Santuarios animales - Ocas

Santuarios animales

Próxima parada: el paraíso

Animales maltratados o destinados al matadero son rescatados y acogidos en lugares donde reciben amor y libertad para campar a sus anchas

Paula González

Hay historias esperanzadoras sobre rescates que no salen en los medios todos los días. En un mundo cada vez más globalizado donde las fronteras han encogido, a pesar de que muchos sigan obstaculizando el transitar de quienes buscan asilo, huyen de forma anónima otro tipo de refugiados que escapan a los telediarios.

Sus vidas, como la tuya, como la mía, son lo más preciado que tienen y sufren, de forma individual y colectiva, la opresión sistemática de las industrias. Sus historias comienzan de distintas formas, pero todas desembocan en el amparo protector de un hogar llamado «santuario».

Qué son los santuarios. Pese al nombre, estos hogares no guardan relación con la religión. Son fincas donde conviven diferentes especies de animales rescatados de un pasado de abuso, explotación o abandono. Allí hay personas que cuidan de ellos.

Atención médica. Como la mayoría de animales llega en una situación delicada de salud, en los santuarios reciben cuidados veterinarios, primeros auxilios y atención personalizada para mejorar su calidad de vida. Por eso, no es extraño ver a ovejas en sillas de ruedas o carneros con prótesis especiales para facilitar su movilidad. Se trata de hacer la vida más fácil y placentera a quienes llegan con heridas físicas y secuelas psicológicas.

Las comodidades que merecen. La calidez de sus dormitorios, la paja fresca o la viruta mullida, contrasta con el frío cemento de las inhóspitas jaulas. Muchos de estos animales nacieron en una granja sin haber podido pisar nunca la hierba o sentir el frescor del rocío en sus caras.

Ante una labor ingente

En un santuario pueden llegar a convivir 300 animales diferentes y, aun así, las cifras son escalofriantes: entre 800 y 850 millones de animales, según la FAO, se matan cada año en el Estado español para consumo.

De dónde se rescatan. Los animales pueden proceder de los cubos de basura de un matadero, decomisos, abandonos, atropellos, accidentes de camiones… En comparación, los rescatados no son tantos, pero sí muchas las bocas que alimentar.

Santuarios animales - Qué son

Falta de ayudas. En estos reductos del paraíso lograr la financiación necesaria es una ardua tarea. La mayoría sobrevive gracias a la solidaridad de sus socios, madrinas y padrinos. La situación de riesgo constante (si un centro cerrase, el resto se verían obligados a acoger a sus animales) los hace ser más imaginativos y casi todos tienen tienda y un departamento de eventos para recaudar fondos.

En nuestro país apenas tenemos cultura de donación y se hace complicado subsistir sin ayudas públicas.

Dolor con nombres propios. Inés Trillo, del santuario gallego Vacaloura, nos expresaba la impotencia que sentía al morir Susana, una gallina rescatada: «cuando quieres ayudar a alguien a curarse y no tienes los medios necesarios a tu alrededor, echas en falta más manos, interés, investigación, recursos... se intensifica el amargo sabor de la muerte».

Activismo en marcha. Para echar una mano a muchos de estos santuarios, se creó en febrero la Fundación Alma Animal. Javier Navarro y su equipo ampliaron su pequeña asociación de defensa a los animales, situada en Albacete, para dar soporte económico a quienes quieran formar parte de esta alianza común. Además, varios activistas y abogados intentan conseguir que los santuarios sean reconocidos como figura legal propia.

Muchas alegrías

Animales felices. Mientras los voluntarios organizan mesas informativas a pie de calle, escriben libros que ayudan a los niños a educar su empatía inherente o montan eventos, los animales permanecen ajenos al trajín comprometido de los humanos que se empeñan en cambiar el mundo.

Si paramos un momento, disfrutaremos viendo a los corderos brincando, a las cabras subidas sobre las furgonetas, a los patos chapoteando en los estanques, a las gallinas tomando baños de sol o a los cerdos hozando en el barro en busca de tesoros escondidos.

Un vínculo único. A pesar de las dificultades, las fundadoras y cuidadores de estos santuarios viven momentos únicos con todos ellos. Todas las especies establecemos lazos afectivos y duraderos, cualquiera que haya convivido con un animal lo sabe. Así, Samuel, un ternero que vive en el santuario gerundense Gaia, persigue a Ismael en cada tarea que realiza.

Tampoco es extraño ver a la minúscula Gota, una rata del tamaño de una caja de cerillas, desayunar asomada por la manga de la bata de Elena Tova, fundadora del santuario El Hogar Provegan. Para otras personas, Samuel sería un bonito par de zapatos y Gota una molestia a la que echar matarratas; para Elena e Ismael son un miembro más de la familia.

Puedes visitarlos

Los santuarios realizan una exhaustiva labor de concienciación. En las visitas guiadas que ofrecen para que la gente los conozca más de cerca, cada animal ejerce de embajador de su propia especie. Es difícil volver a comer foie una vez que Parchís, una oca que vive en el santuario Wings of Heart, saluda con simpatía y te acompaña a todas partes durante la visita.

Hacia un mundo mejor. Estos animales no lo saben, pero gracias a que la gente puede llegar a conocerlos, están cambiando poco a poco el curso de la historia, la historia de una sociedad más compasiva, justa y solidaria con todos, con ellos también.

suscribete Julio 2017