Gastronomía consciente
Virginia García
Chef vegana
Virginia García
cómo hacer quinoa

Sorprende

4 formas originales de preparar la quinoa y que te quede perfecta

Aunque ya podamos encontrar quinoa en cualquier supermercado, este pequeño pseudocereal aún guarda muchos secretos. ¿Quieres descubrirlos?

Ahora que tenemos quinoa disponible casi en cualquier supermercado, herbolario, etc., su popularidad ha crecido como la espuma, pero también las dudas sobre cómo cocinarla.

La quinoa, aunque no sea un cereal (es un pseudocereal) se cocina como el arroz, el mijo o el cuscús. Son semillas pequeñas que necesitan de un proceso para hacerlas comestibles.

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4 formas inesperadas de cocinar la quinoa

Lo primero que tenemos que hacer si partimos de las semillas crudas es tomar una porción, la que vayamos a cocinar, y lavarla.

No es que venga sucia, es que las semillas están recubiertas de unas sustancias llamadas saponinas que la propia planta produce para su protección, pero que dan un sabor amargo desagradable. Durante la recolección y procesado de la quinoa se eliminan parte de las saponinas, pero en casa es preferible darles un lavado antes de cocinar.

Basta con poner la quinoa (por ejemplo 1 taza) en un colador fino y lavar las semillitas bajo el grifo. Después escúrrelas muy bien.

La quinoa se cuece muy rápido, no es necesario dejarla en remojo. Pero sí podemos remojarla para obtener otras formas de quinoa comestible.

1. Rejuvelac

El rejuvelac es un líquido producto de la fermentación de cereales o semillas enteras, muy rico en probióticos, que nos sirve principalmente para fermentar quesos veganos caseros (de anacardos, almendras, etc) aunque también se puede tomar como bebida. Su sabor es ácido, más o menos como el agua del chucrut.

Rejuvelac, la bebida que te rejuvenece

Enzimas y probióticos juntos

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Preparación

  1. Una vez lavadas las semillas ponlas en un bote grande y añade agua hasta cubrirlas por completo. En lugar de tapa ponle una tela fina (muselina o un trapito fino) con una goma. Deja que repose 4-8 horas en un lugar cálido (pero donde no le dé el sol).
  2. Abre el bote, tira el agua, lava con cuidado las semillas y añade agua de nuevo, lo suficiente para hidratarlas (no remojarlas). Vuelve a tapar con la tela y déjalo de 12 horas a 3 días en un lugar cálido (que no le dé el sol), hasta que las semillas germinen y salgan pequeños brotecitos. Recuerda lavarlo un par de veces al día y volver a ponerle solo un poquito de agua, lo justo para mojar las semillas, hasta que broten.
  3. Una vez germinadas puedes separarlas en varios botes. Por cada taza de quinoa que hemos usado hay que añadir 1,5 litros de agua, así que puedes poner la mitad en 2 botellas de litro y medio y añadir 750 ml de agua en cada una.
  4. Tápalo de nuevo con tela y una cuerda o goma y déjalo 1-3 días más en un lugar cálido lejos del sol, esta vez sin cambiar el agua, hasta que ésta tenga un color blanquecino.
  5. Cuela el líquido y guárdalo en botellas bien cerradas en la nevera. Te durará 1 semana.

2. Base para hacer pan

Para el rejuvelac nos quedamos con el líquido, pero ¿qué hacemos con las semillas?

Podemos usarlas de muchas formas, igual que haríamos con otros cereales fermentados. Por ejemplo puedes batirlas con la batidora y usarlas como base para hacer panes, junto con la masa madre. La mezcla queda estupenda y le da a los panes, sean planos o gruesos, un sabor y aroma más pronunciados a frutos secos y a semillas.

En la cocina hindú utilizan grano fermentado para hacer por ejemplo dosas, un tipo de pan plano.

3. Germinados de quinoa

Los brotes de quinoa son muy pequeños, pero hacen a la semilla muy sabrosa y permiten que la usemos en ensaladas, ensaladillas y platos fríos en los que queramos añadir un extra crujiente y fresco.

Para germinar la quinoa solo tienes que seguir los primeros pasos de la receta anterior. Cuando salgan brotes puedes probar unas semillitas y si las quieres más tiernas dejarlas al menos 8 horas más. Los brotecitos también irán creciendo.

Una vez alcancen el tamaño y sabor que te guste, guárdalos escurridos en la nevera. Te durarán 3-4 días.

La quinoa germinada se puede usar como el arroz, el trigo, el mijo, etc. Puedes utilizarla para hacer masas de albóndigas y hamburguesas veganas, como relleno de empanadas y empanadillas, a modo de cuscús (mézclalo con cuscús integral cocido), etc.

4. Prepara la quinoa inflada

En muchas tiendas venden quinoa inflada o hinchada, es la misma quinoa pero ligera y crujiente. No hace falta cocerla ni calentarla, se puede usar directamente por ejemplo sobre un yogur (o un desayuno entero), para hacer chocolate crujiente, panes, etc.

Hacer quinoa hinchada en casa es fácil, pero tiene su técnica, así que es conveniente practicar.

Preparación

  1. Primero hay que lavar la quinoa, escurrirla muy bien y secarla. Para ello la colocamos en una bandeja de horno, estirándola todo lo que podamos, que no queden grumos, y la metemos al horno a la temperatura más baja que tengamos. Lo suyo es 50ºC o menos. Si no, deja la puerta del horno entreabierta.
  2. Vigílalo cada pocos minutos y remuévelo hasta que la quinoa esté seca. No tiene que dorarse ni tostarse, solo secarse.
  3. Una vez seca se hace como las palomitas caseras (más o menos). Pon una olla grande a fuego medio-alto. Para comprobar si está caliente puedes dejar caer unas bolitas de quinoa.
  4. Pon la quinoa en la olla ya caliente y tapada y muévela entera de vez en cuando. Las semillas se tostarán, inflarán y algunas saltarán.
  5. Cuando hayan crecido todas, sácalas y deja que se enfríen.
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