Guía de alimentos

Granada

Su árbol es símbolo de fecundidad y amor, y cuando se abre uno de sus frutos, sus granos de color rojo intenso desvelan sus valiosos nutrientes. La granada es una fruta hipocalórica, por lo que es muy útil en dietas de adelgazamiento y en ayunos depurativos. Es rica en fibra no soluble, que sacia y favorece el tránsito intestinal. Contiene pequeñas cantidades de minerales, como fósforo, magnesio, calcio y hierro, pero sobre todo aporta manganeso, activador de numerosos procesos enzimáticos. Además, proporciona potasio en buen equilibrio con el sodio, lo que le da un moderado efecto diurético. La granada contiene, por otra parte, cantidades apreciables de vitaminas del grupo B (B1, B2, B3) y C. Esta última es muy estable gracias a la presencia de ácido cítrico.

 

Poder protector
El zumo de granada es uno de los antioxidantes naturales más potentes que se conocen, por encima incluso del de uva, el de arándano o el té verde.

• La granada es un alimento tónico y vigorizante que ayuda a levantar el ánimo.
• Refuerza las funciones del hígado y de los riñones.
• Conviene a personas con problemas cardiovasculares por su efecto hipotensor, o bien con un sistema digestivo delicado, pues es fácil de digerir y contribuye a regenerar la flora.
• Depura la sangre y ayuda a combatir la artritis y la gota.
• La granada es asimismo un gran cosmético natural, tanto si se bebe su zumo como si se aplica externamente, ya que nutre, protege y da elasticidad a la piel, retrasando su envejecimiento.
• Su riqueza en taninos hidrolizables ayuda a desinflamar las mucosas del intestino, y su contenido en ácido cítrico la convierte en un buen desinfectante, útil en caso de diarrea infecciosa.
• Tonifica el sistema nervioso y las hormonas sexuales.
• Pero sobre todo es uno de los mayores protectores celulares que existen gracias a su poder antioxidante.

 

Una exquisitez en la mesa
La granada ofrece posibilidades insospechadas en la dieta. En el desayuno, con yogur de cabra y copos de avena o arroz; en ensaladas, con berros, escarola o endibias. Los granos de granada deshidratada se pueden tomar como piscolabis, añadir al muesli, mezclarse con cuscús o arroz basmati o saltearse con verduras… Con sus granos también pueden componerse sencillos postres de resultados sugerentes, combinándolos con quesos variados, natillas, helados y sorbetes, con frutos secos o con otras frutas afines como los dátiles o los higos.
En general, la granada es patrimonio de las cocinas de Oriente Medio y Asia Central, donde elaboran con ella salsas para carnes o platos como el fesenjan, a base de frutos secos fritos, cebolla y carne de pollo. En todo Oriente Medio es popular la muhamara, una deliciosa salsa elaborada con pimientos morrones, nueces y granada. En la India, los granos de granada se desecan para utilizarlos como condimento en muchos curris.

 

Cómo desgranarla
Una forma fácil de hacerlo es partir un ejemplar en dos. Se aprieta cada mitad un poco para que se aflojen los granos, se sostiene cada mitad sobre un plato o un cuenco y, con la parte convexa de una cuchara o el mango de un mortero grande, se golpea la piel para que se vayan desprendiendo los granos.

 

Consejos de compra
Conviene elegir las que tengan un buen tamaño, porque las pequeñas resultan menos dulces y suelen estar secas. Se puede saber que son jugosas si se sienten pesadas para su tamaño y tienen la piel bien tersa, de un color vivo con matices marrones.