Un huerto en casa

Huertos urbanos

El placer de comer lo que uno siembra

Los huertos en balcones están en auge e incluso hay quien cultiva hortalizas en interiores soleados. Eso permite disfrutar de alimentos recién cosechados

José T. Gállego

Si la vida urbana, acelerada y consumista, te agota, si sientes la necesidad de retomar el contacto con la naturaleza y adoptar un estilo de vida más sencillo, prueba a plantar un huerto en el balcón y descubre el secreto del horticultor: cuidar plantas relaja, cosechar frutos anima, comer lo cultivado es compartir alegría. Ocuparse del bienestar de un ser vivo es una experiencia muy enriquecedora. Y cada fruto recolectado de nuestras plantas parece el mejor del mundo.

Los beneficios de cultivar un huerto son numerosos: es divertido, fomenta una alimentación sana, nos permite disfrutar del resultado final de nuestro esfuerzo y acceder a unos productos frescos y ecológicos que no se encuentran fácilmente ni a bajo precio. Además, a los niños les encanta meter las manos en la tierra, regar y recolectar los frutos; nunca es necesario negociar para que se coman las verduras que ellos han producido.

Ocuparse del bienestar de un ser vivo es una experiencia muy enriquecedora. Y cada fruto recolectado de nuestras plantas parece el mejor del mundo

Aunque muchas hortalizas se pueden sembrar a partir de semillas, la mayoría de los horticultores prefieren comprar las plántulas o plantel para ahorrar tiempo y trabajo. Salen muy baratas y acortan considerablemente el proceso: basta con trasplantar las plántulas a las macetas definitivas y ocuparse de regar cuando lo necesiten y añadir algo de abono líquido ecológico al agua de riego una vez por semana.

Abecedario de hortalizas

Acelgas. Crecen muy bien en macetas, y se pueden empezar a recolectar dos meses después de la siembra. Si solo se cortan las hojas externas la planta sigue produciendo durante meses. Es una especie muy resistente que requiere pocos cuidados más allá del riego y abonados periódicos.

Berenjenas. No son fáciles de cultivar, necesitan mucho sol, macetas grandes, abonados frecuentes y riegos abundantes. El sustrato debe drenar muy bien porque no soportan tener las raíces encharcadas. Los primeros frutos no se recogen hasta los tres o cuatro meses pero las plantas siguen produciendo hasta que llegan las primeras heladas. Como los frutos son muy pesados conviene ponerles un tutor para que no se rompan las ramas.

Haz tus germinados en casa

Alimentación viva

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Calabacín. Crece mucho y puede llegar a producir hasta un fruto diario pero no es la hortaliza más adecuada en un balcón pequeño porque ocupa mucho espacio, necesita una maceta enorme con gran cantidad de tierra muy abonada y riegos diarios.

Coles. Es una gran familia de hortalizas muy nutritivas y saludables. Algunas se cultivan por sus hojas (repollo, col de Bruselas, berza) y otras por sus flores (coliflor, brécol). Requieren bastante espacio y crecen lentamente. Son plantas de otoño e invierno, no les gusta el calor excesivo pero aguantan bien el frío y las heladas. El riego debe ser abundante pero sin que las raíces permanezcan encharcadas.

Cebolla. Se siembran de una en una en macetas pequeñas o varias en una más grande. Necesitan bastante sol y frecuentes riegos moderados. Se pueden ir cosechando conforme se necesiten, sin esperar a que acaben de engordar. Combinan bien con hortalizas grandes de crecimiento lento como tomates o pimientos.

Fresa. La preferida por los niños y una planta muy adecuada para el cultivo en maceta. Se adapta a muchos climas y se cosecha en primavera, cuando otras hortalizas todavía están creciendo. Necesita tierra ácida, sol, bastantes nutrientes y agua abundante durante la fructificación.

Judías verdes. Crecen muy bien a partir de semilla. Hay variedades de mata alta y de mata baja. Las primeras se deben entutorar o bien dejar que se enreden por la barandilla del balcón. Se recolectan a partir de los dos meses de la siembra. Necesitan temperaturas altas y riegos diarios.

Lechugas. Son muy fáciles de cultivar, necesitan una tierra fértil y riegos moderados pero frecuentes ya que si pasan sed se vuelven amargas. Se recogen a partir de un mes y medio después de la siembra.

Pimientos. Requieren unas condiciones similares a las berenjenas, abono, sol y agua pero sin encharcamiento. Las variedades que se cosechan verdes y las de fruto más pequeño (de Padrón, de freír, guindillas) son bastante más fáciles de cultivar que las de frutos grandes que se cosechan rojos (de asar, morrón).

Rabanitos. Fáciles y rápidos, son una de las hortalizas más agradecidas. Siembra las semillas a poca profundidad y coséchalos en un mes o poco más. Para tener siempre rabanitos hay que ir sembrando de forma escalonada, una tanda cada tres o cuatro semanas. Les gusta el riego frecuente pero moderado.

Tomate. Es la estrella de cualquier huerto, no hay sabor comparable a un tomate madurado en la mata y recién cogido. Las variedades híbridas y las de tomates cherry son las más fáciles de cultivar. Requieren mucho sol y agua abundante durante el crecimiento pero conviene reducir el riego cuando fructifican para que los tomates resulten más sabrosos. Es recomendable entutorar las plantas e irlas atando conforme crecen para que los frutos no toquen el suelo y evitar que se pudran.

Zanahorias. Germinan lentamente y hay que eliminar las malas hierbas continuamente para que no les hagan competencia a las pequeñas plántulas. Las variedades cortas y redondeadas son las más adecuadas para cultivar en maceta. Se cosechan a partir de dos meses después de la siembra. La tierra debe estar siempre húmeda para evitar que se pongan duras.

Plantas aromáticas. Son muy agradecidas, requieren pocos cuidados y están siempre disponibles para cuando las necesitamos. La mayoría agradecen estar a pleno sol y soportan una cierta sequía sin marchitarse. Como suelen crecer lentamente no necesitan grandes macetas, ni demasiado abono. Aunque algunas son anuales y, por tanto, hay que replantarlas cada año, hay muchas que aguantan varias temporadas. Basta una docena de macetas, que caben incluso en el alféizar de una ventana, para tener acceso a una amplia gama de aromas y sabores deliciosos con los que aderezar nuestros platos. Algunas de las aromáticas más apreciadas en la cocina y de fácil cultivo son perejil, salvia, hierbabuena, romero, tomillo, cilantro, orégano, albahaca, ajedrea, laurel, estragón y cebollino.