sal negra kala namak

Condimento sorprendente

¿Has probado la sal negra del Himalaya?

La sal negra del Himalaya o kala namak aporta a los platos el sabor del huevo a pesar de ser un mineral. Además, contiene menos sodio y ayuda a digerir.

Yorgos Ioannidis

Recuerdo el día que llegó a mis manos una pequeña bolsa con unas minúsculas pirámides de sal negra o kala namak. Llevaba entonces poco tiempo como chef del primer restaurante crudivegano en España e iba de sorpresa en sorpresa con los nuevos alimentos y condimentos que iba conociendo.

Pero aquello era diferente: probé la sal y sentí algo sorprendente: ¡una sal que huele y sabe a huevo!

Desde entonces se convirtió en uno de los ingredientes más empleados en mi cocina y me dediqué a aprender todo lo que pude sobre ella, pues no solo se utiliza en la cocina, sino también en la medicina tradicional india y en las áreas de cosmética natural y cuidado personal.

Esta sal procede del sudeste asiático, donde se la conoce con diferentes nombres. El más corriente es sal negra del Himalaya o kala namak en urdu e hindi, biit lobon en bengalí y birai nun en nepalí.

La materia prima se obtiene de halita natural en minas de Bangladesh, India, Nepal o ciertas cordilleras del Himalaya, o de salinas artificiales de esos países.

En su mayor parte es cloruro de sodio, pero tiene además trazas de compuestos –que le otorgan sus características tan inusuales– como el sulfato de sodio, bisulfato de sodio, cloruro de potasio y sulfuros diversos.

El elevado contenido en azufre da a esta sal su característico sabor a huevo

El olor se debe a sus compuestos de sulfuro y el color natural, un violeta o rosado al hierro (greigite). En la elaboración tradicional de la sal negra se introducía la materia prima en recipientes cerámicos junto a semillas, cortezas y otros ingredientes; luego se sellaba y se horneaba 24 horas en hornos de carbón.

Hoy el proceso se ha modernizado y el producto final puede variar mucho. No hay que confundirla con la sal negra de Hawaii, de origen y composición diferentes: con un sabor algo avellanado, se forma por disolución de rocas volcánicas ricas en carbón activo en el agua de estanques.

La sal negra del Himalaya es un condimento diferente y sorprendente

En el sureste asiático se usa la sal negra del Himalaya como condimento de aperitivos salados (chaats, o masas fritas con ingredientes variados), en chutneys, ensaladas, todo tipo de frutas, raitas (condimento hecho con yogur) y otros preparados.

En la cocina vegana y crudivegana occidental, esta sal ocupa un lugar privilegiado porque podemos incluirla en muchas recetas para lograr un toque exótico y gourmet, como en las tortillas veganas o incluso en unos scrambled eggs (huevos revueltos típicos del desayuno inglés y norteamericano).

Presentar y ofrecer estos platos es una gran sorpresa y una alternativa gustativa para quienes no consumen proteínas animales. Pero no podemos limitarnos a la cocina vegana.

En cualquier plato y comida usar kala namak es una decisión sabia si queremos cuidarnos evitando las desventajas de la sal blanca (de origen industrial). Aunque eso sí, conviene conocer su origen porque se producen sales negras sintéticas con ingredientes más o menos parecidos a la original o incluso se venden como sal negra escamas de sal común teñidas con carbón.

Pruébala en tu cocina

La sal negra del Himalaya se puede añadir fácilmente a platos veganos o vegetarianos para darle el sabor del huevo a la textura del tofu o el seitán. También sirve para "ahumar".

Huevos veganos

Este plato se elabora mezclando nata de leche de avena, seitán, sal negra del Himalaya y pimienta.

Se bate bien para que el seitán quede espeso y luego freímos en una sartén con un poco de aceite de oliva.

Pasta ahumada a la sal

En un bol mezclamos dos tazas de harina de guisantes, media taza de agua y un poco de bicarbonato y sal negra del Himalaya.

Trabajamos la masa y luego la extendemos hasta que quede bien fina y la cortamos en tiras. Se hierve durante cinco minutos y ¡listo!

¡Una pasta con el aroma ahumado que aporta el azufre de la sal!

Con menos sodio y más saludable

La sal negra del Himalaya tiene menos poder salador que la sal blanca y contiene menos sodio en su versión original. Por eso puede ser utilizada por las personas que siguen una dieta baja en sodio, aunque siempre de forma moderada.

No obstante, hay que controlar la etiqueta porque se comercializan fórmulas con sodio añadido para adecuarla al gusto imperante.

La cocina ayurvédica la utiliza habitualmente en sus recetas y en la India suelen aderezarse con ella refrescos de lo más diferente para reemplazar el sodio perdido por el excesivo calor.

En ese país y en otros del sudeste asiático se emplea además como laxante y para mejorar las digestiones, porque puede aliviar el malestar que causan los gases intestinales y el ardor de estómago. Aunque sus usos no se limitan a eso: se emplea también en remedios para mejorar la visión e incluso como un componente esencial de las pastas dentales.

La sal negra es buena para la piel

La medicina ayurvédica emplea la sal negra del Himalaya desde hace más de dos mil años. Por su contenido en sodio y azufre actúa como un desinfectante natural.

También se considera muy digestiva y, aplicada en las raíces del cabello dos o tres veces por semana, constituye un buen remedio frente a la caspa.

Disuelta en el agua del baño alivia asimismo los problemas de piel seca, eccema o psoriasis.

Etiquetas:  Vegano Alimentación

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