etiquetado como “vegano” es saludable per se. Y eso no es cierto, como ya tratamos en este post. Aunque en ese caso hablamos de productos veganos en general, y hoy vamos a centrarnos en los que llamamos “sustitutos de la carne”, es decir, hamburguesas, salchichas, nuggets, embutidos y demás productos similares veganos.

A la industria alimentaria le preocupa poco nuestra salud. Desean consumidores satisfechos con el precio y el sabor, y que sientan cubiertas sus necesidades. A una empresa láctea le da exactamente igual ponerse a vender bebidas vegetales y yogures de soja si ello le cubre un nicho de mercado. Y les echará todo el azúcar necesario para que estén ricos.

Del mismo modo, la principal empresa cárnica del país, que hace pocos años lanzaba un spot publicitario en el que se burlaba de los vegetarianos, hoy vende salchichas de soja sin despeinarse.

Además, la industria sabe que el etiquetar “vegan” tiene connotaciones saludables y abusa de ello. Por eso nos encontramos con embutidos veganos que son pura grasa de mala calidad con colorante y almidón, pero van en un envase en tonos verdes de reminiscencias muy “healthy”.

Nuggets veganos con una cantidad (y calidad proteica) irrisoria prefritos en aceite de la peor calidad, hamburguesas vegetales hechas básicamente de arroz y condimentos (que podrían ser un acompañamiento, pero no la parte proteica de la comida) o salchichas de tofu con solo un 12% de tofu. Todos ellos ricos en sal, y con un packaging de lo más cuidado.

Teniendo en cuenta que como “sustitutos” de productos cárnicos, se suelen comprar estos productos para conformar la parte proteica del menú, asegurarse de que realmente la cubren sería el primer paso, como acabamos de comentar, muchas veces no sucede y su contenido proteico es bajo y/o de mala calidad.

En este punto siguen ganando por goleada el tofu natural (o el tofu saborizado con especias, cebolla, tomate, olivas…), la soja texturizad, el tempeh o por supuesto las legumbres.

A día de hoy, aunque hay excepciones, el consejo sigue siendo elaborar estos productos en casa. Las hamburguesas y salchichas precocinadas son eso, un precocinado, con un contenido más o menos elevado de ingredientes “de relleno” (grasas, almidones, harinas…) y en muchos casos bastantes aditivos. Están muy bien para un apuro, pero no para consumo frecuente.

Del mismo modo que no se aconseja a la población general el consumo de hamburguesas, salchichas o embutidos, si no de carne fresca, tampoco aconsejamos a la población vegetariana el consumo sistemático de estos productos, si no del tofu, la soja o las legumbres.

Eso no quiere decir que no haya algún producto saludable y bien formulado, seguro que sí, entre tanta oferta lo tiene que haber. Pero si generalizamos la realidad no es esa.

Así que no compréis sin mirar la lista de ingredientes, por grande que sea el símbolo “vegan” en la parte bonita del envase. Sigamos siendo los consumidores críticos y exigentes que siempre hemos sido, que no nos compren tan fácil.

Referencias

  1. U.S. Plant Based Foods Industry Tops $5 Billion in Annual Sales. PRWeb. Recuperado el 27 de septiembre de 2017, de http://www.prweb.com/releases/2017/03/prweb14121969.htm
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