Documental empatía

Cine activista

Documental Empatía: ¿por qué nos comemos a unos animales y a otros no?

En Empatía, Ed recibe el encargo de realizar un documental sobre veganismo. Invita al espectador a replantearse hábitos personales y sociales.

Paula González

"Los contadores de historias tenemos estas cosas: necesitamos creer en lo que contamos". Esta es una de las frases que abren el documental Empatía.

Su protagonista, Ed Antoja, es también su director y necesitaba comprender mejor para enfrentarse a la tarea de explicar lo que le sucede a los animales en las cuatro grandes áreas de explotación animal: alimentación, vestimenta, entretenimiento y experimentación.

Ed se enfrenta al reto de hacer de sí mismo el personaje del documental para que el proceso de asimilar el veganismo tenga mayor dimensión. "Al igual que a mí, a la mayoría de personas no nos llega información sobre cuáles son las consecuencias que nuestras acciones del día a día tienen en el resto de animales", dice Ed.

"Muchas personas creen – como yo creía – que ordeñar a las vacas es una forma natural de aliviarlas, por ejemplo".

Jennifer Berengueras, amiga de Ed y activista por los derechos de los animales, irá guiando a Ed a lo largo de todo el proceso de toma de conciencia: la ropa de cama está hecha con plumas de aves, los zapatos y cinturones son de piel, el champú está experimentado en conejos o perros y el jersey o trajes que viste son de lana.

Todo eso sin salir de casa y tras haber vaciado la nevera de productos cárnicos, peces, lácteos y huevos.

Documental Empatía: una dolorosa realidad

Pero primero, antes de la concienciación y la acción, hay que recopilar la información. Poner los datos encima de la mesa para evidenciar una realidad muy dolorosa, y el documental consigue hacerlo incluso con un toque de humor.

Ed asegura: "No queríamos juzgar ni incomodar a nadie. Al fin y al cabo, yo mismo partía del mismo lugar que muchos espectadores a los que queremos llegar".

Para lograr este suave equilibrio entre emoción y rigor, el documental cuenta con activistas por los derechos de los animales, expertos en etología, derecho animal, ética, psicología, ciencias ambientales o antropología.

Filósofos y profesores de universidad como Peter Singer, Ursula Woolf, Jorge Riechmann o Pablo de Lora, hacen hincapié en la desinformación y en cómo la sociedad está insensibilizada ante el dolor de los animales.

El humanista Jorge Riechmann habla incluso de "narcisismo de especie", mientras que el director del documental, tras visitar un santuario de animales rescatados en Tarragona, comprende que "desde un punto de vista de la capacidad de sentir, sufrir, ser empáticos o cariñosos, no son diferentes a perros y gatos, por ejemplo, ni tan diferentes a nosotros".

Las creencias no se cambian fácilmente

¿Qué ha sucedido para que nos tengamos en una cúspide biológica adaptada a nuestras necesidades?

El proceso de toma de conciencia para Ed ha sido clave: "Adoptamos un sistema de creencias que damos como bueno y único. En este sentido, en la película, mi propia madre representa la carga cultural y las tradiciones que muchas veces aceptamos como válidas sin plantearnos si lo son desde una perspectiva moral por todo lo que suponen".

La doctora en psicología social Melanie Joy, de la universidad de Boston, tiene una sólida respuesta a esta pregunta: el carnismo. Este sistema de valores se sustenta en una creencia falaz extendida en todo el mundo: comer animales es natural, normal y necesario.

Muchas voces en defensa de los animales

Escenas cotidianas del mundo de Ed se mezclan con las voces de quienes defienden a los animales. Mariví Vaquer, psicóloga educativa y presidenta de Profesionales para la Defensa informe Animal (PRODA) explica cómo desde que somos pequeños, vamos integrando hábitos de forma progresiva a nuestro desarrollo moral.

Se suman las voces de Samuel Martín Sosa, biólogo y miembro de Ecologistas en Acción; Roger Duaso, científico marino que también participó en el documental Blackfish; la antropóloga Mercedes Cano o la doctora y experta en el estudio de la violencia hacia humanos y animales Núria Querol i Viñas.

Todas ellas con el objetivo de conquistar los terrenos de la ciencia y el conocimiento para ponerlos al servicio de un mundo mejor. "Nadie estaría a favor de esto si lo viese", comenta una amiga de Ed.

En una de las escenas del documental, Ed invita a su casa a su círculo de amigos más allegados y a Jenny y a Giovanna Constantini de Fundación por el Asesoramiento y Acción en Defensa de los Animales (FAADA), asociación coproductora del documental.

Tras una animada cena en la que también han dispuesto platos veganos para que los comensales prueben, se quedan solo los más valientes a visionar algunos vídeos sobre granjas y mataderos. Sin mostrar imágenes explícitas del proceso, Ed confiesa que lo que más le impactó de matarifes y ganaderos es la forma "como se refieren a los animales, considerándolos en primer lugar objetos productivos".

Una pregunta incómoda

A Ed ahora le encanta la tortilla de patata sin huevo y está incorporando nuevos hábitos alimenticios: "he descubierto cosas aparentemente tan comunes (pero que antes no consumía) como el jengibre, el aguacate, o recetas deliciosas con lentejas".

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El documental no da puntada sin hilo, e incluso una de las decisiones que Ed entiende como válidas desde un principio –dejar a un perro o un gato en una protectora de animales como un acto de consideración y bondad–, Jenny, su antagonista, lo cuestiona con firmeza: "dejar al perro en la protectora es abandonar igual".

Ed recuerda entonces a su perra Sammy, cuya custodia cedió a unos amigos, y comenzó a entender que nunca sería capaz de comer chuletas de cerdo Sammy o croquetas de pollo Sammy. El director, igual que en su momento reflexionó la doctora Melanie Joy, se hace la misma pregunta a la que, con suerte, llegará también el espectador:

¿Por qué nos comemos a unos animales y a otros no?

Empatía ha sido producido por la Fundación de Ayuda y Asesoramiento de Derechos Animales (FAADA) y la productora La Diferencia. Se estrenó el 7 de abril en cines de Madrid, Zaragoza, Alicante, Barcelona, Las Palmas, Lérida o Valencia y quieren llevarlo a tantas ciudades como sea posible.

Desde FAADA están contentas con la acogida del documental. Su directora, Carla Cornellá, sabe que "las acciones en beneficio de los animales tendrán más éxito si se promueven soluciones estratégicas que beneficien a todas las partes implicadas y si se resuelven los conflictos desde el respeto y la cooperación".

Y concluye: "Invitamos a las personas a comprometerse cambiando los hábitos de vida y queremos acompañarles en el proceso a través de los recursos en nuestra web ACTÚA: faada.org/actua".

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