Gian Domenico Borasio

Gian Domenico Borasio

"Una vida bien vivida es lo que mejor ayuda a morir"

Catedrático en Medicina Paliativa, trabaja para dar los cuidados óptimos a los moribundos. Sus palabras son una guía para afrontar mejor la muerte y la vida

Acompañar a una persona que va a morir podría suponer para muchos un trance terrible, pero Gian Domenico Borasio lo considera un regalo que agradece. “Mis pacientes me recuerdan mi propia finitud, lo que me hace aprovechar la vida, relativizar las preocupaciones y practicar un sano desapego”.

¿Por qué se dedica a la medicina paliativa?
Como neurólogo he atendido a más de mil afectados por la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), una enfermedad que lleva a la muerte debido a parálisis progresivas. Realicé ensayos clínicos para mejorar su pronóstico, pero fracasaron, como todos, porque no se conoce la causa de esta enfermedad. Así que me ocupé de acompañarles y cuidarles lo mejor posible hasta el último momento.

¿Y cómo definiría la medicina paliativa?
La medicina paliativa no busca curar sino mejorar la calidad de vida, aunque para ello utilice los mismos medios. Atendí a una mujer que debido a un tumor cerebral sufría una parálisis que la deprimía tanto que no quería ni ver a sus hijos. Recurrí a técnicas sofisticadas de radiocirugía para eliminar la parálisis, lo que la animó, y así accedió a despedirse de su familia. La medicina paliativa es más que terapia del dolor. Según la Organización Mundial de la Salud, se ocupa de los problemas físicos, psicosociales y espirituales de los pacientes y de la familia.

¿La medicina moderna considera la muerte un fracaso?
Para la medicina la muerte es un enemigo. Gracias a la medicina nuestra esperanza de vida ha aumentado en los últimos cincuenta años de forma impresionante. Pero esta euforia ha hecho olvidar que la muerte llega igual.

Gian Domencio

¿Muerte y nacimiento tienen paralelismos?
Sí, de hecho son los únicos acontecimientos comunes a todas las personas y seres vivos. En ambos la naturaleza ha encontrado un método ideal de que lleguen a buen término y se suelen desarrollar mejor sin intervenciones médicas. En los Países Bajos, donde la mitad de los nacimientos tienen lugar en casa sin médico, la tasa de mortalidad de los recién nacidos es menor. Lo mismo sucede a la hora de morir: un 90% de los procesos de muerte se podrían desarrollar en casa con el acompañamiento de médicos de familia.

¿La respiración tiene un papel relevante en la muerte?
Los peores síntomas están relacionados con la falta de aire. La falta de aire genera ansiedad, y esta incrementa la disnea. Hay que atajar rápidamente este círculo vicioso con morfina, el medicamento más eficaz contra los problemas respiratorios.

La industria farmacéutica tiene medicamentos contra el cáncer con los que apenas hay resultados y cuyo coste individual alcanza los 100.000 euros

Muchos médicos afirman que se abusa de la morfina.
Algunos médicos temen que administrar morfina equivalga a una especie de eutanasia, pero bien proporcionada esta sustancia prolonga la vida. Alguien estresado por la falta de aire muere mal y antes.

¿Los sistemas sanitarios son reticentes a implementar la medicina paliativa?
Sí, por motivos económicos. La industria farmacéutica ha sacado a la venta medicamentos contra el cáncer con los que se obtienen escasos resultados y cuyo coste individual alcanza los 100.000 euros. Sabemos que un tercio de los costes totales de salud de una persona se producen en los dos últimos años de su vida. Un estudio ha comprobado que los pacientes con cáncer avanzado que recurren a la medicina paliativa gozan de mejor calidad de vida que los que optan por tratamientos agresivos.

¿Alguien puede decidir qué quiere y qué no al morir?
Sí, realizando un testamento vital, donde se determina aquello que queremos y no queremos al final de nuestra vida. Y en la práctica, aún más importante es designar un representante terapéutico que pueda defender nuestro deseo por nosotros.

¿Hay reglas para morir?
Al final de la vida hay tres reglas: hablar, hablar y hablar. La comunicación entre profesionales es básica. La comunicación en el seno de la familia requiere a menudo la intervención de alguien externo para desbloquear la situación cuando el paciente y los allegados se protegen entre sí. La comunicación también es crucial en la relación médico-paciente. Es impresionante ver cómo los consejeros espirituales se sientan en la cama estableciendo poco a poco contacto con el paciente a través del tacto.

Es la vida que se ha vivido lo que más ayuda a morir bien. Lo peor es darse cuenta de que uno va a morir y no ha vivido

¿Puede hablarnos más sobre el papel de los consejeros espirituales?
En Alemania se preguntaba a los adultos en un estudio si eran religiosos o no. Solo entre un 10% respondió afirmativamente. Pero cuando se pregunta a los pacientes de cuidados paliativos si son creyentes en el sentido amplio del término, 9 de cada 10 asienten. La espiritualidad se torna algo relevante al final de la vida.

Hay personas que quieren saber que van a morir y otras que no. ¿Cómo se actúa?
Ese es el arte del médico. El enfermo tiene tanto derecho a saber como a no saber. Se recurre a una técnica de conversación en la cual se muestran algunas porciones de información al paciente y se espera su reacción.

¿La meditación ayuda al final de la vida?
A algunas personas sí. Un paciente mío era un hombre de negocios de éxito y tenía 48 años cuando se le diagnosticó ELA. Se deprimió mucho y por consejo de un amigo empezó a meditar. La meditación cambió su visión de la vida. Nunca olvidaré sus palabras: “Creo que mi calidad de vida es mejor ahora que antes de la enfermedad”.

¿Algún consejo final?
Es la vida que se ha vivido lo que más ayuda a morir bien. Lo peor no es decir: “He vivido la vida y ahora voy a morir”, sino darse cuenta de que uno va a morir y no ha vivido.

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