Ryünosuke Koike

Entrevista

Se puede ser feliz sin un Ferrari (y sin hacerse monje)

Ryünosuke Koike, autor de "Felices sin un Ferrari" (Duomo Editorial), predica la austeridad con el ejemplo. A base de prescindir de cosas materiales ha conseguido conquistar la libertad personal.

Yvette Moya-Angeler

Ryünosuke Koike, autor de Felices sin un Ferrari, estudió Ciencias de la Educación y de la Información antes de convertirse en monje de la escuela Jado Shinshu. Autor de un gran número de libros, ha vendido más de un millón de ejemplares solo en Japón. En nuestro país, Duomo Ediciones ha traducido Felices sin un Ferrari, cuyo título original es Manual para aprender a ser pobres.

Más que invitar a la pobreza en un sentido literal, propone una vida humilde compuesta de pocas cosas, a la que se llega desenmascarando los mecanismos del deseo. En la actualidad es prior del cuarto templo Tsukuyomi en Kamakura, donde vive en una habitación casi vacía. Al haberse desprendido de su ordenador, respondió nuestras preguntas a mano y las envió por fax a su agente.

Dice haber elegido una "rica" vida de pobre. No es que se comporte como un pobre, porque no tiene la sensación de que le falte nada ni se ve forzado a comprar las cosas más baratas que encuentra. De hecho, no tiene que escatimar precisamente porque no desea casi nada: puede permitirse comprar las pocas cosas que considera necesarias sin atender al precio, fijándose sobre todo en su calidad.

El monje budista y escritor Ryünosuke Koike sostiene que tener muchas cosas confunde el ánimo, porque obliga a pensar en ellas incluso si no las utilizamos. El solo hecho de poseerlas provoca una especie de ruido de fondo mental. Él intenta poseer pocas también con el objetivo de poder vivir libre de preocupaciones económicas.

Evita utilizar dinero –lo tenga o no–, y anima a todos a experimentar los beneficios del «no tener», la sensación de felicidad que solo se experimenta si se consigue no pensar en el dinero. Porque –como nos recuerda– ¡también podemos divertirnos, comer y desplazarnos sin él! Con una pequeña suma y reduciendo la cantidad de cosas que se desean, es posible satisfacer todos los deseos.

—¿Por qué eligió llevar una «vida de pobre»?
—Deshacerme de cosas inútiles fue una liberación para mí. Poco a poco empecé a dejar de ser un esclavo de lo material. Me di cuenta de que ya no era tan avaro con el dinero. Al fin y al cabo, es solo un invento humano que sirve para poder intercambiarlo por cosas.

—¿En qué consiste esa «vida de pobre», en términos generales?
—Me hace sentir libre de la tiranía del capitalismo moderno, que es uno de los muchos factores del actual desastre espiritual. Me hace sentir soberano de mí mismo, no un esclavo de algo o de alguien.

—¿Qué pertenencias tiene?
—Tengo muchas menos cosas que cuando escribí el libro Felices sin un Ferrari hace ocho años. Unicamente guardo dos kimonos para cada una de las cuatro estaciones del año y, en cuanto a aparatos electrónicos, tengo un fax para poder comunicarme, un lavaplatos y una pequeña nevera. Eso es todo. Casi no hay nada en mi habitación. Me he deshecho del teléfono móvil, de casi toda la ropa que había acumulado e incluso del ordenador, que hasta entonces había considerado necesario pero que ahora ya no siento que lo sea para mí.

"Se me cayó el móvil al wáter y no sentí la urgencia de recuperarlo"

—Así que finalmente ha resuelto la duda que decía tener en su libro sobre la conveniencia de seguir teniendo móvil.
—Sí. Se me cayó al wáter y no sentí la urgencia de repararlo, sino una especie de alivio de poder liberarme de estar siempre conectado con alguien. Disponerde un tiempo en que no se está conectado con nadie resulta agradable y da mucha paz, de verdad.

—¿De qué le ha resultado más difícil prescindir?
—Del fax. Pero cuando en el futuro deje de escribir libros, también prescindiré de él.

—¿Qué ha mejorado en su vida?
—Me siento más cómodo en mi habitación y también me resulta más fácil concentrarme en el trabajo, porque no tengo nada a mi alrededor que me distraiga.

—¿Qué ocurre cuando no se dispone de apenas dinero y la «vida de pobre» no es una elección?
—Bueno, entonces esa vida es opresiva y nada agradable. Pero cuantas más cosas poseemos, más aumentan las preocupaciones.

—¿Cómo consigue vivir de espaldas al dinero y al mismo tiempo ganar el suficiente para vivir e incluso más?
—Si te desapegas de lo material y del dinero, tu poder de concentración aumenta, de modo que tu creatividad mejora y puedes trabajar sin estrés. El resultado es que tus ingresos crecen, mientras que tus gastos se reducen porque el deseo de comprar cosas materiales no es tan fuerte como antes.

—¿Es más difícil llevar una vida sencilla cuando se tiene hijos?
—Cuesta más, sin duda. En ese caso, es importante hablar con la familia y llegar a un acuerdo sobre cómo vivir juntos.

—¿Qué le llevó a escribir el libro?
—Quería proponer «otra» manera de vivir en el mundo capitalista de la actualidad.

—¿Qué aconsejaría a los lectores para empezar a simplificar su propia vida?
—Muy sencillo: que comiencen liberándose de todas las cosas que no hayan usado en el último año.

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