Salud ahora
Pablo Saz
Médico naturista
Pablo Saz

Fuerza interior

El valor de tomar uno mismo las riendas

Todos poseemos una fuerza interior que nos ayuda a afrontar situaciones difíciles, también la enfermedad. Tenemos capacidad para asumir riesgos y salir de la zona de confort

Para mantener la salud, para decidir qué hacer en momentos de crisis o enfermedad, hace falta valor, ser valiente, pero antes hay que aclarar qué es la valentía. Por supuesto, no es dejarse hacer lo que otros quieran o digan que hay que hacer. Tampoco se trata de someterse al bisturí o a una técnica agresiva si no son necesarios.

"Ver lo que está bien y no hacerlo es falta de valor", decía Confucio. El valor es la fortaleza que se necesita para hacer lo correcto, por encima del miedo u otros sentimientos. La postura, la dignidad, la confianza, la fortaleza, la coordinación aparecen en esos momentos para ayudarnos de forma natural a hacer las cosas de la mejor manera posible. Así actúa el organismo la mayoría de las veces y mucho más en situaciones de conflicto o enfermedad.

Para mí el valor es la fuerza interior que permite mantener el coraje y la calma ante el peligro y el desorden. Colocarse desde el primer instante en el centro de control donde se toman las decisiones y manejarlas uno mismo. No abandonarse al descontrol, sino tener toda la intención y decisión de tomar uno mismo las riendas.

Se precisa decisión para actuar. Puede haber miedo, prudencia, alerta, pero siempre hay un punto para decidirse, para hacer algo aunque las circunstancias no parezcan favorables

Ahí reside el valor, la valentía que se convierte en acción. Situados en el presente lo que parecía imposible se vuelve más sencillo.

Calma y distancia

Hay situaciones que se nos atragantan. Se ven como imposibles de resolver o incluso se imaginan peligros, enemigos ocultos o gente que está en nuestra contra.

La mente ata e impide actuar, crispa y tensa. Para recuperar el valor es preciso relajarse, quitar tensión y al mismo tiempo iniciar el movimiento, hacia delante o hacia atrás. Se trata de adaptarse a las circunstancias y resolver el conflicto.

Tener valor no es estrellarse contra la puerta que se está abriendo. A veces es retirarse para que esa puerta se abra bien y luego pasar tranquilamente.

Tenemos capacidad para asumir riesgos, salir de la zona de confort y experimentar nuevas situaciones vitales. Esta actitud ha sido el motor y la respuesta para nuestro desarrollo como individuos y como especie: tomar el control y asumir la responsabilidad de nuestros actos.

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