Guía de alimentos

Almendra

Como todos los frutos secos, la almendra aporta una buena cantidad de calorías (unas 170 cal por 30 g), sin embargo no engorda, disminuye el azúcar en la sangre y como  está conformada por grasas monoinsaturadas (65%) y poliinsaturadas (26%), como el aceite de oliva, reduce los niveles de colesterol ‘malo’. Además proporciona antioxidantes que previenen todo tipo de enfermedades y contribuye a mantener la salud del sistema músculo-esquelético gracias a la presencia de calcio, magnesio y fósforo. En 30 g (15 o 20 almendras), el calcio cubre el 8% de las necesidades diarias, aunque se asimila la mayor parte: el magnesio el 22% y el fósforo el 20%. Es un alimento valioso para personas que no consumen lácteos. 

 

Rica en vitamina E y muy saciante
La almendra es uno de los frutos secos más ricos en la antioxidante vitamina E, que la cáscara ayuda a proteger, y aporta pequeñas dosis de varias vitaminas del grupo B. Está especialmente indicada para diabéticos y personas obesas, que pueden disfrutar de postres elaborados con su harina. Diferentes estudios científicos demuestran que su consumo habitual disminuye la concentración de azúcar en la sangre. Y aunque es un alimento calórico, no favorece la obesidad. Se ha demostrado que aun obteniendo de las almendras 320 calorías diarias durante seis meses no se produce un aumento de peso. La razón es que su contenido en hidratos de carbono –sacarosa– es muy bajo (3,7%) y el de fibra alto (15,2%), lo cual favorece la sensación de saciedad y facilita el tránsito intestinal.

La forma más sana de consumirlas es enteras y frescas, ya que parte de sus nutrientes se pierden si se tuestan o se someten a cualquier otra elaboración con calor. La leche de almendras es un alimento delicioso e interesante para la dieta, sobre todo la de los niños. Únicamente es necesario vigilar que la proporción de azúcar añadido no sea excesiva.

 

Delicia gastronómica
Las posibilidades de la almendra, tanto en repostería como en la cocina salada, son tan enormes que no resulta nada extraño que el almendro sea el árbol de fruto seco más cultivado en el mundo.

Un aperitivo gana mucho con almendras, ya sean al natural, para aprovechar todas sus propiedades, tostadas o saladas. Es asimismo la protagonista de muchos dulces tradicionales, como la tarta de Santiago, el turrón o el mazapán.

 

Ensaladas crujientes
Crudas o tostadas, enteras o trituradas, las almendras son un excelente recurso en los platos salados. Pueden emplearse en rellenos de verduras, guisos variados o en recetas de arroz y otros cereales. Trituradas, enriquecen y dan consistencia a croquetas de todo tipo, como las de mijo, un cereal con el que hacen muy buenas migas.

Combinan con la mayoría de las frutas frescas y verduras de hoja verde: berros, canónigos, espinacas o achicoria y en las ensaladas casan con los quesos, especialmente los tiernos.

Fileteadas, en astillas o trituradas son un buen motivo decorativo muy utilizado en repostería o en la preparación de platos sofisticados. Por otra parte, la harina de almendras es un excelente espesante para dar consistencia a todo tipo de caldos, salsas y estofados.