Guía de alimentos

Frutas exóticas

Del alquequenje, el lichi, el maracuyá y el resto de frutas procedentes de diferentes puntos del planeta que empiezan a ser comunes en nuestros mercados, nos sorprenden sus formas, sus texturas y su delicado sabor, pero sobre todo, su riqueza vitamínica y mineral interior. La mayoría aportan cantidades significativas de las antioxidantes vitaminas C y A, así como del grupo B, sobre todo B1, tiamina, y B3, niacina. En cuanto a minerales, destaca la presencia de hierro, magnesio, fósforo y potasio. 

 

Tamarillo
Perteneciente a la familia de las solanáceas, al igual que la patata y el tomate, guarda ciertos parecidos con este: tiene una piel lisa y brillante de color rojo cuando está maduro y una pulpa gelatinosa que alberga numerosas semillas. Sin embargo, su sabor es más dulce. Rico en vitamina C, solo puede comerse crudo cuando está totalmente maduro.

Maracuyá
Es una buena fuente de vitaminas C (ya que la ingesta de 100 g cubre el 50% de las necesidades diarias de un adulto), B3 y A, siendo también destacable su aporte de hierro, magnesio y fósforo. Se recomienda en casos de tensión alta y afecciones en la vejiga, próstata y vías urinarias. Conocido también como fruta de la pasión o granadilla, bajo su corteza gruesa y no comestible se esconde una pulpa jugosa y aromática, que alberga en su interior semillas crujientes.

Lichi
Esta fruta dulce pero algo ácida recuerda a la uva moscatel por su textura y sabor. Tiene una «carne» fina y crujiente, de color claro, muy aromática y ligeramente escurridiza, protegida por una piel escamosa y dura de color rojo. Es especialmente rica en vitamina C y resulta beneficiosa para eliminar la tos y tratar problemas glandulares. Sus semillas poseen además acción analgésica.

Carambola
Estos curiosos frutos tienen forma de estrella cuando se cortan en rodajas, lo que los hace especialmente atractivos para utilizar en ensaladas y como guarnición. Su pulpa es crujiente, jugosa y, según las variedades, su sabor oscila entre el dulce y el ácido. Su piel fina y brillante de color verdoso también es comestible. Fresca, esta fruta constituye un alimento ideal por su contenido en vitamina C, calcio, magnesio y fósforo.

Mango
Este sabroso fruto destaca por su elevado contenido nutritivo, ya que una pieza entera cubre el 100% de las necesidades diarias de vitamina C y una décima parte de las de potasio, magnesio y vitamina B1. Es asimismo una excelente fuente de vitamina A y la tercera fruta exótica en riqueza vitamínica, tras el kiwi y la papaya. Entre sus propiedades destaca su poder diurético y laxante. Su pulpa, con un sabor similar al del melocotón y el albaricoque, tiene un intenso aroma cuando está en su punto de madurez, lo que se sabe cuando al apretar ligeramente el fruto, este cede a la presión.

Rambután
Esta pequeña fruta, que recuerda a un erizo con las puntas onduladas, fortalece las defensas porque aporta vitamina C en abundancia, siendo también notable su contenido en hierro y potasio. Su pulpa blanca es parecida a la del lichi tanto por su delicado sabor agridulce, como por su aromático perfume. Resulta deliciosa cuando está madura, lo que se sabe si tiene los pinchos de su corteza erguidos, verdes y sin manchas.

Alquequenje
Es una buena fuente de vitamina C, betacaroteno y vitamina B3 (niacina) y entre sus propiedades medicinales destacan su poder diurético, laxante y antirreumático. Su pulpa agridulce se esconde bajo unos delicados pétalos secos que deben retirarse justo antes de su consumo.

Kumquat
Estas naranjas enanas de forma ovalada son el más exótico de los cítricos. Su piel tierna, aromática y dulce es comestible. Aportan vitamina C y son ricas en pectinas.