Julian O'Kelly

Musicoterapia

Julian O'Kelly: "La música nos conmueve y puede curarnos"

El doctor Julian O'Kelly, educador e investigador en musicoterapia, utiliza el poder curativo de la música en todo tipo de pacientes.

Jordi Urpí

Como clínico, educador e investigador de musicoterapia, el doctor inglés Julian O’Kelly está trabajando en neurorehabilitación, cuidados paliativos y psiquiatría desde hace veinte años.

Es colaborador de diferentes instituciones y universidades, en la actualidad es investigador del proyecto Synchrony sobre musicoterapia para personas con depresión. Desarrolla un estudio en torno a la musicoterapia para personas refugiadas con necesidades de salud mental a largo plazo.

Cómo ayuda la musicoterapia

—Uno de sus trabajos más exitosos trata del impacto positivo de las "músicas familiares" en situaciones médicas complejas…
—Evaluar el grado de conciencia de personas que han sufrido graves lesiones en la cabeza es complicado para los médicos. Mi investigación está contribuyendo a un creciente interés por el potencial de la música para llegar a estos pacientes, de una manera que ningún otro estímulo o fármaco es capaz de lograr.

Con el seguimiento neurofisiológico de sus reacciones al escuchar sus músicas familiares, hemos comprobado que algunos, incluso en situación de parálisis o estado vegetativo, responden como si de personas sanas se tratara en lo que se refiere a cambios en la actividad eléctrica del cerebro o en el ritmo cardiaco.

"Hay personas en estado vegetativo que responden a las músicas familiares"

—Parte de esta capacidad de influencia de la música ¿podría residir en el secuestro emocional que ejerce sobre nosotros?
—La música puede asaltarnos por sorpresa y tener efectos impredecibles en la psique, el pensamiento, el estado de ánimo, incluso en nuestros ritmos corporales, debido a su capacidad para superar nuestras defensas y conectarnos instantánea y profundamente con nuestro interior.

Puede ser una melodía que nos traslada a un momento emocionalmente potente de nuestro pasado, sea de celebración o de angustia…

—Pero también pasa con melodías que nunca hemos escuchado…
—Sí, sin saber bien por qué, algunas melodías nos arrastran hasta las lágrimas o nos elevan a un plano espiritual. Es imposible planear estos momentos, y también resistirse a ellos, porque dependen de cómo nos encontramos, con quién estamos, qué estamos pensando en ese momento...

Sin duda, la música es el medio más potente para trabajar de esta manera. Y por eso debemos respetarla y tener cuidado cuando la usamos como herramienta terapéutica.

—¿A qué se refiere?
—Por ejemplo, usar música grabada sin la supervisión adecuada puede ser peligroso para enfermos de Alzheimer que carecen de la capacidad de una persona sana para controlar su entorno. Esto es lo que me preocupa de la popularidad del documental Alive Inside (Michael Rossato-Bennett, 2014), en el que pacientes con demencia vivieron un momento de euforia al escuchar con auriculares música de su pasado.

"Usar música grabada sin la supervisión adecuada puede ser peligroso para enfermos de Alzheimer".

Es genial como algo puntual y refuerza parte del trabajo que desarrollamos, pero lo cierto es que puede ser muy peligroso si no se administra con cuidado en ciertos casos. Se necesita un musicoterapeuta para que personas "indefensas" no entren en una espiral de montañas rusas emocionales.

La música ante la depresión crónica

—¿Tiene un método estricto de trabajo o improvisa según cada situación? ¿O tal vez utiliza una mezcla de ambos sistemas?
—He trabajado en una amplia gama de situaciones clínicas, así que he vivido experiencias muy distintas que han ido cambiando algunas de mis ideas y de mis prácticas a lo largo de los años.

Mi primer trabajo, por ejemplo, fue en el área de cuidados paliativos del Rowcroft Hospice (South Devon, Reino Unido). Allí utilizaba la música en un trabajo muy íntimo, con los enfermos terminales, sus cuidadores y sus familiares, improvisando música con todos ellos. Fue una experiencia muy sencilla, pero al mismo tiempo muy directa, viva, real…

En cambio, ahora me encuentro inmerso en una investigación más teórica sobre los aspectos prácticos, efectos probables y experiencias de los pacientes con depresión crónica que reciben terapia musical en grupo.

—¿Y en qué se basa este estudio que está realizando?
—La terapia se centra en el empleo de la canción-escritura como un medio de apoyo emocional y social al paciente.

La idea principal del trabajo es que escribir una canción ofrece tanto un vehículo como un contenedor para ese tipo de emociones difíciles que asaltan a las personas con depresión.

Además, el proceso puede actuar como catalizador de discusiones terapéuticas compartidas en torno a los temas que afectan a los participantes.

—¿Cómo ayuda esto a las personas con depresión?
—Una dificultad común con la experiencia de la depresión es la incapacidad de verbalizar o dar forma a ciertos sentimientos. Y la composición de canciones, con el apoyo de los musicoterapeutas, puede significar un poderoso ejercicio creativo para ayudar con este problema.

"Hay evidencia de resultados positivos en salud mental, autismo, neurorehabilitación y cáncer".

—¿Qué papel cree que tiene reservado la medicina del futuro para la musicoterapia?
—Hasta la fecha, mis investigaciones se han basado en la voluntad de comprender todo aquello que la musicoterapia puede hacer.

Como profesión, es relativamente joven si la comparamos con disciplinas mucho más establecidas en la psicología o la enfermería modernas. Aunque creo que todos somos conscientes, en mayor o menor medida, del poder de la música sobre nuestras propias existencias.

El poder de la música siempre ha estado ahí

—¿De dónde cree que viene ese poder que tiene la música para emocionarnos y elevarnos?
—Es probable que la humanidad se comunicara en sus albores a través de ritmos y vocalizaciones musicales, antes de desarrollar la habilidad de verbalizar, impulsada por nuestros registros emocionales más básicos (la supervivencia, el miedo y el amor).

Así que no puede sorprender a nadie que la música sea tan importante para la salud emocional de la mayoría de los individuos (una salud, a menudo, confusa), pues puede darle sentido, puede contenerla y puede transformarla.

Pero ahora tenemos diversos estudios de investigación, respetados y con conclusiones importantes, que están apoyando el desarrollo de la musicoterapia ante la evidencia de sus resultados positivos en el tratamiento de la salud mental, el autismo, la neurorehabilitación o el cáncer, por nombrar unos pocos.

Más que una herramienta de futuro, se trata de recuperar un "poder" que siempre ha estado ahí.

Etiquetas:  Terapias Entrevista

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