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Biodiversidad

S.O.S Abejas. Sin ellas no hay vida

Polinizan las flores y nos permiten obtener la mayoría de los alimentos, pero las estamos envenenando. Debemos involucrarnos en frenar su desaparición

Montse Cano

"Si la abeja desapareciera del planeta, a la humanidad solo le quedarían cuatro años de vida". Esta rotunda sentencia, atribuida a Albert Einstein, sirve de aldabonazo para que comprendamos la vital importancia de este pequeño insecto. A pesar de que la mayoría de nosotros asocia la abeja solo con la miel y otros productos de la colmena, en realidad es el principal polinizador en la naturaleza.

Las abejas son las que se encargan (junto con el viento, el agua y otros animales) de transportar el polen que necesita la flor para quedar fecundada y renovar así semillas y frutos. Frente a otros insectos (abejorros, avispas, mariposas, polillas, escarabajos...), las abejas silvestres y las domésticas efectúan el 80% de la polinización de las plantas en todo el mundo. Un ejemplo para entender su fundamental papel en el ciclo de la vida: un campo de almendros requiere de al menos cinco colmenas por hectárea para proveernos de nutritivas almendras.

El declive de las abejas

La trágica noticia es que las abejas están desapareciendo de nuestros campos. Fueron los apicultores los primeros en dar la señal de alarma al comprobar que en sus colmenas disminuía drásticamente el número de poblaciones sin saber cuál era la causa. ¿Alguna enfermedad específica, algún parásito, la contaminación ambiental?

Cóctel mortal. Los científicos llevan años investigando este drama y concluyen que las abejas están en declive por una combinación de factores: por la disminución de su alimento, infección de ácaros y otras enfermedades, sequías, debido a la contaminación del aire, al cambio climático... Pero lo que más daña a las abejas son el envenenamiento por pesticidas y la pérdida de hábitat natural donde alimentarse.

Hay cien especies de cultivos que proporcionan el 90% de los alimentos mundiales, y 71 de ellos los polinizan las abejas

Alarma en todo el mundo. Una de cada diez especies de abejas está en peligro de extinción en Europa, según un reciente informe de la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (UICN). Los apicultores denuncian la alta mortandad continuada en sus colmenas, que en España sería de más del 20%, y en otros países europeos, del 30 al 35 % e incluso el 50%. Apicultores estadounidenses dan testimonio de una pérdida del 90% en sus colmenas.

8 plantas que gustan mucho a las abejas

Salvar a los polinizadores

8 plantas que gustan mucho a las abejas

¿Nos quedaremos sin alimentos?

Zanahorias a precio de oro. De continuar esta mortandad, el problema no es quedarse sin miel, sino sin muchos de nuestros alimentos hortícolas básicos. ¿Imaginas una dieta sin legumbres o sin sandías en verano? Pues preparémonos para vivir sin leguminosas, zanahorias, berenjenas, calabazas, calabacines, coles, o frutas como los kiwis, las sandías, los melocotones o los melones, gramíneas para forraje del ganado...

Aunque no lleguen a desaparecer, su producción podría ser tan baja que los tengamos que pagar a precio de caviar. El 84% de los alimentos de la huerta dependen de la polinización los insectos, con la abeja como la reina de todos ellos. Hay cien especies de cultivos que proporcionan el 90% de los alimentos mundiales, y 71 de ellos los polinizan las abejas, advierte la Organización para la Agricultura y la Alimentación de Naciones Unidas.

De entre todos los peligros que amenazan a estos pequeños insectos polinizadores, el envenenamiento por pesticidas es el más sangrante

Pérdida económica. Según Greenpeace, la producción de estos alimentos podría caer hasta un 90% e, incluso, llegar a desaparecer. «Se ha estimado en 153.000 los millones de euros la contribución anual directa de las abejas a la economía mundial» -explica a Cuerpomente el naturalista y periodista Joaquín Araújo. «Como siempre, estas valoraciones quedan seriamente lisiadas por el utilitarismo. Porque los servicios indirectos y, todavía más, los estímulos a nuestra curiosidad resultan sencillamente incuantificables. La actual disminución ya es una verdadera tragedia para el conjunto de los paisajes y de lo que en ellos sucede».

Mueren envenenadas

Adictas a los pesticidas. De entre todos los peligros que amenazan a estos pequeños insectos polinizadores, el envenenamiento por pesticidas es el más sangrante. Mueren por el efecto de insecticidas como los neonicotinoides y otros, pero también también se ven afectadas por los fungicidas, que eliminan su flora bacteriana, y los herbicidas, que acaban con las «malas hierbas», un alimento necesario para las abejas.

Con toda la comunidad científica en alerta roja y las campañas ecologistas exigiendo soluciones, la Unión Europea se vio obligada en 2013 a aprobar una moratoria de dos años en el uso tres de pesticidas neonicotinoides (y agregó a la lista más tarde otro más, el fibronil no neonicotinoide), que debe ser renovada este año.

Este tipo de plaguicidas afectan especialmente a los insectos polinizadores y, para mayor desgracia, las abejas se sienten especialmente atraídas por el néctar de las plantas que los contienen. Se han convertido para ellas en una droga, como el tabaco para los humanos, y prefieren las flores rociadas con esos tóxicos.

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