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Vinos bio

Generación biodinámica: una saga familiar de viticultores

Jordi Parera y su hijo Rubén, junto a Iñigo Haughey, elaboran vino con la máxima exigencia ecológica en la comarca catalana del Penedés.

Rubén Parera

​Esta es la historia de una saga familiar. La bodega Finca Parera tiene sus orígenes en el bisabuelo Faust, que cuidaba viñas de laderas muy inclinadas en el municipio del El Papiol (cuando Collserola, la pequeña sierra situada en las inmediaciones de Barcelona, tenía viñas en todas sus laderas) junto con frutales y huerta. La elaboración del vino era artesanal y colectiva en esa época, ya que entre todos los viticultores se ayudaban a vendimiar y se prestaban las prensas y lagares para elaborar conjuntamente... ¡Una práctica con raíces cooperativistas!

​El abuelo Joan siguió los pasos, pero abandonó la elaboración de vino y se especializó en cerezos y huerta de temporada. Sin embargo, mi padre, Jordi, tuvo que trasladar la actividad desde El Papiol a Sant Llorenç d’Hortons, en la comarca del Alt Penedés, por el mobbing industrial y de infraestructuras que padeció la zona en la década de 1970.

Regresamos a las viñas y decidimos hacer producción ecológica

Ahí seguimos, con los frutales y la huerta, pero acogimos de nuevo la cultura de la viña del Penedés, como mi bisabuelo. Para mi padre fue fácil recuperar el amor por las cepas, las uvas y el vino. ¡Y también lo fue para mí más tarde!

Decidimos entonces trabajar ecológicamente toda la nueva propiedad agraria, que incluía frutales, huerta, viña y el bosque de alrededor. Mi padre fue, de hecho, el primero en enviar al mercado cerezas certificadas por el Consell Català de la Producció Agrària Ecològica (CCPAE).

​En realidad, para nosotros era seguir una tradición familiar porque mi abuelo fue ecológico sin saberlo. Entonces no había nada para matar a los bichos. Sin embargo, en los últimos 50 años las empresas han fabricado insecticidas, herbicidas, fungicidas y otras cosas para cargarse todo lo que tenía vida. Su uso está regulado y es legítimo, pero ha generado un desequilibrio brutal. En respuesta a eso ha surgido un movimiento con el que nos identificamos. Entran en juego ideas alternativas como defender a los murciélagos, que comen insectos, cuidar de las abejas, de la fauna vegetal…

Llevamos 15 años haciendo ecología radical

Mi historia como agricultor recoge el saber de mi familia. Empecé trabajando al lado de mi padre de bien pequeño, pero cuando decidí que quería elaborar vino, con tan solo 15 años, pasé una temporada en Burdeos. Estudié enología e ingeniería agraria y me asocié con mi padre para crear Finca Parera. Llevamos 15 años haciendo ecología radical y ahora estamos empezando a poner en práctica ideas biodinámicas.

Es muy difícil entender la agricultura biodinámica, aceptarla y ponerla en práctica. Ahora está de moda, pero en muchos casos es puro marketing. La biodinámica es un proceso filosófico mucho más lento que la ecología. Solo cuando has asimilado todos los conceptos que nacieron en 1924 con Rudolf Steiner puedes empezar con la práctica.

Nosotros hemos comenzado este año a elaborar compost, un abono orgánico que hay que preparar y que da mucha vitalidad a la tierra al añadir humus en su fase más viva. Pero es un proceso lento y pasarán 10 años o más hasta que nuestra finca sea totalmente biodinámica, nuestro objetivo.

Trabajamos con la biodiversidad

​Tradicionalmente las viñas sucias estaban mal vistas. Sin embargo, nosotros y cada vez más viticultores dejamos que la "mala hierba" crezca porque crea una cubierta vegetal que añade un sustrato de raíces y este favorece la sinergia con los microorganismos. Se seca menos el terreno y debajo se mantiene la humedad, y por tanto, hay vida.

Pero hay que entender que es un cultivo nuevo, no "malas hierbas", por lo que hay que gestionarlo y cuidarlo. También tenemos olivos y almendros intercalados con las viñas para enriquecer la biodiversidad de la finca. El monocultivo está en contra de la biodinámica. Por eso hemos creado un huerto como el de mis abuelos: forma parte del estilo de vida de un agricultor biodinámico. Y hemos añadido abejas por la misma razón: ¡para alimentarnos con su miel y añadir biodiversidad animal!

Esta sabiduría natural la hemos llevado también a la elaboración del vino en bodega. A ella sumamos todo nuestro saber de antaño como cuarta generación de agricultores. Es el ADN de Finca Parera, el estilo de nuestros vinos y, evidentemente, una forma irrenunciable de vivir el campo y la naturaleza.

En Finca Parera elaboran vinos biodinámicos con Certicación Internacional Demeter, con la mínima adición de sulfuroso, filtrantes y actuación físico-química. Es clave que toda la estructura del vino proceda de la uva y que nada tape la fruta que trabajan en el campo. Por eso lo fermentan y envejecen en cubas de cemento y están dejando atrás el acero inoxidable y las barricas.

Elaboran vinos blancos, rosados y tintos, jóvenes y de crianza, multivarietales con mezclas de uvas xarel·lo, ull de llebre, garnacha tintorera, chardonnay, sumoll, gewürztraminer y cabernet sauvignon.​ El mosto de cada variedad se extrae por separado, a primera hora de la mañana y a baja temperatura.

Etiquetas:  Ecológico

suscribete Julio 2017