Entrevista a Stephen Batchelor

Entrevista a Stephen Batchelor

"La meditación te ayuda a navegar en la vida"

Este experto en budismo huye de las simplificaciones, pero se nota que está acostumbrado a enseñar a meditar. Oyéndole hablar parece mucho más fácil entender que es la meditación y cómo puede ayudarnos a mejorar nuestra vida y la de los demás.

Gema Salgado

Con 18 años, cuando acabó el bachillerato, Stephen Batchelor inició un viaje con mochila hasta la India que le cambió la vida. Allí conoció al Dalai Lama y, durante tres años, formó parte de su comunidad monástica. Posteriormente se casó con una monja budista francesa que conoció en Corea, Martine, y se afincó en Francia.

Desde hace 30 años enseña meditación en el Centro Gaia House de Inglaterra y ofrece seminarios y retiros por todo el mundo. Recientemente ha publicado Después del Budismo: Repensar el dharma para un mundo secular (Kairós 2017), una visión filosófica, contemplativa y ética del budismo adecuada a nuestra época.

Stephen Batchelor, experto en meditación budista

La meditación forma parte de algo más grande para este británico apasionado del budismo. Es parte integral de un camino, el Noble Óctuple Sendero, que lleva al nirvana, al fin del sufrimiento.

Este sendero es una forma de vida en el budismo, una manera de interactuar con la vida en su totalidad, y es parte de un comportamiento ético.

—¿Qué recomendaría a las personas que nunca han meditado y se sienten atraídas por esta práctica?
—Hay muchos tipos de meditación porque hay muchos tipos de personas. Hay quien preferirá recitar mantras, hacer taichí o yoga… Si tu mente tiende a la dispersión a lo mejor necesitas algo en lo que centrarte, como un mantra o un objeto.

Tienes que preguntarte primero por qué te pones a meditar… Si tu respuesta es porque te hace estar más concentrado y calmado, es que para ti estar concentrado y calmado es importante. Y si eso lo consigues recitando mantras, entonces adelante, perfecto. Pero si algún día no te funciona, prueba otra cosa.

—En su libro explica que, cuando dejamos de mostrarnos reactivos ante aquello que nos sucede, nuestra vida se transforma. Ahora bien, ¿cómo podemos dejar de ser reactivos si somos seres sensibles de carne y hueso?
—No puedes dejar de ser reactivo. Es parte de nuestro condicionamiento neurobiológico. Simplemente nuestro organismo reacciona a los estímulos. Pero puedes dejar de identificarte con esa reacción...

Puedes ser más sensible respecto a cómo te sientes ante las experiencias que se te plantean. Ser mucho más consciente de la sensación que te produce y ver que no reaccionas tanto por la experiencia como por la sensación que produce dicha experiencia.

"No puedes dejar de ser reactivo. Pero puedes dejar de identificarte con tu reacción."

—No parece fácil…
—La cuestión es que, cuanto más consciente eres de eso, menos alimentas esas reacciones, menos gasolina le echas al fuego, y la reactividad se va suavizando.

Ahora bien, me cuesta mucho imaginar un ser humano que no reaccione en algunas ocasiones. El problema no es tanto la reactividad en sí, sino cómo respondes ante los diferentes estímulos. Si estás siendo consciente de tus reacciones, ya no estás siendo reactivo.

—¿Por qué se dice que para meditar no hay que tener expectativas…?
—Si tienes una expectativa es que tienes ya una imagen de un estado perfecto al que aspiras, como pueden ser la iluminación y todo lo que piensas de ese estado en el que todavía no estás.

No tienes que obsesionarte con esa meta en detrimento de permanecer aquí y ahora, lidiando con lo que está ocurriendo en este momento. La cuestión es si la meditación te está permitiendo encontrarte mejor en este momento, aquí y ahora.

—¿Cómo se puede aplicar en la meditación el Óctuple Sendero?
—El Óctuple Sendero describe una forma de vida integral, completa. Puedes ser muy buena meditando, pero no tener demasiadas habilidades a la hora de comunicarte o de encontrar un sustento para tu vida, y hay que pensar que tu práctica, en su totalidad, es atender a cada una de estas áreas.

Imagina una rueda que tiene su eje en el centro y sus radios. La meditación es el eje, lo que está en el medio, y los radios salen de ahí: son los ocho senderos, y es lo que te ayuda a navegar en la vida.

Estas ocho ramas aluden a desarrollar una visión completa o recta, libre de reactividad, un pensamiento completo, una palabra completa, una acción completa, una subsistencia completa, un esfuerzo completo, una atención completa y una concentración completa.

—Entiendo…
—Si tu meditación no está integrada con todas estas facetas de la vida, es simplemente una técnica. Te puede ayudar a resolver un problema psicológico o de salud, que no está mal, pero no es algo integrado en una forma de vida, en un camino.

—¿Se trata de ser lo más ético posible en todas las facetas de tu vida?
—Sí, pero eres humano y te vas a equivocar de vez en cuando. Es el proceso por el cual tú intentas llegar a ser el tipo de persona que aspiras a ser, y eso forma parte de todas las religiones. La meditación nos da herramientas y nos ayuda a llevar a cabo ese proyecto, pero de aquí a que consigamos la perfección, es otra cosa.

Hay un concepto matemático, la asintótica, en el que una curva va bajando en un gráfico y se va acercando a un eje situado en la parte inferior, pero nunca llega a tocarlo. Con la meditación sucede lo mismo. Es parte de un camino ético y nos acerca a la perfección, pero somos humanos.

"Si tu meditación no está integrada con todas estas facetas de la vida, es simplemente una técnica."

—¿El budismo es una filosofía que busca mejorar a la persona?
—Sí. Volviendo a la reactividad de la que hablábamos antes, ser menos reactivos nos permite responder de una forma más tranquila, más amable en muchas circunstancias.

La reactividad es lo que nos impide entrar en el Óctuple Sendero y tener esa visión completa de la que hablábamos antes. La reactividad es repetitiva, da vueltas a lo mismo una y otra vez.

Ser menos reactivo te libera para poder conformar una visión creativa del mundo y de tu propia vida, y tener una dirección.

—En su libro ofrece un análisis de los textos canónicos más antiguos del budismo. ¿Qué aspecto le ha llamado más la atención de Buda?
—Su humanidad, en todos los aspectos de la vida. En lo que ha quedado escrito puedes ver los destellos de una persona que vivió entre 480-400 a.C., que fue contemporáneo de Sócrates y que es tan humano como uno mismo.

Buda está constantemente interactuando con otros. Vive en un mundo real en el que tiene que tratar con figuras políticas y económicas y gente que le crea problemas y conflictos, y también tiene que establecer su comunidad. Pero tienes una persona que a la vez está practicando y articulando una visión filosófica. Y tienes claramente a alguien que está viviendo la vida contemplativa en un mundo como el nuestro, no en un paraíso lejano.

—¿Buda creía en la trascendencia?
—Sí y no. No creía en una realidad trascendente como por ejemplo Dios. No creía que detrás de las apariencias de este mundo hubiera una realidad más elevada, pero sí pensaba que cualquier persona puede trascender su codicia, su odio y su confusión. Aludía a cómo podemos trascender esas cosas que nos mantienen en el sufrimiento y en la confusión.

Buda entiende la conciencia como algo que emerge del mundo físico. No habló de un alma o un yo que sea permanente.

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