Gastronomía consciente
Virginia García
Chef vegana
Virginia García
errores en la cocina

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8 errores que tienes que dejar de cometer en la cocina

Hay muchas cosas que hacemos mal en la cocina, por mal aprendizaje, malos hábitos, por desconocimiento o por pensar que así lo estamos haciendo más rápido o ensuciando menos

La limpieza y orden en la cocina son muy importantes, pero no lo son menos otras cuestiones a tener en cuenta, como el uso que hacemos de los utensilios o la forma de cocinar, en general, que tenemos.

Dejando de lado errores y fallos particulares o cosas más obvias (como no limpiar, no echar a lavar los trapos…), estas son para mí unas de las cosas que más insatisfacción nos acaban provocando en relación a los platos que cocinamos. Son hábitos culpables de que pensemos que cocinar es tedioso, complicado, aburrido, que nuestra comida no sabe bien...

Los errores que todos cometemos en la cocina (sí, tú también)

1. Usar un cuchillo de mesa para cortar y picar

Y si además lo hacemos en un plato, peor aún.

Para preparar, cortar y picar alimentos utiliza un buen cuchillo de cocina, grande y afilado. No es una cuestión de parecer “los cocineros de la tele”, es que utilizando cuchillos de mesa cortamos peor y con más esfuerzo.

Una tabla de cortar también es indispensable. Su superficie lisa favorece el corte de cualquier alimento sin vernos limitados por los bordes altos que tienen los platos, y sin que se nos escurra el alimento o el cuchillo al cortar.

Un cuchillo de chef o cuchillo cebollero es fácil de limpiar y mantener y te durará muchos años. Una tabla de cortar también, y ambas cosas son baratas.

2. Dejar la comida en la encimera o en los fuegos apagados de un día para otro

Una sopa, una crema, pasta, cualquier cosa que hayamos preparado… No vale con tapar la cacerola o la sartén y pensar que “hace fresco”. La cantidad de bacterias que se reproducen alegremente cuando dejamos ahí la comida nos asquearía si la viésemos con un microscopio.

Aunque la comida nos parezca que está buena y huela bien, dejarla sin guardar y sin refrigerar propicia el crecimiento de bacterias, hongos, levaduras y patógenos entre los que se encuentra la salmonella, campilobacter y e.coli.

Si vas a dejar algo para el día siguiente, guárdalo en un envase bien cerrado y a la nevera.

3. Calentar demasiado el aceite

Por calentar rápido la sartén o cacerola, o por ahorrar tiempo, mucha gente pone el utensilio a fuego fuerte y mientras prepara y corta los alimentos, lo que suele suponer casi siempre que el aceite acabe humeando y quemado.

Cuando un aceite alcanza su punto de humo, es decir, la temperatura a la que empieza a humear, se quema. Los nutrientes se degradan y se empiezan a producir compuestos indeseables y tóxicos pasado un tiempo.

Los aceites de oliva virgen extra tienen un punto de humo suficientemente alto como para que cocinemos normalmente con ellos cualquier tipo de plato, eso sí, siempre que no lo quememos. Corta primero las verduras o los alimentos que tengas que poner y entonces ya calienta la sartén o cacerola a fuego medio-alto y no dejes que humee, úsalo cuando esté caliente.

Además, cuando ponemos alimentos en un aceite que ya está humeando, lo más probable es que se nos quemen por fuera y se nos queden sin hacer por dentro. O que se queme todo, como en el caso del ajo y cebolla picados.

4. No calentar lo suficiente el aceite

Unas veces por exceso y otras por defecto. Si no dejas que se caliente el aceite, especialmente en el caso de frituras, lo que pasará es que el alimento absorberá un montón de aceite, y si seguimos con una temperatura demasiado baja, tardará demasiado en hacerse, quedando demasiado hecho por dentro y poco o casi nada dorado por fuera.

Normalmente utilizamos el aceite como vehículo para el calor, pero también como forma de asegurar que se doran los alimentos y quedan más aromáticos y palatables. Una temperatura óptima es imprescindible, y ya que podemos regular los fuegos, es fácil controlarlo.

5. Utilizar utensilios inadecuados

Los tenedores, cucharas y cuchillos son para usar en la mesa o para probar nuestro plato cuando está casi hecho. No los utilices para cocinar porque deteriorarás los fondos de tus sartenes y cazos.

Los utensilios de metal en general rayan las capas antiadherentes y entre su uso y la limpieza acaba desapareciendo esta característica que siempre buscamos para que no se nos pegue la comida.

Equípate con utensilios de madera, bambú o silicona resistente al calor. No solo dañan mucho menos, también tienen el tamaño adecuado para la mayoría de sartenes, cazos y cacerolas. Requiere poco tiempo y práctica usarlos bien y nos evita además posibles quemaduras.

6. Llenar demasiado sartenes y ollas

Si tenemos que hacer gran cantidad de comida es mejor utilizar utensilios más grandes. Si llenas demasiado la sartén o la olla pasan varias cosas.

  • No se van a cocinar todos los ingredientes por igual. Los que estén más cerca de la base se dorarán y tostarán, los de enmedio se harán con el vapor y los de arriba pueden quedar menos hechos.
  • Además no podremos remover sin riesgo de tirarlo.
  • Y no se va a hacer antes si lo pones a fuego fuerte.

Hazte con sartenes, cazos y cacerolas al menos de dos tamaños, uno de uso diario (si es para 1 o 2 personas con un fondo de 18 cm de diámetro te sirve) y otro más grande para hacer comida para guardar o para más personas.

Y si te has pasado de ingredientes, simplemente cambia de ese utensilio al de tamaño mayor.

7. Remover demasiado

Uno de los motivos por los que los alimentos no se doran y adquieren esos sabores, aromas y colores que buscamos es porque no los dejamos estar suficiente tiempo en contacto con el fondo.

Si remueves demasiado, aunque el fuego esté alto, será más difícil que se doren los alimentos. Y si lo cocinas durante bastante tiempo, por la acción mecánica con la cuchara de palo, se irán soltando trocitos de los ingredientes, con lo que no estarán lo enteros que deseábamos y además llenarán de trocitos el fondo, trocitos que se acabarán quemando y/o mezclando con los demás ingredientes creando una textura indeseable.

Remueve solo lo justo. En caso de verduras, por ejemplo, saltéalas de vez en cuando mejor que removerlas. En guisos y potajes controla la temperatura y remueve solo ocasionalmente para que se caliente todo de manera uniforme.

8. No batir lo suficiente

Cuando queremos salsas, cremas y purés de textura suave y sedosa importan los ingredientes, pero también el batido. Batir los ingredientes de una crema de verduras puede tomarte tranquilamente 4 minutos o más (dependiendo de tu batidora).

Si lo haces durante 1 minuto o menos (lo justo para no ver trozos grandes), sí te encontrarás trocitos y tendrá una textura grumosa. Dale tiempo, bate con paciencia, mira cómo la textura cada vez va siendo más fina y, si es necesario, cambia de batidora a una más potente.

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