Granada

Partir una granada es como abrir un cofre del tesoro. Sus granos rojos poseen nutrientes tan valiosos que conviene aprovechar el otoño para beneficiarse de sus propiedades mientras se disfruta de su exquisito sabor.

La granada es la fruta carnosa del granado (Punica granatum), un árbol pequeño de no más de cinco metros de altura que se aclimata muy bien a zonas semiáridas del Mediterráneo como el olivo o el naranjo.

La visión de un granado en flor es tan hermosa que hasta se ganó el privilegio de formar parte de los famosos jardines colgantes de Babilonia, una de las siete maravillas del mundo antiguo.

Se cree que el granado es originario de Irán, unas tierras que durante siglos fueron el sustento de la antigua civilización persa, y que su cultivo se remonta a tiempos prehistóricos.

España es uno de los principales productores mundiales, después de la India e Irán, y el mayor exportador europeo. Esta producción se concentra principalmente en Alicante y Murcia, donde se dedica cada vez más territorio al cultivo de granadas ecológicas para responder a la creciente demanda de países como Alemania e Inglaterra.

Propiedades de la granada

Pero lo que hace de la granada una fruta singular, con unas propiedades incomparables, es su riqueza en fitoquímicos como flavonoides, antocianinas y elagitaninos. La mayoría de estas sustancias son pigmentos naturales con la función de proteger la planta frente a la luz ultravioleta, las bacterias o los parásitos.

Los antioxidantes de la granada han sido objeto de muchos estudios. Las conclusiones positivas de la mayoría de ellos ha convertido su zumo en un apreciado producto, a la altura del té verde o el arándano.

Beneficios de la granada

La peculiar composición de la granada se asocia con una serie de importantes beneficios para la salud.

En la dieta anticáncer

Las antocianinas de la granada disminuyen la acción de los receptores de estrógeno, lo que ayuda a prevenir cánceres como el de mama. Este efecto lo causan asimismo los flavonoides y es reforzado por la acción sinérgica de otros antioxidantes que evitan el desarrollo de células tumorales.

La granada también se considera útil en la prevención del cáncer de próstata.

Corazón sano

El consumo habitual de granada, tanto en forma de zumo como si se consumen sus deliciosos granos, es una buena forma de reducir el riesgo cardiovascular, ya que previene la concentración y la oxidación del colesterol "malo" (LDL) y mejora la elasticidad de las arterias.

También beneficia al corazón y al sistema cardiovascular su abundancia en potasio que contribuye a regular la tensión arterial.

Es ligera, digestiva y depurativa

Es una fruta hipocalórica, debido a su abundante agua y bajo aporte en hidratos de carbono. Esta cualidad es muy útil en dietas de adelgazamiento, cuando se quiere reducir la ingesta de calorías, pero también en ayunos que tengan como objetivo activar los mecanismos naturales de limpieza del organismo.

Aunque en menor cantidad que la manzana o la pera, la granada también contiene pectina, una fibra soluble que participa en su efecto depurativo.

Además, sus deliciosos granos son una notable fuente de fibra no soluble, que sacia y favorece el tránsito intestinal.

Un bálsamo para el intestino

Su riqueza en taninos hidrolizables ayuda a desinflamar las mucosas del intestino, y su contenido en ácido cítrico la convierte en un buen desinfectante, útil en caso de diarrea infecciosa.

¡Incluso es afrodisiaca!

En la antigua Grecia se atribuía a Afrodita la plantación del primer granado, por lo que su fruta se vinculaba al deseo e incluso se le atribuían poderes afrodisiacos.

Además, la granada, como otras frutas con abundantes semillas, ha sido sobre todo un símbolo de fecundidad y en muchas culturas se ha regalado a los recién casados, una costumbre que aún perdura en algunas regiones de China.

Un estudio de la Universidad de Edimburgo ha comprobado que el zumo aumenta los niveles de testosterona un 30%. Tanto hombres como mujeres notaron un mejora del deseo sexual y del estado de ánimo.

Otros estudios la relacionan con una mejora de la función eréctil, y un aumento de la cantidad y movilidad de los espermatozoides.

Una exquisitez en la mesa

Comer sus granos es una experiencia única, pues al masticarlos estallan en la boca inundándola de un jugo agridulce muy distinto al de cualquier otra fruta.

Los brillantes granos carmesíes son excelentes para decorar ensaladas o coronar un postre, un helado o incluso un pastel salado de verduras.

A los niños les encanta en macedonias con frutas como la pera, el melón u otras más neutras como la manzana. Estas macedonias se pueden enriquecer con unas frambuesas y jugo de naranja o piña.

También son ideales para pincelar de color un muesli, sobre todo si se prepara con dátiles o almendras.

En muchos países árabes es bastante habitual emplear el zumo en la preparación de salsas o utilizar los granos como relleno de diversos guisos. Otras veces se sirven de esta fruta para recubrir algunos pasteles dulces, especialmente de mazapán.

Un ejemplo es la salsa libanesa muhammara, con zumo de granada, pimiento rojo, nueces, ajo, aceite de oliva y pimentón. Esta salsa, muy mediterránea, es tan buena para bocadillo como para mojar bastoncitos de vegetales crudos, como zanahoria o apio.

Cómo desgranarla

Una forma fácil de hacerlo es partir un ejemplar en dos. Se aprieta cada mitad un poco para que se aflojen los granos, se sostiene cada mitad sobre un plato o un cuenco y, con la parte convexa de una cuchara o el mango de mortero grande, se golpea la piel para que se vayan desprendiendo los granos.

Para acabar se retiran los pequeños trozos de membrana blanca, de sabor amargo, que se hayan podido desprender.

Cómo exprimir el zumo

Se puede utilizar el clásico exprimidor manual de naranjas y luego colarlo, ya que los utensilios eléctricos, como las batidoras, rompen en exceso la estructura de los granos, y podrían dejar un sabor amargo.

Este zumo se puede tomar tal cual, con un poco de limón u otros jugos como el de manzana, uva o zanahoria. Además sirve para preparar salsas, helados o gelatinas con agar-agar.

Disfruta de la granadina

Con él también se puede preparar la clásica granadina, un jarabe de granada más o menos espeso que se elabora reduciendo al fuego una mezcla de jugo con azúcar y un poco de zumo de limón.

La granadina se puede tomar como refresco, diluida con agua fría o con hielo picado, o emplear para regar macedonias o preparados de repostería y ensaladas.

Consejos de compra

Las granadas empiezan a aparecer en el mercado a mediados de septiembre, pero es en otoño cuando se encuentra en su máxima plenitud y se pueden adquirir los ejemplares más jugosos y económicos.

Se puede saber que son jugosas si se sienten pesadas para su tamaño y tienen la piel bien tersa, de un color vivo con matices marrones.

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