El Huerto de Lucas

Vivir Cuerpomente

El Huerto de Lucas, un oasis sin químicos

Es un restaurante ecológico, una tienda bio y un centro de actividades sobre salud ambiental. La doctora Pilar Muñoz-Calero nos cuenta cómo convirtió esta idea en realidad

Dra. Pilar Muñoz-Calero

Cuando la gente me habla de El Huerto de Lucas como un lugar en el que se respira un ambiente especial, en el que da gusto comer y donde se pasarían horas simplemente disfrutando de la luz, las plantas o los colores de la fruta, pienso para mí: «lo hemos conseguido». Eso era lo que quería cuando comencé a darle vueltas a este proyecto.

Quería que esto fuera como un centro de salud donde se cuidan todos los aspectos, desde la comida hasta el aire. Y que de esta forma tan agradable la gente pudiera engancharse a lo saludable desde el momento en que atravesaran el umbral de la puerta.

Luchar contra los venenos ambientales

Lo cierto es que en la Fundación Alborada ya llevamos una década trabajando por las personas que sufren enfermedades ambientales. Son las provocadas por productos que nos rodean: pinturas, juguetes, cosméticos, ambientadores, jabones… y, por supuesto, los alimentos y el agua.

Por propia experiencia. La Sensibilidad Química Múltiple (SQM) es quizá la más representativa, pero también están la fibromialgia, la fatiga crónica, el autismo, la obesidad o el Alzheimer. Yo misma padezco SQM y de ahí mi especial motivación por investigarla y tratarla poniendo énfasis en la responsabilidad del paciente en su camino hacia la recuperación.

Comer sin envenenarse. Ya en la primera consulta una de mis recomendaciones principales es la comida: evitar alimentos que contengan pesticidas, hormonas, antibióticos, conservantes, colorantes u otros aditivos. Muchos preguntan: «Pero ¿cómo vamos a hacerlo si están por todas partes?», y mi respuesta clara y contundente es: «Consumiendo alimentos ecológicos, libres de químicos sintéticos».

Más allá de la alimentación. También les pido que presten atención a los productos de limpieza e higiene en los que hay alteradores hormonales y otras sustancias nocivas que inhalamos o absorbemos a través de la piel. Todo esto contribuye a la acumulación de una carga tóxica en el organismo que puede desencadenar o agravar enfermedades.

sala cuadrada

Así nació el proyecto

En un momento dado observé la necesidad de un lugar ecológico donde poder hacer la compra y también donde poder sentarse y disfrutar un menú asequible en un ambiente saludable. Y así surgió el concepto, que implicaba la construcción biosaludable, la cocina orgánica de alta calidad y un mercado sostenible con productos 100% ecológicos en alimentación, limpieza, higiene y cosméticos.

Con la idea clara en la cabeza comenzaron las conversaciones con unos y otros, con personas que podían aportar su experiencia al proyecto y cuyo entusiasmo y compromiso con esta forma de vida convertirían El Huerto de Lucas en una realidad.

Pan cuadrada

Una aventura colectiva

En mayo de 2014 se abrían las puertas con una gran fiesta que era el reflejo de lo que estábamos gestando: proveedores que mimaban sus productos como nadie y clientes que valoraban ese tesoro orgánico. Porque es verdad que lo ecológico vale mucho más, pero en el sentido de su valor en salud y en sostenibilidad.

La visión de una comunidad. Lo anterior lo decía una conferenciante en uno de los actos que habitualmente celebramos en El Huerto de Lucas y que nos han ayudado a crear ese sentimiento de comunidad preocupada por el medio ambiente y la salud.

Es verdad que lo ecológico vale mucho más, pero en el sentido de su valor en salud y en sostenibilidad

Era otro de nuestros objetivos a más largo plazo: contribuir a una nueva cultura basada en el respeto por el ser humano y la naturaleza. Por El Huerto de Lucas han pasado científicos, ecologistas, músicos, ONG… Han compartido sus inquietudes con nosotros y nos han hecho vivir momentos únicos dejando aquí una energía que perdura.

Apostar por lo bio es difícil. Año y medio después, con un segundo local ya en marcha y con personas que más que clientes son amigos, puedo decir que ha sido y está siendo un camino agreste. No es fácil de recorrer, porque el mundo de lo ecológico en España todavía no está lo suficientemente desarrollado, sobre todo en lo que se refiere al consumo. Pero poco a poco se van solventando los problemas y afortunadamente la sociedad se está concienciando de que esta es la única vía que permitirá a la humanidad continuar su desarrollo.

Ya no hay marcha atrás

La sensación de que somos pioneros abriendo camino se une ahora al sentimiento de que no estamos solos. Muchos se nos han unido y ahora viven de forma más sana, coherente y completa, algo que en sí mismo ya podemos considerar un éxito. Miramos al futuro con ganas de perfeccionar muchos aspectos, porque el aprendizaje nunca termina, pero sobre todo con la intención de consolidar un proyecto que ya no es un bebé, sino que empieza a caminar con paso firme.

El Huerto de Lucas

C/ San Lucas, 13. Madrid
www.elhuertodelucas.com

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