Satish Kumar

Activismo

"Todos tenemos un papel para cambiar la sociedad"

Entrevista a Satish Kumar, editor, lider espiritual y activista ambiental. Propone "Tierra, Alma y Sociedad" como nuevo lema y objetivo.

Miren Gutiérrez

Satish Kumar es un reconocido ecologista y pacifista inglés de origen indio que trabaja por una agenda global por la paz y la conservación del medio ambiente. Es fundador del centro para los estudios ecológicos Schumacher College y de The Small School, una escuela primaria independiente que enseña valores.

Su autobiografía, No destination [Sin destino], se publicó por primera vez en 1978 y ha vendido desde entonces decenas de miles de ejemplares en todo el mundo.

También ha publicado, entre otros libros, Tú eres, luego yo soy: una declaración de dependencia (Ediciones I, 2006), El Buda y el terrorista (Ediciones I, 2014) y Tierra, alma, sociedad (Kairós, 2014). Además, fue uno de los autores del libro We are one: a celebration of tribal peoples [Somos uno: una celebración de los pueblos tribales], publicado en 2009.

Su propuesta fundamental es situar la naturaleza en el centro del debate político y social.

Nos disponemos a entrevistar a Kumar en el marco de Bioterra, la feria de productos ecológicos, bioconstrucción, energías renovables y consumo responsable que se celebra desde hace varios años en Irún. Después de sacar las fotos, nos acomodamos en una sala de Ficoba, recinto ferial donde se celebra Bioterra.

Lo que viene a continuación es una exposición fiel de las palabras de Satish Kumar, sin embargo, captar la vehemencia y la energía con que habla a sus 78 años no es tan fácil.

Satish Kumar nos da razones para el optimismo

─Ha sido criticado frecuentemente por ser demasiado irrealista. Usted siempre ha respondido a esas acusaciones que los "realistas" nos han llevado a la pobreza y la destrucción ecológica. Lleva trabajando sesenta años a favor de la conservación y por la paz, mientras que las emisiones de CO2 que favorecen el cambio climático no han hecho sino incrementarse en estas últimas décadas. ¿Dónde encuentra el optimismo necesario para continuar trabajando y luchando?
─Es verdad que el cambio climático y el calentamiento global no han hecho sino que empeorar.

Y no únicamente eso. Los ríos y los océanos están contaminados, el aire también, la comida está envenenada, hay sobrepesca, deforestación...

Y todo ello gracias a los líderes que se llaman "realistas" y que controlan la política y la economía en el mundo. Los problemas medioambientales y sociales son peores gracias a ellos. La respuesta no está en el realismo según lo entienden ellos.

Las razones para el optimismo son los millones de personas que hacen cosas buenas todos los días en todas partes. Piensa, por ejemplo, en cuántas personas ─de los siete mil millones que habitan este planeta─ están involucradas en generar violencia y guerra. Un porcentaje muy pequeño.

Los que están en las grandes corporaciones y los gobiernos tomando decisiones, liderando el mundo, son solo una minoría, aunque poderosa. La mayor parte de la gente está muy ocupada enseñando en los colegios, cuidando a los enfermos, cultivando la tierra, cuidando de sus familias, bailando y creando música, haciendo algo positivo...

La mayor parte de las personas quiere cosas positivas y vive cuidando de las demás. Esa mayoría es fuerte también. Lo que yo espero es que se levanten y se enfrenten contra las fuerzas de destrucción. Es posible. ¿Por qué deberíamos dejar que los gobiernos y las grandes empresas utilicen nuestros impuestos en destruir la naturaleza, envenenar la comida, contaminar el aire y el agua?

"Espero que la mayoría de personas positivas del mundo se alcen contra las fuerzas de destrucción."

─¿Usted ve ese cambio?
─Creo que ese cambio ya se está dando. Quizás yo no lo vea. Quizás el cambio venga en diez, veinte, treinta años. Pero está en camino.

No queremos aire ni agua contaminados, ni comida en pequeñas bolsas de plástico. No queremos esa basura. Queremos agua pura. Queremos aire limpio. Queremos comida fresca.

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Fíjate en esto: el aire limpio no necesita publicidad. Es la comida-basura la que necesita publicidad para que la gente la consuma. El agua pura no necesita anuncios. Pero la contaminan y luego tratan de vendértela en una botellita de plástico con una marca.

El agua pura, el aire limpio, la comida fresca son nuestro derecho de nacimiento. Tenemos que levantarnos y exigirlo. Es un derecho fundamental. No pedimos el cielo y las estrellas. Pedimos solo agua, aire y comida naturales.

