Henna morena peluquería

Sin químicos

Otra peluquería es posible: la historia de Henna Morena

Sandra Vivancos descubrió la henna en uno de sus viajes. Ha desarrollado un modelo de peluquería basado en ella y en el conocimiento tradicional.

Sandra Vivancos

Subo al tren cuando faltan escasos minutos para que anuncie su salida y busco mi plaza a la izquierda del pasillo. Lo hago de forma instintiva: suelo elegir este lado del vagón en mis habituales viajes de Barcelona a Madrid desde que hace casi un año abrimos nuestra segunda tienda en la calle Piamonte.

Me cruzo con una niña morena que me mira con sus ojos oscuros y el cabello recogido en una cola alta. Y no puedo evitar pensar en cómo deseará ser de mayor. ¿Querrá ser rubia?

Entonces, ya sentada, recuerdo los principios de Henna Morena.

Aprendiendo de otras mujeres y de la naturaleza

Soy peluquera. Mi madre es peluquera. Mi hermano es peluquero. Empecé mi vida profesional dedicada a la peluquería que me habían enseñado, utilizando las técnicas que había visto a los mejores estilistas.

Sin embargo, yo era vegetariana y nunca había utilizado tintes ni tratado con químicos mi cabello. ¿Por qué hacerlo con mis clientas?

Fue cuando decidí investigar y crear una marca de cosmética capilar sin químicos. Y empecé a viajar.

Las mujeres indias cuidan el cabello de forma natural

Las mujeres en la India me enseñaron el valor de rituales y plantas que se usaban desde la antigüedad para cuidar el cabello. Empecé a entender que en la naturaleza estaban las respuestas que anhelaba: las mujeres indias se cuidaban el pelo de manera respetuosa y sin químicos.

El resultado eran melenas brillantes, sanas. Así descubrí la henna neutra, la Cassia obovata, y los aceites de primera presión en frío.

Descubrir la henna pura en Marruecos

Mi siguiente viaje me llevó a Marruecos. La cultura árabe siempre me había atraído y las mujeres marroquíes, cuando las conocí, me recordaron mucho a mi abuela, a Málaga.

Descubrí la cultura de la henna pura, la Lawsonia inermes. Conocí los cultivos, cuáles eran sus beneficios más allá del color, y la tradición de aplicársela entre madres e hijas o entre amigas.

Y me di cuenta de que eso era lo yo estaba buscando: utilizar las plantas para obtener salud en el cabello y, al mismo tiempo, respetar mi belleza, no cambiarla.

Somos naturaleza, esa es la filosofía y eslogan de Sandra Vivancos. Y hay que devolver a la tierra lo que nos da: lo aprendió en sus viajes por India y Marruecos.

En sus centros, estilistas especializadas en fitoterapia asesoran tanto a mujeres como a hombres sobre cómo aplicar las plantas y otros productos para el cabello en casa.

Innovar y mejorar es el principio que le guía. En 2017 lanza su primer champú para niños.

El proyecto Henna Morena

Después de años de ampliar mis conocimientos en fitoterapia, decidí crear una línea de cosmética para el cabello, honesta, basada en las plantas y que recogiera la sabiduría de millones de mujeres y de miles de generaciones. Así nació el proyecto Henna Morena.

La henna es darle un plato de lentejas al cabello: le da fuerza, vitalidad, energía y un brillo máximo.

En Occidente se ha banalizado porque se vincula a las chicas hippies de la década de 1970. Pero ellas lo hacían normalmente sobre cabellos rubios, con mezclas de dudosa procedencia, lo que les daba un aspecto llamativo, pero no cuidado.

En la Lawsonia inermis, la planta de la henna, se han aislado más de 70 componentes fenólicos de gran capacidad antioxidante. Es muy rica en sales minerales (10%), como hierro, calcio, potasio, zinc, cobre o manganeso, todas importantes para la salud y la vitalidad capilar.

"Creamos fórmulas actualizadas a partir de ingredientes ecológicos, biodinámicos o de origen silvestre"

También hemos trabajado una línea de infusiones, basándonos en los principios de la fitoterapia, que junto con los aceites botánicos de primera presión multiplican el resultado de la henna. Protegemos de esta manera las proteínas que integran el cabello (la queratina), y el cabello queda sedoso, brillante y profundamente hidratado.

Nuestros tratamientos requieren tiempo, pero no queremos perderlo. Soy madre, tengo hijos, empresaria, gestiono equipos. Sé lo valioso que es el tiempo, por eso elijo cosas que me cuiden de verdad.

El respeto es uno de nuestros pilares: a ti misma, al entorno, a la naturaleza. Por eso, además de controlar la trazabilidad de los productos que nos llegan del exterior, nuestro laboratorio en Barcelona trabaja con proveedores de cultivos biodinámicos y con especies silvestres.

El karité de las mujeres africanas

Hace tres años empezamos un cultivo piloto de henna en Burkina Faso, donde ya trabajamos con una cooperativa de mujeres que nos provee de karité ecológico 100% puro.

"Karité" significa árbol de la mantequilla. Es un árbol de la sabana africana de frutos carnosos muy ricos en grasas, con hasta un 70% de ácido oleico.

Se utiliza en la cocina local, pero también en el cuidado de la piel y el cabello por sus propiedades hidratantes.

En África es un árbol sagrado y de sus frutos viven hoy 300.000 mujeres en Burkina Faso, sobre todo para la venta local. Pero 1.300 de ellas forman parte de una cooperativa que lo exporta a Occidente, y en concreto a Henna Morena.

Ellas son las principales protagonistas de esa cadena de valor: recolectan un fruto que luego trabajan hasta convertirlo en algo parecido a una tableta de chocolate, que es lo que nos venden a Henna Morena y con lo que hacemos nuestros preparados.

Queremos devolver a las mujeres de otras culturas la sabiduría que nos han dado, apoyando sus proyectos y dándoles valor. Porque ellas son también Henna Morena.

Etiquetas:  Cosméticos Belleza

suscribete Julio 2017