Empieza tu huerto urbano

Por ti y por el planeta

Es el momento: comienza ya con tu huerto urbano

La primavera es ideal para iniciarse en la aventura de crear un huerto en el balcón o la terraza. Es fácil y te proveerá de alimentos frescos y sanos.

Manuel Núñez

No importa el espacio del que dispongas. Es primavera y ha llegado el momento de no pensarlo más y lanzarse a la aventura de cultivar en la ciudad. En pocas semanas comerás los alimentos que has cuidado y has visto crecer.

Cuando no se dispone de tierra, la solución está en los diferentes tipos de jardineras y mesas que se pueden ubicar en el balcón o la terraza. Y si no dispones de estos espacios, siempre puedes poner macetas en las ventanas.

Paso a paso para crear un huerto en tu balcón o terraza

Plantar en contenedores y en espacios que no están abiertos a los cuatro puntos cardinales establece una serie de limitaciones y también de ventajas. Vamos a verlas.

Antes de pensar en todo lo que te gustaría ver crecer y finalmente degustar, tendrás que elegir entre aquellas plantas con raíces poco profundas, como las aromáticas, las lechugas, las coles o los rábanos.

¿De cuántas horas de sol dispones?

El siguiente criterio de selección es la necesidad de horas de sol de cada planta. Las tomateras, por ejemplo, están entre las plantas preferidas por los recién llegados al mundo hortícola, pero necesitan de 8 horas de luz solar directa.

Si tu balcón o terraza es alto y está orientado al sur y no le da sombra ningún edificio, no hay problema. Pero si solo recibe tres horas de luz solar tendrás que buscar plantas que se conformen con ellas, como albahaca, perejil, rúcula, lechugas de invierno, coles, guisantes, judías, cebolletas o rábanos.

Junto a las horas de sol, el clima y la zona geográfica son otros factores decisivos. Elige plantas bien adaptadas al lugar. Para ello puedes observar las especies que crecen en las terrazas y huertos de tu entorno.

La cuestión del espacio

Si dispones de muy poco espacio lo más productivo es elegir plantas que se desarrollen verticalmente, como calabacines, pepinos, tomates y judías.

El huerto vertical es otra opción. En tiendas especializadas puedes encontrar diseños preciosos, pero también puedes crear tu modelo, por ejemplo, con un mueble librería donde colocar macetas o jardineras (la única adaptación que necesita este traspaso de la cultura a la agricultura es crear un sistema para el desagüe).

Elige alimentos ricos y nutritivos

A la hora de elegir, además de tener en cuenta los alimentos que más te gustan, piensa en los que son más nutritivos y que no se encuentran fácilmente. Por ejemplo, los kumquats son pequeñas y deliciosas bombas de vitamina C (y la planta es bonita y muy productiva).

Por otra parte, siempre es interesante combinar las plantas de manera que se beneficien entre ellas. Por ejemplo, puedes poner albahaca cerca de las tomateras para protegerlas de algunas plagas típicas. Encontrarás consejos como este y otros muchos en un buen manual de horticultura, como El huerto familiar y ecológico, de Mariano Bueno (Ed. RBA).

Planifica tu huerto con lápiz y papel

Una vez te hayas hecho una idea de lo que deseas cultivar, agarra lápiz y papel y siéntate a planificar tu huerto, por pequeño que sea: decide cómo vas a ocupar los espacios y con qué plantas. Cuenta con las orientaciones del manual o con las instrucciones de los paquetes de semillas sobre el espaciado entre plantas o la altura que van a alcanzar.

Como casi todo en la vida, conviene ir poco a poco. No pretendas ocupar todo el espacio desde el primer momento. Es mejor comenzar con algo pequeño y que vaya creciendo al mismo ritmo que tu experiencia y conocimientos.

Es recomendable, además, que pienses desde el primer momento en la sucesión de cultivos a lo largo del año. Recuerda que la horticultura requiere dedicación diaria, pero que las recompensas valen la pena.

