Gastronomía consciente
Virginia García
Chef vegana
Virginia García
Ideas para cocinar las verduras de abril

De temporada

12 ideas para cocinar con los alimentos de abril

Cocinar de temporada enriquece nuestra dieta y convierte la cocina en un reto saludable, divertido y lleno de color. ¿Qué podemos cocinar en abril?

En abril empezamos a tener de temporada verduras y hortalizas protagonistas de nuestros platos mediterráneos favoritos, como el gazpacho y el salmorejo, así como una gran variedad de verduras de hoja verde muy versátiles. También contamos con bulbos que darán color a nuestros platos, como la remolacha, y delicias más efímeras como los espárragos trigueros.

Qué cocinar con los alimentos de abril

En el artículo de hoy os animo a probar tanto platos nuevos como tradicionales con algunos de estos vegetales. Buscadlos en las fruterías y verdulerías y aprovechad para envasar y congelar.

Tomate, cebolla, pepino y pimientos

Estos ingredientes cunden mucho y ahora los podemos encontrar al mejor precio y en su punto. Si tienes deshidratadora o una terraza soleada donde secar alimentos, también puedes desecar tomates y pimientos para cualquier plato o para conservarlos más tiempo.

  • Gazpacho y salmorejo: son los ingredientes básicos del gazpacho, y ya están de temporada. Aprovecha para hacerte esta sopa fría siempre que quieras. Te sirve igual de primer plato que para llevar y beber algo nutritivo y fresquito.
  • Sofritos y salsas: también con ellos podemos hacer exquisitos sofritos como base para potajes, guisos, arroces, etc., platos simples y guarniciones como el pisto y la pipirrana, salsas como el mojo, la salmorreta y el pico de gallo, y ensaladas y platos de verduras como la escalivada, ratatouille o zorongollo (que no zarangollo; el zorongollo es una ensalada de tomates y pimientos asados con su jugo, aliñado con ajo y aceite de oliva).
  • Asadas al horno: estas hortalizas además son unas de las mejores para asar y conservar en botes o en la nevera, ya que no hay que estar vigilándolo constantemente y después duran bastante tiempo siempre que las envasemos correctamente.

Repollo

Es una de las hortalizas que más reticencias suele causar, en gran parte porque su olor, hervida, resulta apestoso para mucha gente. También hervido tiene una textura poco interesante.

El repollo, de la misma familia de las coles como la coliflor, contiene compuestos organosulfurados que generan esos olores cuando lo troceamos y lo hervimos. Entiendo perfectamente que no guste nada así, pero es que no es la única manera de comer repollo.

  • Rollitos de repollo: para empezar, las hojas de repollo, solo blanqueadas en agua (unos 45 segundos, luego pasar a agua fría) se pueden utilizar como envoltorio para rollitos sean fríos o calientes. Las hojas crudas son tersas y crujientes, pero con un ligero blanqueado se vuelven más tiernas y elásticas y permiten que las rellenemos, doblemos y cerremos fácilmente. Hechas así no solo no huelen mal, es que se tornan de un color verde brillante, de textura aún crujiente y sin olores “raros”. Una vez hechos los rollitos, si los haces a la plancha disfrutarás de los exquisitos sabores que desarrolla el repollo dorado a la plancha. Nada que ver con el hervido o hecho al vapor.
  • Crudo en otras preparaciones: Otra forma de comerlo es crudo. Puedes añadirlo crudo a sopas y caldos, o incluirlo en los rollitos de primavera, picado bien finito, en crudo. Se cocinará lo justo con el vapor de los ingredientes en la sopa o dentro del rollito, y quedará con una textura muy agradable y sabor más bien dulzón. Queda genial en combinación con zanahoria rallada y remolacha encurtida.

Espárragos

Son de mis verduras favoritas. Hace muchos años los odiaba, de hecho creía que solo se podían comer previo hervido o encurtidos, como los blancos de lata.

  • A la plancha: una de las mejores formas de cocinarlos es a la plancha o en sartén grill, a fuego medio-alto, con una pizca de aceite y sal, hasta que se doren. Son pocos minutos y adquieren un sabor y una jugosidad que los hace ideales para comerlos solos, como acompañamiento o primer plato.
  • Salteados con pasta o arroz: por supuesto también se pueden añadir a platos de pasta o arroz y en general a cualquier salteado, que destacarán mucho más que en platos con cocciones prolongadas.

Remolacha

La raíz de la remolacha es la que solemos ver encurtida. Si la compras fresca verás que tiene un color muy intenso y aroma terroso. Se puede cocinar igual que las zanahorias, de hecho se parece bastante en textura y más o menos tarda lo mismo en hacerse.

  • Brotes para ensaladas: los brotes jóvenes de las remolachas se usan mucho en preparados de ensaladas. Son pequeñas hojas con el pecíolo de color rosa o morado (si son de remolacha morada, que es lo habitual), de sabor muy suave, que pegan con casi todo: canónigos, rúcula, berros, lechugas…
  • Para envolver rollitos: las hojas grandes también son comestibles, lavándolas bien y dándoles al menos un blanqueado. Como en el caso del repollo se pueden usar para hacer rollitos. Son más o menos como las acelgas, pero de tallo muy fino, así que puedes cocinarlas igual, en los mismos tipos de platos.
  • Para colorear otros platos: su contenido en betalaínas hace que todo lo que se cocine con ella se tiña de color rosa o morado. Cuanto más la cortes, más de estos pigmentos se liberarán al medio de cocción, y si es agua, se propagará rápidamente y coloreará todos los ingredientes. Esto es muy interesante a la hora de colorear platos para darles más vistosidad a la vez que innovamos con ingredientes de temporada. Piensa por ejemplo en un risotto de color rosa, un paté vegetal o un hummus morado… Las betalaínas reaccionan con el pH del medio, así que si pones tu remolacha en un medio más bien ácido, se volverá más rosa, mientras que si es más alcalino, se irá volviendo oscura y azulada. Para un color más vivo añade ácidos en cantidades pequeñas (por ejemplo vino, vinagre, zumo de limón, tomate triturado, etc).
  • Hervida: puedes conservar muy bien las remolachas si las hierves enteras, sin cortar, solo bien lavadas, las dejas enfriar, las secas bien y las guardas en un recipiente bien cerrado en la nevera o en el congelador. Después basta con sacarlas y cortar las rodajitas o los trocitos que necesites.
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Puerros

Para mí son imprescindibles en la cocina. Tienen un aroma fino y dulzón, más agradable que la cebolla, fresco como los ajetes tiernos, y sabor moderado que va con todo. Lo utilizo un montón en sofritos y como base para otros platos (arroces, pastas, guisos, potajes, etc).

Los puerros duran bastante en la despensa y la nevera y se come todo, la parte verde también. Esta parte es la que sobresale de la tierra, son hojas que hacen la fotosíntesis, igual que las hojas de la remolacha, las espinacas y otras verduras, así que trátalo igual. La diferencia está en el sabor y que mantienen la forma mucho mejor incluso con cocciones prolongadas.

  • Asados: los puerros grandes asados son una delicia. Ponlos junto con otras hortalizas y verduras de temporada como pimientos y berenjenas y ásalo todo junto. Después puedes comerlos tal cual o utilizarlos para otros platos. Las salsas en general ganan mucho con unos puerros asados. Prueba a añadirlo a una bechamel (pícalo primero) o a una mayonesa vegetal.
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