Paloma Rosando

Empatía

"La felicidad genuina es la compartida"

Entrevista a Paloma Rosado. En su libro "La revolución de la fraternidad" apuesta por la solidaridad y el optimismo como fórmulas para ser feliz.

Aurora Gonzalo

Paloma Rosado se interesa por los secretos de la mente en armonía, la psicología perinatal y la cooperación social.

Colabora en talleres de duelo para niños y jóvenes, y de acompañamiento de embarazadas dolientes en la asociación Alaia.

"Los mamíferos necesitamos sentir que pertenecemos a un grupo y cuidarnos"

—¿Cómo surgió tu interés por investigar el tema de la fraternidad?
—A partir del discurso de ingreso de José Luis Sampedro en la Real Academia Española.

En él reflexionaba sobre cómo en torno al lema de la Revolución Francesa (libertad, igualdad y fraternidad) se habían hecho ensayos sociopolíticos con los dos primeros términos, pero ¿qué había pasado con la fraternidad?

La democracia era un ejercicio de libertad y el comunismo intentó serlo de igualdad. Hoy las neurociencias demuestran que en las actitudes fraternales, como la empatía, la compasión o el altruismo, reside nuestra felicidad.

—¿Actuar sin empatía va en contra de nuestra naturaleza?
—Sí. En un reciente experimento de la universidad de Chicago, al colocar a una pareja de ratas en una jaula, manteniendo a una inmóvil dentro de un tubo transparente, la otra se mostraba inquieta y no dejaba de agitarse para intentar liberarla.

Incluso si la "tentaban" con chocolate daba prioridad a salvar a su compañera. Los mamíferos necesitamos sentir que pertenecemos a un grupo y cuidarnos. Los seres humanos podemos ampliar ese horizonte a la humanidad entera gracias ala empatía.

—¿Cómo podemos practicar el altruismo y crecer a través de él?
—En mi libro sugiero tres vías: aprender a desaprender, sustituyendo viejos hábitos nocivos por neuromodelaciones positivas en la vida cotidiana; equilibrar la actividad de los dos hemisferios cerebrales para que tanto el pensamiento lógico como el intuitivo tengan espacio; y tomar conciencia de nuestra mortalidad, dejando de vivir como si fuésemos casi inmortales.

—¿Nos hemos dejado llevar por el espejismo de lo fácil?
—Sí. Martin Seligman, uno de los padres de la psicología positiva, identifica tres tipos de felicidad.

La hedonista, basada en el placer de los sentidos y bastante inestable; la que surge cuando alguien se entrega con pasión a una tarea o misión; y la de la persona que se pone al servicio de algo más grande que ella misma.

El adulto de talante infantil se contenta con la primera, pero en la revolución de la fraternidad ¡se propone alcanzar las tres juntas! Esa es la máxima felicidad. Y es posible.

suscribete Julio 2017