Gastronomía consciente
Virginia García
Chef vegana
Virginia García
Verduras de otoño

¡Cambio de planes!

6 verduras otoñales poco habituales para revolucionar tu cocina

Aunque cocinemos alimentos de temporada, podemos quedarnos estancados en la lista de la compra y perdernos estas maravillosas joyas gastronómicas.

En otoño tenemos una gran variedad de verduras y hortalizas a las que a veces no sabemos sacar partido pero que nos pueden servir tanto para el día a día como para ocasiones especiales.

Verduras de otoño que tenemos olvidadas

Si cocinas siempre lo mismo, necesitas un cambio.

1. Chirivía

Es parecida a una zanahoria pero de color blanco y más dura. Su sabor es también dulce y ligeramente anisado.

Además de usarla en caldos y sopas podemos incorporarla a cualquier guiso en el sofrito inicial, picada finamente, o hacer chips con ella igual que haríamos con las patatas: córtalas en lonchitas muy finas con el pelador de verduras y fríelas hasta que se doren y queden crujientes.

Chips de tempeh

Push de proteínas

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2. Hinojo

De esta planta se consumen las semillas, que son un condimento excelente para muchos platos, y el bulbo de la raíz, que es lo que encontrarás en estas fechas en las verdulerías. Está compuesto por capas, como la cebolla, pero en lugar de ser picante y jugosa, es más compacto y de aroma dulzón y anisado, como la chirivía o como las propias semillas del hinojo.

Se puede utilizar igual que las zanahorias, solo que conserva mejor la forma, no se deshace. Puedes picarlo y añadirlo a un sofrito, asarlo con otras hortalizas, añadirlo como ingrediente especial para cremas (por ejemplo puedes añadir un trozo de hinojo en una vichyssoise), o lavado y cortado en ensaladas otoñales.

3. Apionabo

Es una raíz de aspecto extraño, redonda y con muchas raicillas entrelazadas al final, que no tiene un aspecto tan apetitoso como una calabaza, pero debajo de esa piel dura, que se quita con un pelador normal y corriente, se esconde una hortaliza dulzona, ligeramente anisada y de aroma parecido a las remolachas frescas.

El apionabo se puede usar igual que las patatas: se puede hacer al vapor, hervir, freír, asar, etc. Uno de los usos que más me gustan es utilizarlo, cortado en lonchas, como placas para lasaña. En lugar de utilizar pasta, utilizo tiras no demasiado finas de apionabo que solo necesitan un blanqueado (pasar por agua hirviendo unos segundos e inmediatamente después por agua fría). Se terminarán de hacer en el horno con el resto de ingredientes.

También se pueden hacer chips, como con la chirivía, o añadir a cremas y sofritos picado muy fino.

4. Nabo

El nabo es una de esas hortalizas que quedan relegadas al caldo y nada más. Los nabos no tienen un sabor fuerte ni marcado, ni una textura untuosa como la patata, pero van cogiendo algo de sabor con la cocción. Mejor que en caldos, en cremas. Puedes aprovechar otras verduras y hortalizas de otoño y hacer una crema en la que una de las bases para una textura suave sea el nabo.

A diferencia de la patata, el nabo frito puede amargar un poco, pero puedes hacerlo como si fuesen patatas bravas, al horno, a 180ºC hasta que empiecen a dorarse. No dejes que se doren mucho, solo que queden hechos, tiernos y un poquito dorados.

5. Apio

El apio también suele quedar relegado a los caldos. Estos tallos verdes y crujientes aguantan bastante en la nevera y se pueden comer crudos, así que es una muy buena opción para acompañar patés. Solo tienes que lavarlo y cortarlo en trozos medianos para que sirva como cuchara comestible.

Tiene un sabor agradable y también un poco dulce, así que queda muy bien con calabaza, zanahoria, etc. Prueba a cortarlo en lonchitas y añadirlo a las ensaladas, aporta textura crujiente y refrescante.

6. Cardo

Muchas veces no compramos cardo porque prepararlo es más tedioso que otras verduras, y sin embargo no nos molesta tener que limpiar y cortar alcachofas, que son cabezas florales de un cardo y necesitan también una preparación.

El cardo fresco suele ser barato y venir en manojos muy grandes. Se prepara como si fueran todo pencas de acelga madura, retirando los nervios fibrosos, cortando y usando.

El cardo necesita un poco más de cocción que las acelgas para estar tierno y agradable, así que puedes aprovechar para ponerlo con legumbres en la olla a presión, o en guisos y potajes que requieran tiempo.

El cardo no es insípido, tiene su sabor, sutil y agradable, parecido a la penca de la acelga y al corazón de la alcachofa. Una de las cosas que más me gusta hacer es tortilla de patatas vegana con cardo. Lo corto en trozos pequeños, lo hago al vapor aparte y después lo añado a la mezcla de patata y harina de garbanzo.

Puedes comprar una buena cantidad de cardo, limpiarlo, blanquearlo y guardarlo en la nevera (hasta 3 días) o en el congelador, bien protegido, hasta 4 meses.

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