Es necesario sumar espiritualidad al ecologismo

─¿Qué me puede contar del papel de los grupos ecologistas? ¿Se han vuelto realistas?
El movimiento ecologista está utilizando, más o menos, el mismo tipo de metodología y análisis que ha creado el problema en el que estamos metidos.

Le falta adoptar una visión holística y profunda. Hasta ahora el ecologismo ha sido demasiado científico y tecnológico, ha estado demasiado enfocado en lo negativo y en lo que no está bien. Tiene que encontrar mejores formas de transmitir lo que está bien, de ser más constructivo, de ser más holístico.

Eso implicaría incorporar a su lucha el valor de la espiritualidad: la inspiración, la compasión, el amor y la generosidad. Si no se hace esas preguntas espirituales sobre el sentido de la vida, no logrará sus aspiraciones.

Mi crítica es solo que es demasiado cientificista, demasiado analítico, demasiado confiado en soluciones técnicas y desde la política. Pero si no cambias el corazón primero, no vas a lograr cambiar la sociedad.

─Usted es embajador de Oxfam, está en el Consejo de Our Future Planet ─una comunidad que comparte ideas para el cambio─ y en reconocimiento por su amor a los animales ha sido nombrado vicepresidente de la Sociedad Real para la Prevención de la Crueldad contra los Animales (conocida como RSPCA). Esto significa que usted es muy influyente, ¿no?
─(Risas) Medir mi propia influencia es muy difícil para mí.

Pero si tuviera que hacerlo diría que donde más influyente soy es a través de mi trabajo en el Schumacher College. En los 25 años en los que ha operado, más de dos mil personas han sido educadas en el ecologismo y los valores espirituales.

Esas dos mil personas han crecido y ahora son agentes de transformación. A ellas siempre les aconsejo: "Cread vuestra propia organización. No os conforméis con integraros sin más".

También diría que soy influyente a través de mi trabajo habitual como editor de la revista Resurgence & Ecologist Tenemos diez mil suscriptores. Y ese es el tipo de influencia que he tenido. Se trata de una influencia de base.

─¿Y su trabajo con las organizaciones que le he mencionado antes?
─Mi trabajo con Oxfam o con RSPCA es más a un nivel de políticas. Mi influencia ahí es a través de mi contribución a la organización, no como persona individual.

Se trata de generar conciencia sobre estos problemas, sobre la necesidad de ser más compasivos con los animales, por ejemplo. Creo que algo he contribuido al movimiento ecológico. Y este ha influido mucho sobre la marcha de la sociedad.

Aumenta el respeto a los derechos animales

─¿Me puede poner un ejemplo de estos cambios?
─Un ejemplo son los restaurantes vegetarianos. Hace algunos años no había muchos. Ahora cada vez más gente es vegetariana.

Ayer, por ejemplo, cené cerca de aquí, en Fuenterrabía, en un pequeño restaurante vegetariano. Eso muestra que cada vez más personas son conscientes de los derechos de los animales. Y yo he sido una pequeña parte de este movimiento.

Aunque soy crítico con el movimiento ecológico, ha sido muy influyente en la dirección adecuada. Yo soy solo una pequeña parte de este movimiento.

También hay muchas organizaciones nuevas que están incorporando la espiritualidad y valores holísticos en sus principios. Paul Hawken [activista y pensador norteamericano], en su libro Blessed unrest [Bendita inquietud], es una muestra de ello.

Esta feria en la que nos encontramos, que lleva más de diez años celebrándose, es otra muestra. He visto una gran variedad de pequeños negocios que ofrecen comida ecológica, ropa elaborada de forma responsable, energías renovables, sistemas de construcción sostenible. Muchos negocios de este tipo están surgiendo por todo el mundo.

El pacifismo, la agricultura orgánica, las renovables, la buena arquitectura, la salud holística, todo eso junto conforma un gran movimiento. Y la influencia de ese movimiento es más importante que la de una sola persona.

El poder de las personas

─Cuerpomente es una revista sobre estilos de vida sanos, entre otras cosas. ¿Nos puede aconsejar algún hábito saludable tanto para el cuerpo como para la mente?
─La salud es un concepto hermoso. Una persona saludable, una sociedad saludable, un planeta saludable...

Todo está conectado. Se debe empezar por emprender un viaje desde el interior hasta llegar al planeta. Desde lo íntimo a lo último. Empezar por la persona, el yo. Y eso se debe abordar desde el dinamismo y el movimiento.

