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Ética y sostenible

Vive la nueva moda consciente

Las alternativas saludables y respetuosas con la vida que vale la pena apoyar, ¿las conoces todas?

Lorena Ortiz H. Alcázar

Es probable que alguna prenda que llevas puesta ahora mismo contenga sustancias que perjudican tu salud. Da igual si es cara o barata, si es de una marca conocida o es de mercadillo. Puede contener compuestos como el nonilfenol etoxilado y los ftalatos que alteran el sistema hormonal y que pueden estar en el inicio del desarrollo de cánceres y otras enfermedades.

En la ropa para niños. Según la investigación de Greenpeace «Pequeños monstruos en tu ropa», que en 2014 analizó hasta 82 prendas infantiles (camisetas, zapatos, bañadores…), la mayoría contiene agentes químicos peligrosos. Un 94% de las prendas con dibujos impresos contiene ftalatos y, el 61%, nonilfenoles.

Prendas deportivas e insanas. El calzado y la ropa o los sacos de dormir impermeables, muy usados por los deportistas que no temen al mal tiempo, están llenas de perfluorados, unos compuestos que perjudican al hígado y alteran los sistemas reproductivo y hormonal. Por otro lado estas sustancias permanecen como contaminantes en el medio ambiente durante muchos años.

Ensucian el entorno. Además de los efectos negativos sobre la salud, la industria textil y de la moda causa un gran impacto ambiental durante la producción y transformación de las materias primas. Por ejemplo, para obtener algodón se emplean cantidades enormes de pesticidas perjudiciales (7 de los 15 pesticidas más utilizados en los cultivos de algodón son posibles o conocidos agentes cancerígenos). Las fibras sintéticas, por su parte, proceden de la contaminante industria del petróleo. Las telas artificiales tienen a su vez una escasa capacidad para permitir la transpiración y producen reacciones alérgicas. Alrededor de un 10% de la población sufre alergia a algún tipo de fibra sintética.

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Derechos humanos y animales

Explotación y sufrimiento. Las industrias textiles también son las mayores empleadoras de mano de obra infantil o adulta en condiciones injustas y, en el caso de las materias primas de origen animal, están relacionadas con el sufrimiento y la muerte innecesaria de seres vivos.

El problema del cuero. China e India son los principales productores mundiales de cuero, que a menudo se obtiene y se trata sin respeto a los derechos de los animales y causando un gran impacto en la naturaleza. El curtido es un proceso muy contaminante: se utilizan alrededor de 500 kilos de productos químicos (cromo y otros metales pesados, ftalatos, etc.) para el procesamiento de una tonelada de cuero crudo y un 85%, si no se trata adecuadamente, acaba vertiéndose en el entorno.

Prendas limpias y éticas

Consumo responsable. Implica elegir prendas y complementos libres de sustancias tóxicas, con impacto ambiental reducido y fabricadas en condiciones dignas.

Empresas comprometidas. La Pasarela Detox («Detox Catwalk», en internet) es una campaña permanente de Greenpeace que sigue el compromiso de las empresas con la eliminación de las sustancias tóxicas de las prendas. 17 empresas ya han realizado acciones en este sentido. En la Pasarela Detox se puede investigar el comportamiento de las principales marcas.

Fibras ecológicas. Las fibras vegetales (algodón, lino, cáñamo, bambú) de producción ecológica, que evita el uso de sustancias tóxicas, permiten confeccionar todo tipo de prendas de calidad. La certificación GOTS (Global Organic Textil Standard) es la principal garantía a nivel internacional de que se han respetado los métodos ecológicos en todas las fases de producción. Asegura, incluso, que se han cumplido unos criterios sociales mínimos. En el caso de la lana, también asegura que la esquila ha sido respetuosa. Otras certificaciones son la IVN Best Naturtextil y la menos exigente «flor ecológica» europea.

A partir de la celulosa. Las fibras obtenidas de la madera se presentan a menudo como naturales y ecológicas, pero no son todas iguales. Para obtener rayón y viscosa se usan disolventes contaminantes. En cambio, el lyocell es de producción más limpia.

El hallazgo del Piñatex. Carmen Hinojosa conoce bien los problemas ambientales de la industria del cuero, pues trabajaba en ella, en Filipinas. Allí vio que en los trajes tradicionales se utilizaban hojas de piña y se le ocurrió investigar las posibilidades de esta planta. El resultado ha sido una nueva fibra, Piñatex, con un aspecto y propiedades similares al cuero, y sirve para crear zapatos, chaquetas o bolsos. Grandes empresas se han interesado por este nuevo material. Fruitleather, que se obtiene de la fruta desechada en los mercados, es otra alternativa desarrollada por estudiantes de Rotterdam.

Estilo de vida

Además de conocer los materiales y las empresas que ofrecen los productos más sostenibles y éticos, podemos incorporar ciertos hábitos.

Recurre a la segunda mano. La ropa usada siempre es más sostenible. Puedes encontrarla en tiendas de ONG, mercadillos, negocios vintage y aplicaciones digitales de trueque. La ropa que no uses puedes intercambiarla o regalarla.

Hazlo tú mismo. En revistas e internet encontrarás tutoriales para confeccionar tu propia ropa y vestir tu moda. Recuerda que la ropa también se puede arreglar cuando se rompe o se cambia de talla.

Compra reciclado. Si consideras que la mejor opción es una prenda de material sintético, derivado del petróleo, elige marcas que recurran al reciclaje para reducir su impacto ambiental. Algunas firmas fabrican zapatos veganos o bolsos sintéticos con polímeros procedentes del reciclaje de botellas de plástico.

No olvides el Comercio Justo. Las tiendas físicas y virtuales de ONG como Setem o Intermón ofrecen productos fabricados por cooperativas en condiciones dignas y con métodos ambientalmente limpios.

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