Todo es fortuito

La vida improbable

Aquí estamos. Acostumbrándonos a lo fortuito de que el sol caliente. A lo extraño de la atmósfera. A lo singular de nuestros cuerpos y nuestros corazones bombeando sangre. A lo único de nacer.

La vida es un hecho altamente improbable.
Una fluctuación.
Algo que solo se da en unas condiciones muy especiales.
Sí: es una lotería que nos tocó.


Porque aquí estamos.
Vivos y vivas.
De momento.
Quejándonos porque se acaban nuestras galletas favoritas.

Enfadándonos los unos con los otros por cosas absurdas.
Oprimiendo a los demás.
Deseando todo el rato otra cosa, acumulando, consumiendo y consumiéndonos.
Tratándonos mal.

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Desaprovechando este tiempo que tenemos.
Proyectándonos hacia el futuro y con un ancla en el pasado.
Nunca en el ahora.
Creyendo que mañana será otro día.

Que encontraremos algo mejor.
Que podemos usar, probar o cambiar.
Que podemos dejar para más tarde esto o aquello.
Que todo estará ahí para nosotros.

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Acostumbrándonos a lo fortuito de que el sol caliente.
A lo extraño de la atmósfera.
A lo singular de nuestros cuerpos y nuestros corazones bombeando sangre.
A lo único de nacer.

A lo extraordinario del agua.
A lo exclusivo de nuestra piel.
A lo que damos por sentado una y otra vez.

La vida es un hecho altamente improbable, sí.
Pero la muerte es una certeza.
La única que tenemos todos y todas.
No sabemos nada con seguridad.

No sabemos si esta relación se acabará.
Si un virus nos impedirá salir de casa.
Si un volcán cubrirá lo conocido.

No sabemos cómo será nuestra cara en quince años.
Cuántas veces caeremos.
Cuántas nos tendremos que levantar.
No sabemos nada de esto.

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Cuando salgamos de esta...

Solo que se termina.
Para todo el mundo.
Y es algo que olvidamos frecuentemente pero que deberíamos recordar.
No vale leer estas palabras.

Asentir interiormente.
Cerrar la revista y volver a lo mismo.
Hay que comprenderlo e integrarlo.
Hay que aplicarlo a nuestros principios.
Revisar nuestras prioridades.

Nos estamos yendo.
Esa es la realidad.
Y esto no le quita valor a ese hecho altamente improbable que es la vida.
Al contrario.
Le da la importancia que tiene.

Nos devuelve el asombro y la urgencia.
Nos interpela a no posponernos.
A no guardarnos lo que sentimos.

A no dejar para después el amor.
Porque a veces.
Simplemente.
No hay después.

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