Para estar saludables debemos permanecer dinámicos y en movimiento. Sin embargo, el sistema en el que estanos sumergidos nos induce a ser sedentarios. Nos obliga a permanecer horas delante de un ordenador, moviendo solo los dedos.

Hay que decirse: "¡Levántate!". Incorporarse al menos cada hora. Ir a la cocina y prepararse algo. No esperar y quedarse anquilosado. Caminar es particularmente saludable, tanto para la mente como para el cuerpo. Yo procuro caminar todos los días.

"Haz pan, y eso te inspirará para cultivar un jardín o hacer otras cosas. Son pasos hacia la felicidad."

─¿Algún otro consejo?
─Otra forma de permanecer activo es hacer pan. Es bueno para el cuerpo y para la mente. Te involucra. Hacer pan es como hacer poesía o pintar un cuadro o escribir una canción. Así como la buena poesía no es solo poner bonitas palabras en un trozo de papel, hacer pan tiene que ver con crear algo.

Requiere improvisación, inspiración. Si cocinas desde la imaginación, generas algo hermoso desde el equilibro del movimiento y la quietud. Mientras la masa fermenta, debes esperar. Es una cualidad valiosa, saber esperar.

La sociedad de hoy en día no es muy buena con la espera. Todo el mundo anda corriendo de un lado para otro. Hacer pan te enseña paciencia. Y tiene también que ver con la transformación. La masa fermentada es una metáfora de la transformación. Este pequeño acto de transformación tiene la virtud de reducir tu ansiedad, de darte paz.

Y cuando metes la masa en el horno, debes también esperar. Pero es una espera atenta. No puedes olvidar que tienes el pan en el horno...

─...porque se te quema. Tenemos que aprender a esperar.
─Eso es. La espera atenta es una gran combinación de cualidades. De esa espera atenta, y de la transformación, nace algo fresco y fragante que se puede compartir con amigos, con invitados, con la familia.

Así que es un camino desde lo interior. Desde un yo saludable, tanto de cuerpo como de mente. Haz pan, y eso te inspirará para emprender ese camino, y para hacer otras cosas, como cultivar un jardín. Se trata de un paso más en el camino para ser feliz...

La tecnología es la guinda de la tarta, pero la tarta es todo lo demás, tu felicidad auténtica.

─En su último libro habla de la pérdida de la conexión con la tierra y la necesidad de cuidar del alma. ¿Qué podemos hacer como individuos para solucionar lo que está mal en nuestra sociedad? ¿Un individuo puede cambiar la sociedad?
─Todos podemos tener un papel en cambiar la sociedad. Piensa global y actúa local, ese es mi lema, que sigue vigente.

¿Que es difícil cambiar las cosas? Desde luego. Estamos divididos. Pensamos: yo soy vasco, tú eres indio; yo soy musulmán, tú eres cristiano; yo soy negro, tú eres amarillo. Pensamos en función de lo que nos divide.

─Es lo más fácil.
-Ese tipo de pensamiento estrecho es el que está causando los problemas y los conflictos en nuestra sociedad. Ese tipo de pensamiento estrecho, los nacionalismos, los racionalismos, los sexismos, las discriminaciones por edad, raza, religión o de cualquier otro tipo, no nos lleva a ningún lugar.

Y yo quiero cambiar las cosas, transformarlas. Nos debemos liberar de los "ismos". Porque antes que nada, somos miembros de la misma comunidad de los humanos. Es nuestra identidad primaria.

Después somos españoles, musulmanes o amarillos. Pero eso es algo secundario.

El cambio social vendrá cuando pensemos como miembros todos de la sociedad humana.

El cambio comienza por uno mismo

─¿Cómo podemos empezar esa transformación social?
─Podemos comenzar la transformación de la sociedad desde la conciencia de nosotros mismos, y luego a través de nuestros vecinos, nuestra familia y los amigos.

Así formamos parte de un movimiento que se va haciendo cada vez mayor. Al fin y al cabo vivimos en una aldea global...

Resulta curioso que, con la tecnología actual, podamos conectarnos con cualquier persona en cualquier parte del mundo y, sin embargo, no estamos "conectados" entre nosotros. Tenemos que cambiar esa situación, terminar con la división y abrazar la diversidad. Así podremos crear la sociedad ideal a la que todos aspiramos.

"Necesitamos una trinidad más holística. Yo propongo Tierra, Alma y Sociedad."

