Guía de alimentos

Frutas del bosque

Ricas en vitamina C, hierro y taninos, las bayas silvestres, como las frambuesas, los arándanos, las moras, las grosellas o los madroños son un regalo para el paladar y la salud, especialmente para los niños, que son los que más disfrutan cuando pueden participar en vivo y en directo de su recolección en plena naturaleza. 

Un delicioso surtido
• Frambuesas:
 parientes cercanos de las moras, tienen un sabor algo más ácido y delicado, con menos pepitas. Son ricas en hierro (1 mg/100 g) y vitamina C (25 mg). La parte medicinal son sus hojas, más que las bayas, que son ricas en principios astringentes. Se recomienda su uso en caso de faringitis (gargarismo de las hojas), en el tratamiento de la diarrea y como tonificante en el embarazo y posparto.

• Fresas: las fresas son ricas en hierro (1 mg/100 g), magnesio, potasio y sodio. Se recomiendan en curas depurativas y también están indicadas en caso de reumatismo, ya que, además de ejercer un efecto limpiador, ofrecen cierta actividad antiinflamatoria. Remineralizantes y desintoxicantes, destacan por su contenido en vitamina C (100 g satisfacen las necesidades diarias) y en ácido fólico.

• Arándanos negros: se utilizan para hacer compotas y jaleas. Son muy útiles en afecciones del sistema circulatorio, como las varices o las hemorroides. Las hojas se pueden tomar en infusión y se recomiendan como tónico astringente y antiséptico, así como en el tratamiento complementario de la diabetes. Los frutos también se aconsejan en el tratamiento de esta enfermedad.

• Mora de árbol: aunque externamente los frutos de la morera se parecen a los de la zarzamora, no tienen nada que ver. La mora de árbol es más grande y alargada. Puede ser de dos colores: la mora blanca, sin pigmentos, y la mora negra, muy pigmentada. A nivel nutritivo, las moras son ricas en ácidos orgánicos. Botánicamente, la formación de la mora de árbol es diferente a las del género Rubus (moras y frambuesas); porque mientras en ésta cada drupa proviene de una minúscula flor, en el género Rubus toda la mora proviene de una única flor compuesta.

• Arándanos rojos: son el fruto de un arbusto bajo, originario de la costa este de los EE.UU. Estas bayas contienen una gran cantidad de ácido tartárico, por lo que raramente se consumen crudas. En cambio, son deliciosas para hacer mermeladas, jaleas y salsas. Estas bayas secas se consumen igual que las pasas. Se recomiendan en el tratamiento de las infecciones urinarias de repetición, teniendo además un efecto vasodilatador común a muchas otras frutas del bosque por su alto contenido en antocianidinas.

• Grosellas rojas: las grosellas rojas tienen las mismas propiedades que las negras, pero al estar dotadas de menos pigmento oscuro, su contenido en antocianidinas y en vitamina C es algo menor. Deliciosas gastronómicamente y algo más ácidas que las negras, son recomendables por sus virtudes digestivas y como descongestionantes del hígado, además de resultar excelentes para calmar la sed, abrir el apetito y estimular las defensas del organismo.

• Mora: rica en ácidos orgánicos, fibra, pigmentos y taninos, ofrece cantidades significativas de vitamina C (10 mg/100g), calcio (36 mg) y una de las dosis de hierro más elevadas entre las frutas (1,6 mg por cada 100 g), una combinación que la hace útil en caso de anemia. También aporta ácido fólico y vitamina B3, muy beneficiosas para el sistema nervioso. Ayuda además al sistema inmunitario y es útil en caso de diarrea.

• Grosella negra: estimula el sistema hormonal y se puede utilizar como tónico circulatorio. Es cinco veces más rica en vitamina C (190 mg/100 g) que la roja (36 mg).

• Madroño: sus hojas ayudan a prevenir las infecciones urinarias.

• Escaramujo: el rosal silvestre tiene 20 veces más vitamina C que la naranja. Se toma en infusión.