Elige los contenedores

Una vez has hecho este trabajo, lo primero que necesitas son los contenedores. En las tiendas especializadas encontrarás mesas de madera o jardines verticales preciosos, pero considera la opción de reutilizar todo tipo de recipientes, entre un mínimo de 20 y un máximo de 50 cm de altura, como garrafas, cajas de madera e incluso pequeños muebles.

Por otra parte, necesitarás algunas herramientas: para empezar, unas tijeras, una pala pequeña, unos guantes, una regadera y un pulverizador.

Si dispones de una gran terraza, antes de llenarla de camas, jardineras, mesas y tiestos, deberías estimar cuánto va a pesar la tierra y si el suelo está preparado para aguantarlo. Para estar seguro deberías consultarlo con un arquitecto.

Piensa que una ventaja de plantar en contenedores es que puedes moverlos para encontrar la mejor ubicación de cada planta. Esto es especialmente interesante cuando no se tiene experiencia, ya que permite cierta capacidad de reacción ante la evolución de los cultivos o el cambio de estación.

Empieza a trabajar con la tierra

El siguiente paso es adquirir los plantones en un vivero u obtenerlos a partir de semillas. Puedes comprar algunas plantas y arbustos ya desarrollados para gozar de tu huerto desde el primer día.

Para empezar esta primavera

  • Puedes sembrar: calabacín, coles, escarolas, espinacas, judías de mata baja, lechugas, pepinos, rabanitos, remolachas rojas…
  • Puedes trasplantar: tomates, berenjenas, pimientos…
  • Y puedes adquirir: frutales enanos (limoneros, nísperos…), plantas aromáticas, aloe vera…

Cómo sembrar o trasplantar

Plantar de manera correcta es decisivo para el desarrollo de la planta. Sigue los siguientes pasos:

  • Pon un poco de grava en el fondo del contenedor, en el que habrás practicado unos cuantos agujeros, para facilitar el drenaje. La falta de drenaje correcto es uno de los principales motivos por los que las plantas se mueren.
  • Llénalo con la tierra hasta dos centímetros del borde, lo que te permitirá regar sin que se derrame el agua. Elige sustrato ecológico y, si es posible, adaptado al cultivo en contenedores (no es recomendable la tierra de huerto o de jardín).
  • Apisona un poco la tierra con las manos y humedécela.
  • Haz un hoyuelo para introducir cada plantón y finalmente riega de nuevo suavemente a su alrededor.
  • Si prefieres sembrar, entierra la semilla a 1,5 cm de profundidad (o lo que indiquen las instrucciones). Es crucial que una vez hayas realizado la siembra no le falte humedad al sustrato hasta que la germinación se haya completado y las plantón tengan de dos a cuatro hojitas.
  • Durante la primavera riega un poco todas las mañanas y, a medida que llegue el calor del verano, también por las tardes. La mayoría de plantas agradecen un poco de sombra por la tarde. Recuerda que el exceso de riego es la causa más frecuente de muerte de la planta: espera a que la tierra te parezca seca al tacto. Por cierto, el agua del grifo no es la más adecuada para las plantas debido al cloro. Puedes utilizar agua filtrada o llenar un cubo y dejar que se evapore el cloro durante la noche.
  • Más adelante coloca tutores (cañas, palos finos o varillas metálicas) en las plantas trepadoras, como tomateras, judías y guisantes.

Ya solo te queda seguir el crecimiento de las plantas y satisfacer sus necesidades. Tendrás que enriquecer periódicamente la tierra con compost y tratar las plagas desde el primer instante con métodos ecológicos.

No te obsesiones con los resultados. Es normal sufrir pequeños fracasos que sirven para aprender con la experiencia. Y recuerda que resulta esencial que te diviertas, pues la horticultura urbana es también una gran manera de reducir el estrés y permanecer en contacto con la naturaleza.

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