Trato cruel a los animales

Maltrato Animal

Mala leche, una industria muy negra

La producción masiva de lácteos conlleva sufrimiento de los animales y, además, no resulta sostenible

Lorena Ortiz H. Alcázar

Existen más de 4.000 especies diferentes de mamíferos y, entre ellas, los seres humanos somos una más. Todos estamos diseñados para alimentarnos durante nuestra primera etapa de vida con leche materna de nuestra especie.

Pero para muchas personas la leche de vaca se ha convertido en un alimento de consumo diario y en cantidades excesivas a lo largo de toda la vida. Este consumo exagerado no solo es poco recomendable desde el punto de vista de la salud, sino que se ha convertido en un problema para el planeta y se realiza a costa del sufrimiento de los animales.

Separación cruel

Para obtener la leche, en las granjas industrializadas se separa al ternero de la madre cuando apenas cumple unos días de vida y nunca volverá a ver a su madre. La separación produce una tristeza muy profunda en ambos. La vaca llama durante días al ternero, mostrando un agudo estado de ansiedad y angustia.

En las granjas industrializadas se separa al ternero de la madre cuando apenas cumple unos días de vida

Una vez que se ha agotado la leche de este ciclo, es inseminada artificialmente para seguir produciendo leche con un nuevo embarazo. La frecuencia del ordeño con máquinas eléctricas es de entre dos y tres veces al día, los siete días de la semana e incluyendo 7 de sus 9 meses de embarazo.

Se alimenta de forma deficiente al ternero 


Mientras se extrae toda la leche de la vaca, el ternero recibe una dieta sustitutiva y deficiente en hierro, que le causa anemia severa, para que la carne sea más blanca, haciéndola así más valiosa para su comercialización.

En muchos casos los terneros son alimentados durante poco más de 20 días con un sustituto lácteo artificial (más barato que la leche), pienso concentrado y un poco de heno. Algunas crías mueren incluso antes de alcanzar la edad establecida para su sacrificio.

El ternero recibe una dieta sustitutiva y deficiente en hierro, que le causa anemia severa

Por otra parte, las vacas son descornadas para evitar daños a los trabajadores o entre ellas. El descuerne se realiza de forma química (con productos cáusticos) o mecánica (sea con tenazas candentes, que queman la membrana sensible e impiden el desarrollo del cuerno a temprana edad, sea con sierras, guillotinas, cuchillos o alambres cortantes). Ambos procedimientos resultan muy traumáticos y dolorosos, y las heridas pueden tardar tres meses o más en cicatrizar. En ocasiones provocan la muerte.

El poder económico de la industria láctea 


Las empresas relacionadas con la producción y comercialización de leche mueven más de 10.000 millones de euros al año en España. Tenemos cerca de 850.000 cabezas de vacas, que dan más de seis millones de toneladas de leche al año según los datos del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.

Se calcula que aproximadamente el 20% del gasto en alimentación de las familias se destina a la leche y sus derivados (yogures, quesos, mantequilla...). Es la industria de alimentación más rentable en España.

Se calcula que aproximadamente el 20% del gasto en alimentación de las familias se destina a la leche

El nivel de consumo se explica como una respuesta a la enorme inversión de las empresas comercializadoras en marketing y publicidad, que en algunos casos llega al 40% de las inversiones. ¿Para qué tanto dinero? Para contarnos una película que dice: los productos lácteos son beneficiosos para nuestra salud, y las vacas y los terneros son felices.

Pero la verdad es que los productos lácteos no son los alimentos más sanos, los animales sufren y además la producción conlleva un impacto ambiental.

Industria insostenible y antiecológica

En el año 2011, la ONU alertó que la deforestación avanza a un ritmo de 14.000 hectáreas al día. La mayor causa de desforestación es el cultivo de grano para alimentar ganado.

La actividad del sector lechero implica un sobrepastoreo de las tierras que lleva a su degradación, así como una conversión acelerada de los bosques en tierras de producción ganadera. Desertificación, erosión y pérdida de biodiversidad son algunas de las consecuencias.

Las vacas son descornadas con procedimientos traumáticos y muy dolorosos para evitar daños a los trabajadores

Las granjas favorecen también la contaminación del aire. Como consecuencia de su proceso digestivo, las vacas liberan grandes cantidades de metano, un gas que multiplica por 24 el efecto invernadero del CO2. Este gas también se libera al descomponerse la materia orgánica.

Hay que sumar las emisiones de CO2 relacionadas con el consumo de energía para el calentamiento en los procesos de esterilización o para la refrigeración de los lácteos frescos.

Derroche de agua potable

Cálculos realizados por encargo del gobierno holandés muestran que cada litro de leche que llega al consumidor cuesta al planeta más de 1.000 litros de agua. Parte de esta agua vuelve al entorno cargada de una serie de residuos contaminantes.

En España, el Instituto Tecnológico Agroalimentario estima que, por cada litro de leche, se producen 4 litros de agua residual con grasas, aceites y sólidos arrastrados en los procesos de lavado y desinfección de la maquinaria. Las cantidades de residuos son aún mayores en la producción de queso y mantequilla.

El impacto ambiental de la fabricación de productos lácteos tiene consecuencias sobre la calidad de vida de todas las personas. Un coste que se debe tener en cuenta cada vez que se plantea la elección entre un producto lácteo convencional o una alternativa ecológica y sostenible.

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