Vaquilla cuadrada

Seguridad alimentaria

Carne, lo que la industria no quiere que sepas

Debido al estrés que sufren las vacas en los establos y las altas cantidades de antibióticos, comer carne no es una opción ni ética ni saludable

Lorena Ortiz H. Alcázar

La industria cárnica publicita de tal forma sus productos que camufla perfectamente los procedimientos y prácticas habituales en los mataderos.

· Publicidad sin verdad. Impide ver la realidad que sufren estos animales (vacas, cerdos, pollos, conejos, patos, gansos, cabras, ovejas) porque, de saberlo, no compraríamos lo que venden: veríamos la crueldad a la que son sometidos. Como expresó el exBeatle Paul McCartney: «Si los mataderos tuvieran paredes de cristal, todos seríamos veganos».

· Lo que contiene un chorizo. No solo es carne, sino también tripa y otros desechos del cerdo que no querrías conocer, macerados con pimentón, ajo, laurel, sal y otros condimentos que dan al chorizo ese sabor al que no te quieres resistir. Además de su obligatoria ración de conservantes, ácidos y demás químicos que impiden que la carne entre en proceso de putrefacción, que es lo que ocurre de forma natural con la carne muerta.

· Química de laboratorio. La industria emplea en las carnes una serie de productos químicos –benzoato y propionato de sodio, nitratos y nitritos, sulfitos, monóxido de carbono y otros aditivos como la enzima transglutaminasa tisular, el «pegamento de la carne», muy utilizada en hamburguesas y productos similares– para que permanezcan rojas y frescas. De lo contrario se tornarían grises, el color natural que tiene cualquier cadáver, y así es como las veríamos al sacarlas del refrigerador.

· Sustancias tóxicas. Debido al estrés que pasan las vacas en los establos y las altas cantidades de antibióticos, hormonas y sustancias genéticamente modificadas que se les suministra, ni la carne ni la leche parecen una opción saludable. En la actualidad, las vacas están en tal estado de la enfermedad y sufren tantos malos tratos que se les inyecta continuamente antibióticos y también las frotan con ungüentos cargados de productos químicos para hacer frente a sus infecciones crónicas.

· Alternativas sabrosas a la carne. Los sabores que se consiguen con los elaborados cárnicos son perfectamente sustituibles por preparados sin carne. Los veganos saben que pueden conseguir chorizo vegetal, con sabor y textura muy similares a las del chorizo animal, pero sin causar muerte alguna.

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