ramos flores sostenibles

Arte floral

Ramos de flores sostenibles, el arte de Mireia Abras

Mireia Abras siente desde pequeña una compenetración con la naturaleza y con lo artesanal, algo que se refleja en sus creaciones florales.

Mireia Abras

Nací y pasé mi primera infancia en un pueblo del Baix Empordà (Girona), donde me criaron mis abuelos, que eran personas sencillas, con un vida sencilla… y creo que aquellos años en contacto con la naturaleza de una forma cotidiana me impactaron profundamente y tuvieron mucho que ver con mi actual vocación profesional como estilista y decoradora floral.

Mi abuelo se dedicaba a la cerámica, en concreto a buscar el color con pigmentos, tierras y mucha paciencia. También tenía un huerto, donde cultivaba hortalizas en primavera, que mi abuela cocinaba a diario.

Me impregné del espíritu natural, sin complicaciones, no como una moda o un estilo, sino desde lo auténtico. También del espíritu de los oficios como los ceramistas y los anticuarios, gracias a mi abuelo que me llevaba con él a muchos talleres de artistas-artesanos.

Presencié el largo proceso de crear objetos o esculturas a partir de materiales naturales como el barro o la madera.

Las flores, el material más bello para decorar

Por circunstancias de la vida dejé el pueblo por la ciudad. ¡También me encanta la ciudad! Me dediqué al mundo del escaparatismo, el estilismo para publicidad y la decoración para eventos. Pero siempre quise poner en marcha mi propio proyecto, deseaba poder decidir libremente cómo hacer mi trabajo.

Tras unos años intensos, en que compaginé con mucho esfuerzo y cansancio varios trabajos, decidí dar un giro a mi vida. Fue entonces cuando por casualidad entré en contacto con las flores, no como florista, sino como un nuevo material con el que trabajar para decorar y ambientar espacios.

No hay nada más bello que las flores. Así conecté de nuevo con lo natural. Recuperé emociones de la infancia y el aprecio por el trabajo artesanal y tranquilo con materiales naturales.

Elegir las mejores flores

En la actualidad tengo mi propio pequeño estudio-taller en Barcelona. Cuando empecé a comprar flores comprobé que muchas eran de importación,

Detrás de un simple ramo se esconde una industria que cultiva las flores en un continente, las sube a aviones y las vende en otro. En los cultivos se utilizan pesticidas tóxicos –que afectan sobre todo a los trabajadores–, y los aviones son un transporte insostenible.

Son buenas razones, relacionadas con la salud y el medio ambiente, para buscar proveedores y floristas que trabajen de manera respetuosa y sostenible con especies y productores cercanos.

Flores más sostenibles

Con el tiempo conocí a pequeños cultivadores locales con los que colaborar.

Encontré unos que cultivan la flor de una forma más artesanal, utilizando productos respetuosos con el medio ambiente, con abonos orgánicos. Decidieron hacer este tipo de cultivo por su salud y porque sus flores tienen un mejor resultado post-venta. ¡Estas flores incluso te las puedes comer!

Poco a poco tuve acceso al espacio y vi que no utilizan herbicidas y que en sus cultivos hay mucha variedad de flores, árboles y rosales rústicos que crecen en exterior, junto con otros que crecen en el interior de los invernaderos.

Para mí fue como volver a casa, tanto por el estilo de paisaje y material vegetal, como por la filosofía que implica trabajar la tierra de esta manera. Natural y sencillo, que no quiere decir fácil o simple.

Utilizo flores de cultivo de proximidad, de temporada y por tanto más sostenibles. También conocí a otros proveedores que tienen licencia para recolectar directamente del campo los verdes (elementos que acompañan las flores en las composiciones).

Y cuando adquiero plantas aromáticas procuro que sean de cultivo ecológico: ¡a la vez que decoran son comestibles!

Etiquetas:  Flores Nos inspiran

suscribete Julio 2017