─He leído que rechaza el lema de la revolución francesa "Liberté, Egalité, Fraternité", y que tampoco se adhiere al de la New Age: "Mente, Cuerpo y Espíritu". En cambio, propone "Tierra, Alma y Sociedad" como nuevo lema y objetivo. ¿Tendrá éxito?
─La razón por la que no me gusta el lema de la revolución francesa es que no hace mención alguna al mundo natural.

Y sin embargo, sin la naturaleza, no podemos vivir. Dependemos del agua, del aire, del medio ambiente. Y ese lema no hace mención de ellas.

De la misma forma, el lema de la New Age es demasiado individualista, ombliguista. No hace mención del mundo social al que pertenecemos todos.

Por eso creo que necesitamos una nueva trinidad que sea más holística, que tenga una dimensión natural, otra espiritual y otra social. No sé si tendrá éxito, o no. Yo la pongo encima de la mesa y veremos si la gente la acepta y la integra en su vida.

Todos los seres poseen alma

─Los humanos no deberíamos tener más derechos que el resto de los seres vivos solo porque tenemos pulgares, dice usted. Somos más diestros y más inteligentes que otros seres, pero cuando se comienza a hablar de «alma», ¿no se empieza quizás a justificar la superioridad humana?
─Es que yo pienso que todos los seres vivos tienen alma. Tener alma es una cualidad de todos los seres, no exclusiva de los seres humanos.

Tampoco la inteligencia es exclusiva. Los árboles tienen inteligencia y memoria. La semilla del manzano sabe que es un manzano; no se le ocurre transformarse en un peral.

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Santuarios animales

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Y los humanos tenemos nuestra alma humana, que no es superior a la del resto de los seres de la naturaleza. No somos ni sus dueños ni tenemos prerrogativas por ser humanos. En el momento en que nos creemos superiores, perdemos nuestra humanidad.

La naturaleza tiene derechos, y reconocerlos nos hace humanos. La palabra "humus" está emparentada con humildad, con humanidad...

Tomamos los frutos de la tierra y debe ser con humanidad y humildad. Con gratitud.

─Ha sido un activista durante mucho tiempo, pero también es un comunicador avezado. En 2008, presentó un documental de 50 minutos de la BBC que fue visto por más de 3,6 millones de personas. Es entrevistado frecuentemente, habla en los medios, dirige seminarios, lo invitan a conferencias. ¿Cómo lo hace? ¿De dónde saca la fuerza?
─De la pasión. Siento una enorme pasión por la tierra, por la naturaleza, por los árboles, por los océanos, por los ríos, por las flores, por los pájaros...

La pasión me da la visión, la energía y las habilidades para comunicarme bien con la gente y transmitir mensajes eficazmente. A mis 78 años, soy capaz de viajar frecuentemente, enseñar, escribir libros, dirigir mi revista, hablar en público. La pasión es fundamental para mí.

Y no tengo ninguna intención de retirarme del activismo. Pienso ser un activista hasta caerme muerto.

─Y su familia, ¿cómo lo lleva?
─Tengo mucha pasión por mi familia también. Adoro a mis hijos y ellos dan muestras de quererme a mí. Llevo 43 años casado con una gran mujer. Todos nos vemos asiduamente.

Espero que piensen que he sido un buen padre, pero, claro, tendrías que preguntárselo a ellos...

Satish Kumar, de monje ambulante a caminante por la paz

Siendo joven, sus ideas pacifistas le llevaron a recorrer 13.000 km andando a favor de la no-violencia y en contra del poder nuclear.

Cuando Satish Kumar tenía 18 años, hace ya 60 años, un amigo y él escucharon que el anciano filósofo Bertrand Russell estaba dispuesto a ir a prisión para protestar contra la proliferación nuclear. Inspirados por él, decidieron hacer algo.

Kumar había sido entrenado como monje ambulante yaina en la reverencia a la naturaleza (pero lo había dejado para ser discípulo de Vinoba Bhave, sucesor espiritual del Mahatma Gandhi).

Así que, sin dinero en los bolsillos, ambos decidieron emprender una peregrinación a favor de la no-violencia, pasando por las cuatro esquinas del poder nuclear del momento: Moscú, Londres, París y Washington.

Casi 13.000 km más tarde, en 1973, Satish Kumar se instaló en Devon, Reino Unido, donde comenzó a trabajar como editor de Resurgence (ahora Resurgence & Ecologist), donde sigue hoy.

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