Manzana

La cultura popular no exagera: la manzana es una bomba de salud muy completa.

En inglés se dice que an apple a day keeps the doctor away, refrán que se podría traducir al español, manteniendo la rima, como "una manzana al día del médico te libraría". No es una exageración y la clave está en cada manzana es una compleja fórmula de salud.

El manzano es oriundo de Europa y Asia, pero hoy día se cultiva extensamente en todos los continentes, excepto en los países tropicales, ya que el fruto no se desarrolla sin algo de frío.

El árbol necesita un clima templado y húmedo, así como temperaturas que no desciendan de los 20 ºC bajo cero.

Cada año se producen en el mundo más de 40 millones de toneladas de manzanas, lo que las sitúa en el cuarto lugar en la producción mundial de frutas, tras la uva, la naranja y el plátano.

Propiedades de la manzana

La composición de la manzana es un cóctel extraordinario.

La fibra más sana

La manzana es rica en pectina, un tipo de fibra soluble que no se absorbe en el intestino. Retiene el agua y se convierte en un gel que actúa como una emulsión que absorbe desechos en el intestino y facilita la eliminación de toxinas con las heces.

Ácidos orgánicos únicos

Representan entre el 1% y el 1,5% del peso de la manzana. Estos ácidos producen al metabolizarse un efecto alcalinizante (antiácido) en la sangre y los tejidos (la acidez favorece la inflamación y la aparición de enfermedades como el cáncer). Además, renuevan la flora intestinal, evitan las fermentaciones y actúan como dentífrico natural.

Taninos y flavonoides

La manzana es, después del membrillo, una de las frutas con un mayor contenido en taninos, que son astringentes y antiinflamatorios.

En cuanto a los flavonoides –presentes en muchas frutas y hortalizas– impiden la oxidación del colesterol “malo” LDL, lo que evita que se deposite en las paredes las arterias.

Vitaminas y minerales

Entre sus vitaminas destaca la C: una manzana puede cubrir el 30% de las necesidades diarias.

Es rica en boro, mineral que interviene en numerosas funciones del organismo. Una de ellas es la de facilitar la asimilación del calcio y el magnesio, por lo que contribuye a prevenir la osteoporosis. La manzana es una de las frutas más ricas en boro.

También aporta algo de vitamina E (0,32 mg/100 g), potasio (140 mg) y fósforo (10 mg), todo ello en pequeña proporción.

Beneficios para la salud de la manzana

Lo que hace de la manzana un auténtico alimento medicina son las sustancias fitoquímicas que contiene, como pectina, ácidos orgánicos, taninos, flavonoides o boro, mineral en el que es campeona.

Efecto positivo general

Un detallado estudio realizado por los doctores Boyer y Liu, de la Universidad de Cornell, concluyó que existe una relación entre el consumo de manzanas y un riesgo menor de sufrir enfermedades circulatorias y del corazón, cáncer de pulmón, asma y diabetes.

A todas estas sustancias se deben las propiedades que tradicionalmente se han atribuido a esta sencilla pero prodigiosa fruta: detiene las diarreas, combate el estreñimiento, depura, baja el colesterol y los triglicéridos en la sangre y estimula el sistema nervioso.

Baja el colesterol y el azúcar en la sangre

Para controlar el colesterol se recomienda tomar 3-4 manzanas diarias. Para producir este efecto se combinan las propiedades de la pectina (que absorbe las sales biliares) y los flavonoides (inhiben la agregación plaquetaria, con lo que reduce el riesgo de infarto de miocardio).

Para los diabéticos la manzana es ideal por dos razones: una buena parte de su azúcar está en forma de fructosa, que no precisa de insulina para entrar en las células y, en segundo lugar, la pectina ayuda a regular la liberación de azúcares, lo que permite que su paso a la sangre sea lento y progresivo.

Cura de manzanas, ¿cómo se hace?

Algunas afecciones pueden mejorar con una cura a base de manzanas, que puede realizarse periódicamente con los cambios de estación.

Para realizar esta cura se toman 2 kilos diarios de manzanas como único alimento de 3 a 5 días seguidos. Pueden ser crudas, asadas o hervidas, pero sin endulzar, y se bebe solo agua. Está indicada para:

  • Hipertensión. Ayuda a eliminar los iones de sodio que causan la contracción de las arterias, aumento del volumen de sangre y retención de agua en los tejidos. Además, sustituye el sodio por el ión potasio, que normaliza la presión arterial y mejora el funcionamiento del corazón.
  • Eccema crónico. Al absorber toxinas intestinales, favorece la limpieza de sangre y piel. Además, ayuda frente al estreñimiento y promueve la depuración del hígado, cuya congestión provoca muchas afecciones de la piel.
  • Ácido úrico. Una cura de manzanas contribuye a alcalinizar la sangre, lo que facilita la eliminación de ácido úrico con la orina. Además, las sales neutralizan los productos ácidos resultantes del metabolismo proteico. Las personas propensas a ataques de gota, artritis o reumatismo pueden mejorar si realizan periódicamente la cura.
  • Gastroenteritis. La pectina ayuda a eliminar toxinas producidas por las bacterias que causan gastroenteritis y colitis. Los taninos secan y desinflaman la mucosa intestinal. Los ácidos orgánicos son antisépticos y regeneran la flora bacteriana. Conviene tomar la manzana asada para digerirla con más facilidad.
  • Afecciones hepáticas. Descongestiona el hígado gracias a su efecto colerético y depurativo. Muy recomendable en hepatitis crónica, degeneración grasa del hígado o cirrosis.

La manzana en la cocina

La manzana forma parte de numerosas tradiciones gastronómicas.

En Europa la encontramos en la ensalada Waldorf, las tartas tatins francesas, en los äpfelstrudel de Austria y Alemania, los hojaldres, las salsas para el asado y los crumbles ingleses, los buñuelos de manzana, las manzanas horneadas o las rellenas de carne del recetario catalán.

En América, pasteles, purés y rellenos tienen con frecuencia a la manzana como protagonista.

En Asia se emplea en fritos, chutneys, ensaladas, macedonias y arroces tipo pilaf, en los que se utiliza arroz integral que, para que quede blando y suelto, se remoja y saltea previamente en la sartén.

Compra y conservación

Existen unas tres mil variedades de manzanas y aunque se encuentren todo el año en el mercado, su mejor época para disfrutarlas va de noviembre a primavera.

Si se recogen verdes, pueden madurar hasta endulzarse, aunque es mejor recolectarlas maduras, no demasiado tarde; si no el corazón se torna pardo.

En la nevera, en el cajón de la fruta, aguantan bastante bien, aunque conviene colocar papel absorbente para reducir la humedad.

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